Consejos para mejorar la letra

Nuestra letra es un rasgo que nos identifica, algo muy personal que es el resultado de un trabajo conjunto de cuerpo y mente para el que hacen falta muchos años de preparación.

Dentro de las diferentes etapas de escritura hay un proceso de perfeccionamiento que se inicia alrededor de los 6 años y se extiende más allá de la educación primaria. Uno de los aspectos a perfeccionar es la caligrafía.

¿Cómo podemos ayudar a los alumnos a mejorar su letra?

El aprendizaje de la escritura requiere tiempo y mucha práctica. Pero además, hay que tener en cuenta otros elementos que facilitarán este proceso:

  • Usar un cuaderno con un buen papel. Las hojas del cuaderno aseguran una superficie lisa y menos rígida que si se usan hojas sueltas sobre la mesa. El tipo de papel también influirá en la letra. Lo ideal es un papel que permita que los bolígrafos y lápices se deslicen fácilmente, que sea agradable al tacto y en el que la tinta no se disperse ni traspase, como por ejemplo el Optik Paper ® de los cuadernos Oxford.
  • Tener la postura adecuada. Dejar descansar el antebrazo sobre la mesa, mantener la espalda recta y los pies apoyados en el suelo, de manera que el cuerpo parezca dibujar el número cuatro. La posición debe ser relajada, sin rigidez. En cuanto a la mano, se debe coger el lápiz o el bolígrafo con los dedos pulgar e índice extendidos, sin ejercer demasiada presión (solo la necesaria).
  • Bolígrafos y lápices fáciles de agarrar. El diámetro de un bolígrafo o lápiz también puede influir en el resultado de la escritura. Los que son muy finos pueden hacer que se cansen más los músculos. Por otra parte, tampoco conviene que sea demasiado grueso, para poder cogerlo cómodamente. En cuanto a los bolígrafos, otro aspecto a considerar es la tinta. Es importante que esta discurra con facilidad.
  • Reforzar los logros. Para motivarle a seguir perfeccionando su letra, hay que reconocer los avances del alumno.

¿Añadirías algún otro consejo a esta lista?

Pedagogía Waldorf

La pedagogía Waldorf ha logrado hacerse un sitio entre las metodologías educativas más populares, si bien no está exenta de polémica.

Origen de la pedagogía Waldorf

La pedagogía Waldorf tiene su origen a principios del siglo XX, de la mano de Rudolf Steiner, Doctor en Filosofía y Letras.
Poco después de darse por acabada la Primera Guerra Mundial, Steiner recibió el encargo de dirigir una escuela en Stuttgart, para los hijos de los trabajadores de la fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria. Aceptó el encargo y formó al equipo de maestros.

Actualmente hay más de 5.000 centros Waldorf por todo el mundo.

¿En qué consiste la pedagogía Waldorf?

Es una pedagogía centrada en el ritmo de aprendizaje de cada niño, con un currículo más abierto y flexible. Se basa, sobre todo, en el trabajo manipulativo y artístico.
La formación permanente del profesorado y la participación de la familia son otros de los rasgos característicos de esta pedagogía.

El maestro-tutor acompaña a los alumnos durante toda la etapa educativa. Es decir, en el caso de la educación primaria, el mismo tutor los acompaña durante 6 años.

Además de las asignaturas oficiales, la pedagogía Waldorf da mucha importancia a asignaturas artísticas como música, pintura, danza, teatro…. Aunque hay algunas diferencias en función de la etapa educativa:

  • En la etapa de educación infantil (hasta los 6 años), todo se basa en el juego. El objetivo es desarrollar la creatividad y la psicomotricidad.
  • Posteriormente, en la educación primaria (hasta los 12 años) los alumnos deben investigar y explorar para aprender. No hay libros de texto y tampoco exámenes.
  • En la educación secundaria (hasta los 16 años) se sigue el modelo de búsqueda e investigación y hay especialistas que se encargan de impartir las materias.

En cuanto al tipo de actividades que se realizan y teniendo en cuenta todo lo que define a esta pedagogía, se organizan talleres, proyectos, etc. Sobre todo experimentos o tareas artesanales.

Como hemos comentado, los ritmos de aprendizaje y las herramientas son diferentes a la escuela convencional. Además, se requiere una gran implicación de la familia. Estos son, entre otros, algunos de los contras del método para algunas personas.

¿Cuál es tu opinión?

“El futuro de la educación implicará la convivencia de la escuela con otros espacios de aprendizaje”

Anna López es la directora de KID’S CLUSTER, una entidad que agrupa a empresas e instituciones que ofrecen servicios y productos orientados al sector infantil.

¿Cuál es el principal objetivo del KID’S CLUSTER?
Nuestro objetivo es ofrecer a las empresas y organizaciones que forman parte del ecosistema de KID’S CLUSTER un espacio común donde colaborar. Es un espacio basado en la confianza mutua, en la inteligencia colectiva y en la innovación, elementos que ejercen de motores del crecimiento y de la competitividad del sector. Nuestra misión es generar nuevas oportunidades para desarrollar productos y servicios que satisfagan las necesidades reales de las niñas, los niños y su entorno, propiciando su educación integral.

¿Cuántos socios tienen actualmente y de qué sectores?
Hoy en día contamos con más de 80 empresas y entidades que comparten el target infantil y familiar, pero con enfoques y ámbitos muy distintos. Nuestros socios cubren con sus productos y servicios necesidades muy distintas, desde lo que llamamos básicos (alimentación, puericultura, higiene y salud, moda…), hasta el ocio y el entretenimiento (juegos, juguetes, audiovisuales, espacios de ocio…), pasando por áreas como el aprendizaje (editoriales, material escolar, extraescolares…) o la consultoría especializada (marketing enfocado a infancia y familias, comunicación, consultoría de proyectos educativos, inteligencia de mercado especializada en el target…).

¿Qué puede aportar el KID’S CLUSTER al sector educativo?
Podemos decir que prácticamente todos nuestros socios se sienten apelados cuando hablamos de sector educativo, pues desde sus distintos ámbitos de negocio, todos coinciden en que aportan algo al desarrollo cognitivo y emocional de los niños y niñas, desde un juego hasta un parque de atracciones o un hospital. Como clúster, ofrecemos a todas estas empresas un lugar desde el que posicionarse como punteras en calidad e innovación en educación, así como un espacio donde generar oportunidades de colaboración para desarrollar nuevos productos y servicios que mejoren las experiencias educativas dentro y fuera de las aulas. Por otro lado, anualmente organizamos el encuentro empresarial del sector infantil y familiar, el KID’S INNOVATION DAY, donde contamos con ponencias y debates sobre los ejes estratégicos y tendencias clave sobre los que pivota la actividad de las organizaciones de todo el sector. En las tres ediciones que hasta ahora hemos realizado, la educación se ha mantenido como eje año tras año, y hemos podido compartir con las empresas la visión de docentes, directores, formadores y expertos en educación para ahondar en la relación empresa-escuela y analizar retos, necesidades compartidas y oportunidades de colaboración.

¿Qué destaca de la participación de OXFORD en el clúster?
OXFORD es un gran activo en la cadena de valor del clúster y también una de las empresas más estrechamente vinculadas al ecosistema educativo. Su expertise ha sido (y seguirá siendo) clave en los proyectos colaborativos que impulsamos desde el clúster. Es una de las organizaciones que mejor representa los criterios de innovación, escucha activa y conocimiento del target.

¿Cómo cree que debería ser la relación entre escuelas y empresas?
Coincidimos con el 60% de las organizaciones del sector en que la relación con la escuela debería ser estrecha. Esto implica colaborar desde el respeto mutuo y desde KID’S CLUSTER trabajamos para aprovechar el espacio de oportunidad que existe entre las necesidades de las escuelas y el conocimiento que aglutinan las empresas. Más del 80% de las empresas del sector consideran además que el futuro de la educación implicará la convivencia de la escuela con otros espacios de aprendizaje igualmente reconocidos, de modo que también nos enfocamos en diseñar este futuro poniendo el foco en las necesidades de la infancia y las familias.

Han impulsado la iniciativa #LaEscuelaNoEstáSola. ¿En qué consiste?
#LaEscuelaNoEstáSola es un buen ejemplo de cómo el clúster puede ejercer de puente entre escuela y empresa. En un momento de caos educativo como el que se generó durante las primeras semanas del estado de alarma, y posteriormente con la vuelta al cole más inusitada que hemos vivido, detectamos por un lado que las escuelas, es decir, los y las docentes y directoras, se sintieron muy solas ante el reto de seguir formando a los alumnos de modo remoto o semipresencial, y que por otro lado madres y padres se vieron abrumados por exactamente el mismo reto. Con #LaEscuelaNoEstáSola quisimos poner a disposición de las escuelas y de las familias toda la innovación de nuestros socios, todos sus esfuerzos por garantizar una vuelta al cole segura pero también divertida (no olvidemos que la mayoría de niños y niñas tenían una ilusión tremenda por volver a coincidir con sus compañeros y maestros). Con este fin, creamos una plataforma en nuestra web donde publicamos periódicamente todas las novedades de los asociados en el ámbito escuela y educación.

¿Qué proyectos impulsados por el KID’S CLUSTER y relacionados con la educación destacaría?
Llevamos tiempo trabajando con los asociados en detectar sus necesidades en el ámbito educativo. Una de las principales necesidades, y muy en línea con todo lo comentado anteriormente, es reforzar las oportunidades de colaborar con la escuela. En este sentido este año impulsaremos EduHub, un espacio para posicionar el clúster y las organizaciones que forman parte como referentes en productos y experiencias educativas. De momento no podemos avanzar mucho más, ya que la propuesta todavía está en fase de ideación y la estamos co-creando con los asociados.

¿Cuáles son los principales retos que el clúster tiene por delante en este sector?
Principalmente, nuestro reto está en saber detectar las necesidades educativas de los más pequeños, de las familias, y de las escuelas, para poder trabajar siempre enfocados en ellas. A la vez, acompañar a nuestras empresas y organizaciones en ser referentes y generar confianza en nuestro target. No es un reto pequeño, pero sabemos que si bien de forma individual requiere un esfuerzo titánico, de forma colaborativa lograremos llegar más lejos. En el KID’S CLUSTER siempre decimos que #SumarMultiplica.

Técnicas de subrayado

El subrayado es un gran aliado para el estudio. Ayuda a retener la información importante y a comprender mejor los textos. Existen diferentes técnicas de subrayado.

  • Subrayado lineal: se traza una línea en la frase o palabra que queremos destacar. Es el más habitual.
  • Subrayado lateral: se trazan líneas perpendiculares a los párrafos para destacarlos enteros.
  • Subrayado estructural: en este caso, se escribe la idea principal de cada párrafo en el margen, de manera que después podemos saber de qué trata cada uno con un vistazo rápido.
  • Subrayado de realce: este tipo es similar al estructural, pero más abierto en cuanto a contenido. También se trata de escribir en el margen, pero pueden ser dudas sobre el tema, puntos de interés, relaciones, etc.

POST_OXFORD_SUBRAYADO copia

Se pueden usar por separado o todos en un mismo texto, dependerá de cada persona.
En cuanto a la forma, también es algo personal. Hay quien prefiere subrayar las palabras o frases con una fina línea debajo y otras personas que prefieren usar marcadores de colores para “pintar” todo lo que se quiere destacar. Ambas formas tienen sus variantes. La fina línea con que se subraya puede ser una doble línea si consideramos que la idea es muy importante. En cuanto a la opción de colores, también se pueden usar diferentes colores en función de la importancia del contenido. Por ejemplo:

  • Un color para los títulos
  • Un color para la idea principal
  • Un color para ideas secundarias
  • Un color para dudas

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Y tú, ¿qué subrayado recomiendas a tus alumnos?

30 años de Ciudades Educadoras

Este año se han cumplido 30 años de la proclamación de la Carta de Ciudades Educadoras, el documento fundacional de un movimiento que promueve un modelo de ciudad donde la educación es un vector de transformación social y de mejora de la vida comunitaria.

Con motivo del aniversario, las más de 500 ciudades que forman parte actualmente de la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras (AICE) han aprovechado para hacer balance y recoger los principales aprendizajes de estos años, además de actualizar la Carta de Ciudades Educadoras para adaptarse a los retos y necesidades actuales. Esta se fundamenta en varios documentos:

  • Declaración Universal de Derechos Humanos (1948)
  • Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial (1965)
  • Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966)
  • Convención sobre los Derechos del Niño (1989)
  • Declaración Mundial sobre Educación para Todos (1990)
  • 4ª Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing (1995)
  • Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural (2001)
  • Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad (2005)
  • Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006)
  • Acuerdo de París sobre el Clima (2015)
  • Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible (2015)

La carta gira en torno a la idea de que la educación trasciende los muros de la escuela y que la ciudad presenta elementos importantes para una formación integral.

Puedes leer la carta completa aquí.

“Tenemos que repensar la misión de la escuela”

pepe-menendez-entrevistaPepe Menéndez es profesor de secundaria y asesor internacional de educación. Actualmente, asesora a instituciones que desean impulsar procesos de transformación profunda de la educación. Es autor del libro “Escuelas que valgan la pena” y co-autor de la colección “Transformando la educación”. También fue uno de los impulsores del proyecto de transformación educativa Horitzó 2020.

Haciendo alusión al título de su libro, ¿cómo es una escuela que valga la pena?
Debe ser una escuela en la que se cree un ambiente de aprendizaje, estimulante, y sobre todo que alcance a todo tipo de perfiles de alumno. Una escuela que piense que todos los alumnos quieren aprender y que todos pueden hacerlo. En definitiva, una escuela que haga crecer a las personas. Debe estimular el esfuerzo, la curiosidad, la creatividad y hacerlo con diferentes metodologías para abarcar todos los estilos de aprendizaje y maneras de ser que tienen los alumnos y alumnas.

¿Cómo se crea ese ambiente que estimule el aprendizaje y provoque en el alumnado el deseo de estudiar? ¿Cómo podemos combatir la desmotivación?
Lo primero que debemos hacer es indagar en las causas de la desmotivación. Muchas veces están relacionadas con las creencias que los propios estudiantes tienen: “yo no puedo”, “me voy a aburrir”… La motivación consiste en despertar la curiosidad por algo. Hay que crear un contexto donde haya un cierto sentimiento de seguridad de que uno puede alcanzar un objetivo.

Hablando de las creencias, también ha comentado que las expectativas del profesor impactan en el aprendizaje de los alumnos…
Es algo que está avalado por algunos estudios, si bien en educación las evidencias no son del todo científicas porque están sometidas a muchas variables. Pero en diversos estudios se muestra que la expectativa, es decir, la creencia que el profesor tiene de lo que sus alumnos pueden alcanzar, tiene una relación notable con los resultados posteriores. Esto ocurre porque el profesor, cuando cree que algo es posible tiende a proponer puentes, referencias, herramientas para que los estudiantes puedan avanzar. En cambio, si un profesor cree que el alumno no puede, seguramente ese alumno se sentirá desmoralizado.

¿Cuál es la transformación que la educación necesita?
Tenemos que repensar la misión de la escuela porque el entorno ha cambiado.
La transformación es un proceso de cambio de mirada: sobre el currículo, la avaluación, la organización del tiempo, etc. Son cambios profundos y como tales no son rápidos.

¿Qué papel tienen en esa transformación los profesores?
El papel de los profesores es clave, porque sin ellos no habrá transformación. A veces se pretende cambiar el sistema desde fuera, algo que Cristóbal Cobo, experto en educación, define como “hackear el sistema”. Pero no es posible hackear el sistema, porque este es muy potente, tiene una estructura férrea y repele estos hackeos. Entonces, ¿cómo podemos avanzar? Fundamentalmente, con el trabajo en equipo de los profesores y con la formación permanente (una formación que debe ser práctica).
Podemos encontrar muchas experiencias innovadoras que han resultado exitosas porque han conseguido implicar al conjunto de los agentes de las escuelas.

¿Y las leyes?
Creo que tenemos que conseguir garantizar unos elementos básicos de acuerdo social sobre la educación. Aunque detrás haya planteamientos ideológicos y se lleve a la batalla política, pero este acuerdo debe ser de toda la sociedad: de la cultura, de las empresas, de las fuerzas políticas, del mundo social…
Cuando salen nuevas leyes hay un gran ruido y una notable incapacidad para hablar de lo realmente importante. Se pierde energía hablando de lo de siempre (la religión, la escuela concertada…). Mucho ruido y pocas nueces, porque luego no hay grandes cambios. Es verdad que en esta última ley hay una voluntad de trabajar el cambio sobre el currículo y cómo enfocamos el trabajo por competencias. Pero no va acompañado de financiación o de un plan estratégico.

Hablando de empresa, recientemente ha participado en el Kid’s Innovation Day(s) y han analizado la relación de la educación con las empresas. ¿Cómo debería ser en su opinión?
Las empresas forman parte de las sociedad y la educación es un tema de toda la sociedad. Desde mi punto de vista debería ser algo más natural y se deberían crear alianzas. El mundo de la empresa es muy amplio y heterogéneo. Debería ser más normal que hubiera alianzas, sinergias, colaboración… Todo el mundo entiende que entre la FP y la empresa haya una colaboración estrecha, que va mucho más allá de hacer prácticas porque tiene que ver con la mirada, con la comprensión de ambos del sistema educativo… Esto también se podría llevar a primaria, secundaria, bachillerato… Por ejemplo, hay sectores que tienen mucho que ver con la escuela, como el mundo editorial y el tecnológico. No creo que podamos hacer cambios profundos desde el punto de vista metodológico y luchar contra la brecha digital si no hay acuerdos importantes entre estos sectores y el mundo educativo. Son solo algunos ejemplos, porque podríamos citar muchos más: infraestructuras, mobiliario…

¿Cómo valora la actuación del sistema educativo ante los cambios que ha traído la pandemia?
Ha sido muy irregular. Las escuelas que ya habían introducido cambios, trabajando de otra manera el currículo, integrando la tecnología, enfocando la comunicación con las familias de otra forma… es decir, las que estaban haciendo ese cambio de mirada del que hablaba antes, han respondido mejor a la pandemia. En cambio, las escuelas más rígidas han tenido más dificultades.
Lo mejor que hemos visto, en general, es la voluntad de los docentes de atender a sus alumnos y a las familias. Porque han atendido con sus propios recursos e incluso con largas jornadas. Lo peor es que se han evidenciado carencias del sistema o temas enquistados desde hace muchos años y al final ha afectado a los sectores más débiles de la sociedad.

¿Cree que la pandemia cambiará aspectos de la educación para siempre? ¿Cuáles?
Seguramente no será el gran terremoto como algunos señalan, porque tenemos una fuerte inercia de volver a lo anterior. Pero algunos cambios sí se quedarán. Por ejemplo, creo que la mirada más emocional y de acompañamiento a los estudiantes se mantendrá, que se avanzará en la integración de la tecnología en las escuelas y que influirá en la mirada de la personalización. Sabemos que los estudiantes aprenden de maneras diferentes y hemos comprobado que no es necesario que estén todos a la misma hora, en el mismo sitio, haciendo lo mismo. Incluso en algún país (quizás no sea el caso del nuestro), hay una tendencia al alza del home schooling, que no deja de ser un toque de atención a la calidad del propio sistema educativo.

Recomendaciones sobre el uso de pantallas en niños

Vivimos rodeados de pantallas: televisión, smartphones, tablets… Pero hay que hacer un uso responsable. Tanto en adultos como en niños, es importante ser conscientes del tiempo que pasamos delante de las pantallas y las consecuencias que puede tener un uso excesivo. Por eso la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace algunas recomendaciones al respecto.

La OMS recomienda que los niños no usen pantallas hasta los dos años. Es decir, hasta esa edad no deberían ver la televisión, ni jugar con pantallas. Posteriormente, de los dos hasta los cinco años, recomienda que se usen como mucho una hora al día.

Estas recomendaciones se extraen de las directrices de la OMS sobre actividad física, sedentarismo y sueño para niños menores de 5 años, basadas en 277 artículos médicos y 10 estudios realizados en cinco países con casi 7.500 participantes.

El objetivo es evitar algunos problemas de salud e incluso de comportamiento asociados, entre otros, al hecho de pasar demasiado tiempo frente a la pantalla.

En la misma línea se ha manifestado la Academia Americana de Pediatría, que comparte la recomendación de la OMS para niños de 0 a 5 años y añade algunas recomendaciones a partir de esa edad. Por ejemplo, poner límites, evitar el uso de pantallas durante la comida, no tener ninguna en la habitación o dar ejemplo los adultos, limitando nuestro propio tiempo frente a las pantallas. Todo ello con el objetivo de tener más tiempo para otras actividades, como el ejercicio físico o favorecer las condiciones de descanso y sueño.

Un nuevo estudio aconseja seguir escribiendo a mano

La pandemia de coronavirus ha potenciado el uso de dispositivos tecnológicos para las clases. Si bien la tecnología es una gran aliada, es importante no olvidar otras prácticas, como por ejemplo escribir a mano.

Se han realizado varios estudios que confirman los beneficios de escribir a mano. El más reciente, ha sido The Importance of Cursive Handwriting Over Typewriting for Learning in the Classroom: A High-Density EEG Study of 12-Year-Old Children and Young Adults, realizado por la Universidad de Noruega y publicado en Frontiers in Psychology este verano.

Los investigadores registraron las ondas cerebrales de varios niños y jóvenes mientras escribían a mano. Los electrodos confirmaron que cuando se escribe a mano el cerebro es más activo que cuando se escribe en un teclado. Esto se debe a la experiencia sensorial que acompaña al ejercicio, ya que requiere más concentración, hacer diferentes movimientos para cada letra, controlar las habilidades motoras finas y los sentidos. De esta forma, la escritura manual contribuye a que los niños desarrollen sus habilidades en clase.

Por lo tanto, es importante seguir practicando la escritura a mano. Además, gracias a la tecnología, podemos seguir supervisando estos ejercicios en cualquier circunstancia (con clases a distancia o aunque no podamos recoger los cuadernos de los alumnos). Nos referimos a Scribzee, una aplicación con la que es muy sencillo escanear las hojas de los cuadernos y compartirlas.

El futuro de la educación post-pandemia

Recientemente se ha celebrado el encuentro Kid’s Innovation Day(s), cuyo objetivo es reflexionar sobre los retos futuros de la educación. La segunda jornada del evento, que fue enteramente virtual, contó con más de 100 participantes y las ponencias de Pepe Menéndez, especialista en liderazgo, innovación educativa y gestión del cambio; y Mayte Expósito, directora de marketing de Imago. Algunos de los temas tratados fueron el futuro de la educación post-pandemia y su relación con el ecosistema empresarial.

Menéndez explicó que “la pandemia obliga a repensar la visión de la escuela a medio y largo plazo”. En su opinión, “el sistema es demasiado rígido en todos los sentidos, desde la financiación pública que no prioriza las zonas más vulnerables, hasta el poco margen que se da a la interpretación de los conocimientos, que están diseñados en forma de parcelas que condicionan a los docentes”. Según Menéndez, , “la pandemia nos ha demostrado que no hace falta que todos estemos en el mismo sitio ni a la misma hora aprendiendo lo mismo y que la tecnología puede ayudar mucho al aprendizaje”.

En cuanto a la relación que tendrán las empresas y las escuelas en el futuro, Menéndez afirmó que “las empresas son ecosistemas de educación muy interesantes, pero muchas veces la escuela se pone a la defensiva cuando se habla de empresa”. Su propuesta pasa por crear acuerdos mediante las administraciones públicas para incorporar alumnos, por ejemplo, al diseño de productos y servicios, si bien matiza que “cuando la empresa actúa con la escuela, la empresa debe entender que la escuela no puede perder el protagonismo, y la empresa debe escuchar y comprender más”.

Por su parte, Mayte Expósito propuso “combinar el dinamismo y la velocidad de la empresa con las garantías y la experiencia de la escuela”, aunque es consciente de que “los ritmos son muy distintos”, pero considera que “ambos se necesitan y tienen que esforzarse en adaptarse porque muchas veces las compañías a veces no entienden la escuela”.

KidsInnovationDay

Estilos de aprendizaje

Los estilos de aprendizaje son las diferentes maneras en que una persona puede aprender. ¿Cuántos hay? Esta es una pregunta difícil de concretar, aunque algunos expertos han tratado de darle respuesta. Uno de ellos es David Kolb.

Los estilos de aprendizaje según David Kolb

David Kolb, profesor universitario, estableció cuatro tipologías de alumnos según el estilo de aprendizaje. Según Kolb, estos cuatro grupos surgen a través de 4 agentes de influencia: la genética, las experiencias de vida y las exigencias del entorno.

  • Activos: son prácticos y buscan soluciones a los problemas. Les gustan los retos y se adaptan bien a las circunstancias. Suelen mostrar más interés por la tecnología.
  • Reflexivos: buscan y valoran diferentes puntos de vista y reflexionan antes de tomar decisiones. Son emocionales y suelen mostrar más interés por las artes.
  • Teóricos: son racionales y objetivos. Necesitan explicaciones teóricas. Les gusta estudiar y trabajar de forma individual.
  • Pragmáticos: son prácticos y realistas a la hora de tomar decisiones. Son activos e impacientes, por eso se decantan más por el método de ensayo-error.

Seguro que has observado todos estos patrones en el aula. Algunos alumnos se sienten más cómodos con la teoría, mientras que otros prefieren experimentar y aprender a través de la práctica.