31 de enero de 2019

Jugando también se aprende

El juego se ha manifestado como una poderosa herramienta para potenciar el aprendizaje a través del desarrollo emocional y cognitivo de los niños. Además, es un derecho reconocido por las Naciones Unidas.

Jugar no está reñido con aprender. Al contrario, tendencias como la Gamificación, que aúnan juego y enseñanza, demuestran que aprender jugando es más motivador para los alumnos y puede mejorar su aprendizaje.

Según la edad de los niños deberemos plantear unos juegos u otros. Por ejemplo, en la etapa de preescolar podemos empezar por juegos de movimiento para que los niños desarrollen su motricidad. En Primaria podemos introducir normas (progresivamente) para que sepan adaptarse a los diferentes juegos y así también prepararlos para la siguiente fase; los juegos en equipo.

De esta forma, gracias a las actividades lúdicas el niño, hasta los 12 años, irá descubriendo su motricidad y autonomía y sus capacidades para empatizar, memorizar y concentrarse. Además, gracias al juego en grupo, descubrirá que hay normas que cumplir y límites a respetar, ya que forma parte de una sociedad. El egocentrismo tiene que ir diluyéndose, abriendo paso a la idea de que no está solo. Por eso, tiene que aprender a negociar, a ceder a sus deseos en favor de otra persona, a tener paciencia, a solidarizarse… Sin olvidar que como en cualquier juego, unas veces se gana y otras se pierde, lo cuál le ayudará a desarrollar estrategias para superar el fracaso y la frustración.

Comparte este artículo

Compartir en twitter
Compartir en facebook
Compartir en pinterest
Compartir en linkedin
Compartir en tumblr
Compartir en email

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Otros artículos de Pedagogía y contenidos

Twitter

Artículos destacados

¿Eres profesor?

Suscríbete y recibe material exclusivo para la comunidad docente.

Consentimiento
×ATENCIÓ: Cookies no configurades en l'idioma actual. Revisa la teva configuració al plugin, gràcies!