Cómo conseguir todos tus objetivos este año

Solemos pensar en el Año Nuevo como una página en blanco en la que empezar a escribir. Reflexionamos sobre todo lo que nos gustaría conseguir y explicamos algunos de nuestros objetivos a amigos y familiares. Pero muchos de esos objetivos requieren de un esfuerzo a largo plazo que a veces cuesta mantener. Para ayudarte hemos elaborado una lista de lo que tienes que hacer hoy para llegar al próximo 31 de diciembre con los deberes hechos:

1) Pon tus objetivos por escrito. Reflexionar está muy bien y es muy necesario, pero si no anotamos esas reflexiones corremos el peligro de que queden diluidas e incluso se olviden. En cambio, hacer anotaciones a mano nos ayuda a que lo que escribimos se nos quede más fijado en la mente.

2) Haz una lista de objetivos separándolos entre fáciles y difíciles.

3) Coge la lista de objetivos difíciles y piensa en todos aquellos pasos que debes dar para acercarte a ellos. De ahí saldrá una lista de objetivos más sencillos que te irán acercando a la meta final. Anótalos también.

4) ¿Falta fuerza de voluntad? Como ya hemos dicho, muchos de los propósitos que nos marcamos a principio de año requieren de un esfuerzo sostenido. En los momentos de debilidad, lo mejor es pensar en los motivos por los que tomamos la decisión de hacer o cambiar algo. También podemos llevar siempre con nosotros un objeto que nos lo recuerde, como una pulsera o un colgante al que demos expresamente esa función.

5) Una agenda es tu mejor aliada. Hazte con una para tener bien organizado tu día a día y sacar el tiempo necesario para cumplir tus objetivos. Incluso puedes anotarte ya, en diferentes días del año, frases de motivación y recordatorios que te ayuden con tus propósitos.

6) Atrévete con el Bullet Journal. Si prefieres organizar tu día a día con listas de tareas, este es el método que necesitas. También es muy útil para proyectos a largo plazo y para ver su evolución mes a mes. Si quieres más información, no te pierdas este post.

El libro en papel sigue siendo el rey

Según el último estudio Q Panel de la AIMC (Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación), dedicado a los hábitos de lectura, un 63% de los internautas se decanta por el libro en papel, mientras que un 18% elige la versión electrónica y a un 19% les es indiferente. Pese a que un 61% de los internautas ha leído un libro en versión digital en alguna ocasión, la mayoría siguen prefiriendo el de papel. ¿Por qué?

  • Hay un componente sensorial; el placer de tocar las hojas, el olor que desprende un libro… Son factores que tenemos muy interiorizados.
  • También hay un componente emocional; nos gusta conservar esos libros en colecciones, poderlos compartir con nuestros allegados o regalárselos.
  • Y a propósito de conservarlos… Disfrutamos viendo una estantería llena de libros.
  • La lectura en papel nos proporciona una experiencia diferente. Se agradece descansar de las pantallas (dispositivo móvil, ordenador, televisión…) por un rato.
  • También tiene ventajas como la mejor comprensión del texto o evitar la luz azul. Si quieres saber más sobre este tema no te pierdas nuestro post sobre los beneficios de leer en papel.

Y tú, ¿prefieres los libros en papel o su versión electrónica?

Crea un quiz personalizado para tus alumnos con Kahoot!

¿Quieres poner a prueba los conocimientos de tus alumnos de una forma lúdica y atractiva? Hace poco hablamos sobre los escape room como ejemplo de gamificación y hoy analizamos otra propuesta: Kahoot! Con esta herramienta podemos crear quizzes (un juego tipo trivial) para poner a prueba los conocimientos de nuestros alumnos.

Podemos personalizar el quiz con los temas tratados en clase. De esta forma, algo que está cerca de ser un examen se convierte en un juego. Y es más, podemos elaborar el quiz nosotros, como profesores, o podemos pedir a los alumnos que se impliquen y cada uno piense una pregunta para que la resuelvan el resto de sus compañeros. Existe una tercera opción y es aprovechar alguno de los quizzes que ya hay hechos en la plataforma y que otros usuarios han compartido.

¿Quieres ver un ejemplo de cómo funciona?

“Hay valores que están por encima de ideologías, pensamientos o condición social”

Maite-Ceballos-Olga-de-PablosEn el CEIP Atalaya de Palazuelos de Eresma (Segovia) desde hace años, en estas fechas, preparan y mandan tarjetas para felicitar las fiestas a vecinos del municipio e instituciones. Maite Ceballos y Olga de Pablos, profesoras del centro, son las impulsoras de esta actividad. Hemos hablado con Olga para que nos cuente todos los detalles.

¿Cómo surgió la iniciativa?
En nuestro centro damos mucha importancia a la educación emocional de los alumnos. Habíamos observado que la generación de la “era digital” vivía de forma despersonalizada (a través de whatsapp o e-mail) y consumista, tradiciones que eran comunes a todos ellos en relación con las fiestas navideñas (independientemente de sus creencias religiosas) y quisimos alejarlos de esa imagen y recuperar otros valores que dieran sentido a estas fechas (amistad, reencuentro, familia, solidaridad…). Elaborar nuestras propias tarjetas de felicitación nos pareció una bonita forma de empezar a lograrlo.

¿Participa todo el colegio o solo unos cursos o alumnos concretos?
Participa, absolutamente, todo el colegio. Este será el sexto año que lo hagamos y, si bien el número de tarjetas varía de unos grupos a otros (según la edad o el número de alumnos) hasta ahora no hemos bajado nunca de trescientas felicitaciones, aproximadamente.

¿A quién mandáis las tarjetas?
Los destinatarios se clasifican por grupos y son muy diversos. Comenzamos por felicitar a vecinos del municipio que de alguna manera participan en actividades que realizamos en el colegio, al Ayuntamiento y a los comercios y empresas de la localidad. Después nos extendemos a otros colegios e instituciones públicas de Segovia y provincia, residencia sanitaria, policía, bomberos, medios de comunicación, ONG… Incluso hemos enviado felicitaciones al Presidente del Gobierno y a la Casa Real (recibiendo respuesta por su parte, en ambos casos); pero las felicitaciones más emotivas son las que enviamos a las Unidades de Pediatría de hospitales de toda España, geriátricos, al centro penitenciario de Segovia y a nuestros amigos del CS La Fuencisla (el centro de ancianos del municipio).

¿Os llegan respuestas?
La verdad es que nos llegan bastantes respuestas, que nos gusta exponer en la entrada del centro, a la vista de todos, y es una sensación muy gratificante cuando una clase en concreto recibe tarjetas a su atención. Siempre recibimos respuesta de aulas hospitalarias, internos penitenciarios, centros geriátricos, colegios públicos, medios de comunicación, vecinos, etc.

¿Qué beneficios tiene para los alumnos esta actividad?
Es bastante enriquecedora, además de tratarse de un gran nexo de unión entre alumnos y profesores. El mensaje es común en todos los casos, sin hacer alusión a creencias religiosas y nos ayuda a comprender que hay valores que están por encima de ideologías, pensamientos o condición social.

¿Cómo hacéis las tarjetas (material, mensaje…)?
El material es muy simple y tradicional: cartulinas, papeles de colores, purpurinas… Aunque la creatividad de los niños y de los profesores cada año va en aumento.
Respecto al mensaje, es común en todos los casos: “Desde el CEIP ATALAYA, de Palazuelos, os deseamos SALUD, PAZ e ILUSIÓN para 2019”. Por detrás ponemos una foto del cole y en el remite del sobre la clase que lo ha realizado para que puedan responderles si lo desean.

También lleváis a cabo un programa de relaciones intergeneracionales. ¿Nos puedes explicar en qué consiste?
Es uno de los proyectos de los que también estamos muy orgullosos. Con la intención de abrir el colegio a los vecinos del municipio, comenzamos hace cuatro años un proyecto de colaboración con un centro geriátrico, que también aloja a enfermos mentales, y que pertenece al mismo, aunque depende de la Diputación de Segovia.
Consiste, básicamente, en realizar una actividad mensual entre niños de Educación Primaria y residentes que aún disponen de cierta movilidad. Cada mes cambian los alumnos en función del tipo de actividad, y unas se celebran en nuestras instalaciones y otras en las suyas. Entre las más valoradas por todos están: cuentacuentos de los niños a los ancianos, talleres de terapias no farmacológicas (con perros y aula multisensorial), baile de Carnaval, karaoke, visita a su huerto, juegos populares y tradicionales, etc.

Es mucho lo que los niños aportan a los ancianos, y tal vez más aún lo que reciben de ellos. Porque estamos convencidos de que desarrollar sentimientos de respeto, cuidado y afecto hacia nuestros mayores es un pilar básico de su formación y lo que están viviendo con ellos será de los mejores recuerdos que se lleven de su paso por la escuela.

La importancia de un buen elogio

A menudo tendemos a valorar más los resultados que el procedimiento y esto podría estar teniendo un impacto sobre los alumnos, sobre todo si nos fijamos en el experimento del puzle que llevó a cabo la psicóloga Carol Dweck. Dio un puzle a un grupo de niños y cuando lo acabaron felicitó a la mitad por haberlo conseguido, destacando su inteligencia, y a la otra mitad les felicitó por el esfuerzo y lo duro que habían trabajado. Posteriormente, planteó un segundo reto y dejó que los niños decidieran si lo querían más complejo o menos. El 99% de los niños a los que se les había felicitado por su esfuerzo escogió el reto difícil, mientras que los niños a los que alabaron su inteligencia escogió el fácil.

Mientras que en el caso de los niños que habían sido felicitados por su esfuerzo, estos buscaron superarse, en el caso de los niños que habían sido felicitados por su inteligencia estos no quisieron arriesgarse y eligieron el fácil para asegurar esa etiqueta de “inteligentes”.

La conclusión de este experimento es que si queremos motivar a los alumnos debemos reconocer su esfuerzo por encima de su inteligencia. De esta forma les animamos a seguir esforzándose y superándose.

Si quieres saber más sobre Carol Dweck y sus teorías no te pierdas su charla TED:

“Es importante delimitar el lugar y los tiempos de estudio”

Maria-Jesus-CamposMaría Jesús Campos es especialista en psicología infantil y juvenil. Actualmente dirige el Centro de Desarrollo de las Capacidades de Valdemoro e imparte talleres y formaciones a menores, profesores y familias, especialmente de inteligencia emocional y desarrollo de estrategias de aprendizaje eficaz.

¿Qué te ha llevado a enfocar tu carrera profesional como psicóloga hacia la educación?
Desde siempre me ha gustado el contacto con menores. He sido monitora y coordinadora de ocio y tiempo libre y profesora de apoyo, y disfrutaba mucho del contacto con ellos y de las experiencias vividas. Así que, a la hora de enfocar las optativas de la carrera, me encaminé en esa dirección más socioeducativa y me encantó. Esto hizo que después, a la hora de desarrollar mi labor como psicóloga, buscara en el área de menores y más de educación, ya que veía que en el tema de las dificultades de aprendizaje era donde más disfrutaba desarrollando materiales, orientando y guiando a los chicos y chicas, así como a sus familias.

¿Cuáles son las consultas más frecuentes que recibes?
Generalmente, las familias se ponen en contacto conmigo para que las oriente a ellas y a sus hijos en varias direcciones. Por un lado, me encuentro en consulta con bastantes menores que presentan dificultades de aprendizaje (trastorno por déficit de atención e hiperactividad, dificultades de comprensión lectora, retraso madurativo, discalculia, dislexia…). En estos casos hay una intervención específica en el menor, pero también ofrezco pautas a las familias para que puedan orientar y ayudar a sus hijos e hijas en el hogar. Incluso, en determinados casos, me reúno con los docentes de esos menores para que la intervención sea aún más personalizada y equilibrada entre todas las personas que trabajamos con ellos.
Por otro lado, me llegan cada vez más consultas de menores adolescentes con dificultades en el estudio enfocadas a motivación, actitud negativa hacia el estudio, falta de recursos para planificarse, carencia de estrategias de planificación y de aprendizaje, problemas para concentrarse en el estudio, etc.

¿Cómo podemos diferenciar si un niño con un mal rendimiento en el colegio tiene dificultades para aprender o está desmotivado?
Aquí es muy importante valorar desde un primer momento dónde y cómo se manifiestan esas dificultades, para poder hacer la valoración adecuada con el menor y poder descartar o confirmar alguna dificultad.
Podemos tener un niño o niña que trabaja diariamente, que lo intenta, que se implica, pero no es capaz de alcanzar el objetivo y obtiene malos resultados en relación a su trabajo. En este caso puede haber alguna dificultad de aprendizaje, aunque en ocasiones también se debe a que no sabe emplear estrategias de aprendizaje (planificación, técnicas, estrategias de atención…).

En el caso de un niño o niña desmotivado/a se ve que no tiene interés en lo que debe hacer, evade sus responsabilidades, no asume sus errores, culpabiliza a otros de lo sucedido, hace lo mínimo para pasar el corte o para que le dejen tranquilo, pero se sabe y se ve que tiene capacidad y puede conseguir más. Además, en ocasiones estos menores tienden a manifestar que están incómodos, que no les gusta lo que hacen…
Para poder saber el porqué del mal rendimiento es importante conocer la visión de los docentes del menor, la de la familia y la que tenemos otros profesionales.

¿Qué se puede hacer para que los niños estén motivados?
En primer lugar, es importante tener en cuenta la edad de los menores. No es igual un niño desmotivado de 8 años (que los hay, aunque nos parezca una edad muy temprana) que un adolescente (donde se asume que suele ser más común porque influyen muchos factores de desarrollo y sociales).
A partir de ahí, es importante conocer por qué están desmotivados, en qué áreas y ver qué piensan ellos para poder plantear la mejor intervención a sus necesidades. Yo siempre planteo la opción de pequeños retos adaptados a las necesidades y características de los menores, modificar elementos relacionados con el tiempo de estudio, así como “recompensas” de tiempo de descanso y tiempo libre cada día para que también satisfagan sus necesidades.

Los niños reciben muchos estímulos y es fácil que se distraigan con cualquier cosa, ¿cómo podemos evitarlo?
Es importante delimitar el lugar y los tiempos de estudio. Yo siempre planteo lo mismo; ¿qué nos distrae a la hora de estudiar o trabajar? Aquí entraría por ejemplo el móvil, muchos objetos o juguetes en la mesa de estudio, entorno descolocado… Por ello, en primer lugar hay que eliminar de la mesa de estudio todo lo que distrae.
Por otro lado, hay que manejar tiempos de estudio controlados, es decir, la idea de estar horas encerrados en la habitación no funciona y también es un foco de distracción, ya que si tenemos mucho tiempo tendemos a alargar la tarea. Así que lo mejor es marcar un tiempo breve y un objetivo realista, que se pueda conseguir, de lo que voy a trabajar en ese tiempo, para después tener un pequeño descanso y salir de la habitación, tomar algo, escuchar mi canción favorita… Así ayudamos a focalizar la atención y evitamos distractores.

¿Has trabajado con docentes? ¿En qué les puedes ayudar?
Sí, trabajo con docentes en formaciones, pero también me reúno con ellos para tratar algunos casos concretos de los menores con los que yo hago terapia.
En muchas ocasiones, ellos se ven desbordados por el número de alumnos del aula y no tienen recursos suficientes para poder atender a menores con dificultades. Por ese motivo es muy importante ofrecerles estrategias y pautas para poder llevar a sus aulas. Siempre digo que no todos sabemos de todo y tenemos que asumir nuestras limitaciones y formarnos, orientarnos y aceptar la guía de otros profesionales.
Sobre todo porque al final los que se benefician son los propios alumnos.

¿En qué puede mejorar la psicología el día a día en las escuelas?
Creo que desde la psicología y los profesionales que trabajamos con menores y estamos más enfocados al área de la educación podemos ofrecer muchos recursos y estrategias a los docentes. Podemos guiar en cómo intervenir ante determinadas situaciones, siempre respetando la didáctica del docente. No se trata de imponer nada, cada uno sigue sus métodos. Pero creo que puede ser de gran ayuda contar con estrategias para mejorar y actuar ante determinadas situaciones.
Igualmente, desde la psicología y estudios de neurociencia se conoce cómo funciona el cerebro, cómo reaccionamos las personas ante determinados estímulos, cómo se pueden favorecer determinados aprendizajes… Por lo que creo que conocerlo, tenerlo en cuenta, así como poder sentarse y ver la mejor manera de que las aulas puedan ser aún más enriquecedoras y adaptadas a las necesidades según edades y niveles de desarrollo, es importante tanto para los menores como para el desarrollo de la labor docente.

La educación emocional se está haciendo hueco en muchos colegios. ¿Qué peso crees que debería tener y por qué?
Creo que debería estar muy presente en el aula. Las personas vivimos emociones, agradables y desagradables, e influyen en el desarrollo de comportamientos, en que estemos más atentos o menos, etc.
Los niños y niñas las viven igual que los adultos y hay que saber gestionarlas. Por ejemplo, si hay un enfrentamiento en el patio entre compañeros hay que gestionarlo para evitar que les afecte en el aula, porque podrían seguir dándole vueltas durante mucho tiempo y no estar atentos a las explicaciones. Pero no es solo eso. Hay que crear un clima emocional adecuado, de respeto, en el que la expresión de emociones esté ahí y ellos lo sepan, se gestionen y se busquen vías de solución para el bienestar de los alumnos. Es fundamental.

Si conseguimos un clima de identificación y gestión de las emociones, en el que se hable y se busquen vías de orientación ante situaciones dadas, se favorecerá que estén más relajados, atentos y mejoren su rendimiento académico.

Desde mi punto de vista, es un camino importante que recorrer. Ya hay docentes que dan pasos en esta dirección y hay escuelas que lo están integrando. Pero también aclaro que este trabajo no es solo del aula, en los hogares también se debe trabajar la educación emocional.

A favor y en contra de los test de inteligencia

Los test de inteligencia o de cociente intelectual, como su nombre indica, consisten en una prueba que tiene por objetivo medir la inteligencia de un individuo dando como resultado un valor numérico. Se suelen usar en el colegio para conocer el nivel de los alumnos, en entrevistas de trabajo para comprobar los conocimientos y aptitudes de los candidatos, e incluso en la investigación clínica de enfermedades, entre otros casos. Pese a su uso generalizado, estas pruebas no están exentas de crítica. Por ello, hemos buscado algunos argumentos a favor y en contra de los test de inteligencia.

A favor

  • Nos aportan elementos objetivos.
  • Ayudan a detectar condiciones especiales (como el retraso o la superdotación intelectual) para poder actuar en consecuencia.
  • Ayudan a comprobar la capacitación de un candidato para una tarea determinada.
  • En algunos tratamientos psicológicos se usan para evaluar la efectividad de estos.

En contra

  • ¿Qué se considera ser inteligente? Esta definición puede ser muy amplia y abarcar varias habilidades (especialmente si nos fijamos en la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner), no todas representadas adecuadamente en un mismo test.
  • En algunos casos se ha criticado que los test de inteligencia han servido para discriminar a la población e incluso reforzar tesis racistas.
  • Efecto Flynn. Hace referencia a la subida del cociente intelectual que se produce con el paso del tiempo y a causa de la influencia del entorno sobre las capacidades cognitivas. Es necesario adaptar los test al momento en el que se hacen, ya que si avaluamos a los niños con test hechos hace 50 años, la mayoría resultarán superdotados (y al revés, si fuera posible avaluar a los niños de hace 50 años con los test de hoy, la mayoría obtendría un resultado deficiente).
  • En el resultado del test también influyen elementos variables como la situación personal del evaluado, las condiciones ambientales, etc.

¿Cuál es vuestra opinión? ¿Creéis que son útiles los test de inteligencia?

Lo que nuestra letra dice de nosotros

La RAE define la grafología como el “arte que pretende averiguar, por las particularidades de la letra, cualidades psicológicas de quien la escribe”. Es decir, fijándonos en ciertos aspectos de la forma de escribir de una persona podemos deducir rasgos de su personalidad o de su estado de ánimo. Por ejemplo:

  • Tamaño de las letras
    Por lo general, la letra pequeña se asocia a personas más introvertidas o inseguras, mientras que las letras grandes son más propias de personas con una gran confianza en sí mismas.
  • Forma de las letras
    Si una persona escribe las letras con formas redondas o angulosas también nos puede dar pistas sobre su personalidad. El primer caso se asocia a la bondad y a un temperamento suave, mientras que el segundo corresponde a personas más rebeldes.
  • Dirección
    La dirección de las líneas puede indicar que la persona es positiva (si se tuerce hacia arriba) o pesimista (si las líneas van hacia abajo).

Son solo algunos ejemplos de muchos aspectos que se pueden observar y que incluso pueden servir, en el ámbito escolar, para detectar dificultades del alumnado (siempre con la ayuda de un profesional de la grafología o habiendo recibido formación sobre ella).

Una curiosidad
Al respecto del tipo de letra, también existe un estudio, publicado en The American Journal of Psichology, que indica que las personas con mala letra son más inteligentes que las que tienen buena caligrafía. Al parecer, esto se debe a que el cerebro de estas personas va más rápido y al intentar seguirle el paso con sus manos crean más rasgos indefinidos, de manera que acaban destruyendo la forma de las letras.

Escape room en el colegio

La gamificación consiste en llevar al aprendizaje los valores positivos asociados al juego, de manera que se pueda aprender jugando. En este sentido, un buen ejercicio es organizar un Escape Room en clase. Estos juegos, que ponen a prueba nuestras habilidades e ingenio para buscar pistas, abrir puertas o conseguir objetos, son muy entretenidos y requieren un cierto esfuerzo mental.

Podemos basarnos en muchas temáticas distintas y enfocarlo a lo que más nos interese. Lo ideal es repasar los conceptos más importantes que se han trabajado en clase y crear enigmas y pistas que requieran de ellos para encontrar la solución. En un Escape Room por lo general se busca una salida, pero también podemos incluir otros retos, como por ejemplo encontrar un objeto (un examen, un tesoro…). Además, hay un tiempo límite para lograrlo, con lo cuál los participantes deben darse prisa en resolver todos los enigmas y lograr el objetivo antes de que se agote.

Los beneficios de esta actividad son:

  • Mayor motivación de los alumnos.
  • Aplicación práctica de conocimientos adquiridos.
  • Fomento de la creatividad.
  • Trabajo en equipo.
  • Desarrollo de la capacidad de resolución de problemas.
  • Desarrollo del pensamiento deductivo.
  • Aprender a gestionar el tiempo y a trabajar bajo presión.

Si queréis algún ejemplo, en los siguientes enlaces podéis conocer la experiencia de algunos colegios que ya han realizado un escape room con sus alumnos:

¿Os gusta la idea?

“La creatividad es necesaria para que la ciencia avance”

Bárbara de Aymerich es la ideóloga y directora de Espiciencia, una escuela de ciencia situada en un pequeño pueblo del norte de la provincia de Burgos llamado Espinosa de los Monteros (de donde la escuela toma parcialmente su nombre).
Bárbara es Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, Licenciada en Ciencias Químicas y Doctora en Ciencias en la especialidad de Edafología y Química Agrícola y con Espiciencia ha querido compartir (y contagiar) su vocación por la ciencia.

¿Por qué decides montar esta escuela de ciencia en el pueblo?
Yo trabajaba en la universidad y en un colegio en Burgos. Siempre me ha gustado mucho dar clase, tengo una vocación innata por la investigación y la docencia.
Cuando me trasladé a Espinosa de los Monteros, el pueblo de mi marido y en el que hemos formado nuestra familia, quise seguir enseñando ciencia y plantee esta iniciativa como una actividad extraescolar. Finalmente, el ayuntamiento me dejó hacer uso de un local que tienen para distintas actividades y ahí, con un grupo de 6 niños, nació Espiciencia. De hecho, seguimos en esas mismas instalaciones.

¿Y ahora cuántos sois?
De Espinosa de los Monteros somos unos 70. Pero además este año hemos empezado a dar clases en otros pueblos de alrededor.

¿El equipo docente también ha crecido?
Sí, está Nerea, una chica de Espinosa que empezó conmigo con un programa de mentoring. Ella estudió Bioquímica y ahora está estudiando Nutrición. Además de la ciencia le encantan los niños, así que se ofreció a ayudarme y poco a poco hemos ido creciendo juntas. Posteriormente, se unió a nosotras Joserra, también del pueblo, apasionado de la tecnología y experto en robótica educativa y computación. La última incorporación ha sido la de Gabriel, un fenómeno de la electricidad y la electrónica.

¿Y el resto del pueblo también se ha implicado?
Sí, hay mucha gente implicada en esta iniciativa. Las propias familias aportan ideas, hay empresas de la zona que contribuyen y nos ayudan a costear algunos desplazamientos, medios de comunicación que nos dan la oportunidad de difundir la ciencia y lo que hacemos, el colegio público del pueblo, con el que colaboramos para presentarnos a determinados concursos, y hasta la Universidad de Burgos nos ayuda.

¿Cuál es el papel de las familias?
Uno de los principales objetivos de esta iniciativa es dar a los niños de las zonas rurales la posibilidad de desarrollar su vocación científica y para ello también es importante que los padres les ayuden y les animen desde pequeños. Además, muchos nos acompañan a los concursos y ferias de ciencia a las que vamos.

¿Qué tipo de actividades hacéis en clase?
Trabajamos por proyectos. Son proyectos de medio año o un año que están orientados a determinadas temáticas. Por ejemplo, el año pasado una de esas temáticas fue la industria aeroespacial. Generalmente preguntamos a los niños sobre sus intereses y nosotros también buscamos temas que les puedan gustar.

Además tenemos otras actividades paralelas, como el programa de radio semanal, que tenemos que montarlo con noticias y eventos científicos de la semana y entrevistas. También colaboramos con el programa Cien & Cía de RTVCYL, con una sección en la que hacemos experimentos.

Entonces ya no se trata solo de ciencia, sino que también hay que saber comunicar…
Queremos que se vea la ciencia como algo holístico, global, que está totalmente presente en la vida diaria de las personas. No compartimos la separación de ciencias y letras que se suele hacer. Trabajamos la ciencia de manera transversal.

¿Qué opinas del concepto STEM y del peso que está adquiriendo en la enseñanza?
Yo siempre le pongo la A (STEAM), porque considero que es imprescindible. Sin arte y creatividad le quitas la parte humana a la ciencia. El hombre debe tener iniciativa propia para crear. La creatividad es necesaria para que la ciencia avance.

¿Se trabaja también la creatividad en Espiciencia?
Por supuesto. Nosotros les orientamos, pero les dejamos hacer. Por ejemplo, uno de los proyectos que tenemos para este año es que los niños hagan su propio museo de ciencia y trabajar las claves dicotómicas. Nosotros les damos algunas opciones, pero cada uno puede hacerlas como quiera. Nada está bien o mal.

Les dais bastante libertad y contáis con su opinión… ¿Qué es lo que más les gusta a ellos?
Depende de la edad. Por ejemplo, a los más pequeños lo que más les suele llamar la atención es la naturaleza (las plantas, los animales, las estrellas…). A los más mayores les gusta más la tecnología, pero aplicada a la resolución de problemas reales. Tanto pequeños como mayores tienen unas ideas alucinantes. Tienen un cuaderno (que pueden tenerlo en casa o en clase también) en el que van apuntando ideas que se les ocurren. Les animamos a apuntar cualquier idea que tengan, por disparatada que les parezca, y luego las comentamos. De esas ideas han salido unos proyectos increíbles.

¿Nos podrías poner algún ejemplo?
Sí, por ejemplo el caso de una niña que como tenía dificultades para encontrar el cinturón de seguridad cuando la llevaban a clase de música por las tardes (y ya había oscurecido) decidió poner unas luces LED al anclaje, de manera que mientras el cinturón está puesto las luces están apagadas, pero cuando no es así se mantienen encendidas.

Es una buena manera de aplicar la ciencia en lo cotidiano…
Sí, se fijan mucho en lo que les pasa o pasa a su alrededor para intentar encontrar soluciones a cualquier problema que detectan. Uno de los últimos proyectos que han desarrollado son unas aplicaciones móviles para intentar evitar el despoblamiento rural.

A nivel personal, ¿qué es lo que más te enorgullece?
Que esta iniciativa continúe en el tiempo y cada vez vaya a más. Hemos creado escuela. Además es una satisfacción ver cómo los niños trabajan en equipo, quieren ayudar a su entorno y están cada vez más interesados por la ciencia y la tecnología.