Manualidades navideñas de papel

Diciembre es un mes muy propicio para hacer manualidades y trabajar la creatividad en clase. Con motivo de la Navidad, podemos realizar muchos adornos y materiales que sirvan a los alumnos para celebrar estas fiestas. Si estáis buscando inspiración, aquí tenéis algunas ideas hechas con papel. ¿Os animáis a hacer alguna de estas manualidades en clase?

Adornos de papel para el árbol

En el canal INNOVA manualidades encontraréis muchas ideas para Navidad. En este vídeo, por ejemplo, podéis aprender a hacer diferentes adornos de papel para el árbol, como una estrella, un ángel o una cajita de regalo.

Divertidos arbolitos de Navidad

Si lo que queréis es hacer el árbol entero, en Crafty DIY Reciclaje nos enseñan a hacer unos divertidos arbolitos de papel.

Y para los más habilidosos, este otro modelo al que no le falta detalle.

Copos de nieve

En el canal Manualidades Play hay muchas manualidades de papel. Para esta Navidad, hemos seleccionado estos copos de nieve. ¡Nos encantan para decorar ventanas y paredes!

Poinsettia

La poinsettia o flor de pasqua es una de las plantas más representativas de la Navidad. Con estas de papel que propone Yamila Rodriguez podéis decorar la clase e incluso sirven para adornar regalos.

Postales

Con unas cartulinas y este vídeo de Art & Crafts, podréis hacer unas bonitas postales para que los más pequeños feliciten las fiestas a sus allegados. En el CEIP Atalaya de Palazuelos de Eresma, hace años que, por estas fechas, los alumnos preparan tarjetas con sus mejores deseos y las envían a los vecinos del municipio e instituciones.

Casa de papel

Desde Oxford os proponemos estas casas de papel, que quedan estupendas en cualquier rincón de la clase y le dan un toque muy acogedor. Os podéis descargar la plantilla aquí.

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Si buscáis material para realizar todas estas maravillas, los blocs para manualidades de Oxford son ideales. Los hay de cartulinas, de papel de seda, de papel charol, de papel celofán, papel aluminio o un surtido de todos ellos.
¿Quieres saber más? Los puedes ver todos aquí.

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Casitas de papel handmade

Estas casitas de papel son muy fáciles de hacer y quedan preciosas. Los pequeños las pueden decorar a su gusto, pintando o añadiendo adornos con otros materiales.
Para hacerlas, solo necesitáis:

1) Cartulinas de colores Oxford.

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2) La plantilla (hay dos modelos de casa; una cuadrada y otra rectangular).

Descargar plantilla

3) Tijeras y cola

Y seguir estas instrucciones:

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Una actividad muy fácil y muy entretenida.

¿Codocencia o bajar ratios?

¿Es lo mismo tener dos profesores para una clase de 40 alumnos que dos clases de 20 alumnos y un profesor para cada una?

Codocencia

El primer caso sería un ejemplo de codocencia, donde el grupo de alumnos es más numeroso, pero hay varios profesores en clase. Según los centros que la aplican, esta permite atender mejor toda la diversidad que hay en el aula.
Además, se puede abordar un mismo tema o proyecto desde diferentes especialidades al poder contar con los profesores de cada una al mismo tiempo. Por ello, es habitual que se trabaje por ámbitos, más que por asignaturas.

Uno de los grandes obstáculos (si no el principal) para aplicarla es la financiación; se necesitan recursos para contratar a profesores y adaptar las aulas. Por otra parte, este modelo también requiere que los docentes cambien su forma de trabajar, ya que se trata de una forma de organización distinta en la que el trabajo en equipo es muy importante.

Bajada de ratios

Reducir el número de alumnos por clase siempre ha sido una reivindicación de muchos centros y docentes que ven en esta medida una solución para mejorar la calidad de la educación. Pasar de clases de más de 30 alumnos a unas de entre 10 y 20. Incluso la Red de Atención a la Infancia de la Comisión Europea recomienda que no se superen los 20 alumnos por aula en la etapa de enseñanza obligatoria de 6 a 16 años.

¿Cuál es vuestra opinión al respecto? ¿Preferís la codocencia o tener menos alumnos por aula?

Trabajar como profesor en el extranjero

Irse a trabajar al extranjero es una opción que muchas personas han contemplado en algún momento, bien sea por no encontrar trabajo en su país o porque querían vivir esa experiencia. Personas de todas las profesiones, entre las que se incluyen también los docentes.

Opciones para trabajar como profesor en el extranjero

La formación, el país de destino, el idioma… Hay muchos aspectos que pueden influir a la hora de optar a un puesto de trabajo como profesor en otro país. Estas son algunas de las opciones:

– Profesor de Español como Lengua Extranjera (ELE). En muchas grandes ciudades del mundo hay escuelas de idiomas donde poder trabajar de profesor de español. También en algunas universidades y escuelas o bien dando clases particulares.

– Profesor de inglés como lengua extranjera. Si dominas el inglés y te has formado para dar clases de este idioma, puedes hacerlo en otros países. Eso sí, necesitarás alguna certificación como TEFL, TESOL o CELTA.

– Además de idiomas, también se pueden impartir otras asignaturas. En escuelas privadas o en clases particulares, es más fácil encontrar trabajo. Dependerá de los requisitos de cada país y del idioma.

– Docente o investigador en universidades. Estos puestos suelen exigir un alto nivel de preparación.

El primer paso: informarse

Antes de dar el paso es importante informarse bien sobre el país de destino:

– Aspectos generales: cultura, organización administrativa, horarios, clima, etc.
– Mercado laboral: condiciones, salarios…
– Sistema educativo: saber cómo está organizado y cómo es.

¿Dónde encontrar ofertas de empleo?

Hay varias webs donde encontrar ofertas de trabajo en otros países, como por ejemplo www.todoele.net. También en sitios como Linkedin, donde podemos hacer búsquedas y crear alertas para recibir información sobre nuevos empleos disponibles. Por otra parte, el Ministerio de Educación y Formación Profesional también cuenta con un apartado de “Profesorado en el extranjero”.

¿Te has planteado esta opción alguna vez? ¿A qué país te gustaría ir?

Reglas mnemotécnicas: el método de loci

El método loci, también conocido como palacio de los recuerdos, es una regla mnemotécnica utilizada para recordar cosas y como tal puede ser de gran ayuda en el estudio.

Es una técnica muy antigua, pues ya se utilizaba en la Época Clásica e incluso se dice que los monjes medievales la usaban para memorizar la Biblia. Más recientemente, podemos encontrar referencias a ella en series de televisión como Sherlock o The Mentalist.

¿En qué consiste el método de loci?

El método se basa en asociar conceptos a lugares, de manera que activamos la memoria espacial. Los lugares pueden ser familiares (como nuestra propia vivienda) o imaginarios, incluyendo todos los detalles que queramos. En cualquier caso, debemos conocer muy bien el lugar para visualizar todas sus características y poder crear rutas estables dentro de él o diferentes estancias para separar los temas. De esta forma, vamos creando nuestro palacio de los recuerdos.
Cuanto más se entrena, más natural resulta colocar los conceptos en su lugar correspondiente y recordarlos.

¿Es realmente efectivo?

En un estudio publicado en la revisa Science Advances, se reunió a cincuenta voluntarios que fueron divididos en tres grupos. En las seis semanas siguientes, el primer grupo practicó el método de loci, mientras que el segundo se dedicó a realizar pasatiempos para la memoria y el tercero no tuvo que hacer nada. Transcurrido ese tiempo, los tres grupos tuvieron que memorizar una lista de palabras en tan solo unos minutos. El primer grupo fue, con diferencia, el que logró recordar más palabras. Y no solo eso, sino que al ser preguntados al día siguiente por el listado de palabras, el primer grupo volvió a destacar frente a los demás. Es decir, no solo podían recordar más palabras, sino que ese recuerdo perduraba más.

¿Habíais oído hablar de esta técnica? A menudo se recomienda para la preparación de oposiciones.

Enseñar con sentido del humor

Si conseguimos aplicar un poco de humor en nuestras clases, veremos un gran cambio en nuestros alumnos. Se relajarán, se interesarán por lo que explicamos, se sentirán más motivados y, en definitiva, aprenderán más. ¿Qué actividades podemos usar?

Escribir un monólogo

Esta es una actividad muy fácil de llevar a cabo. Podemos proponer temas a los alumnos o que sean ellos mismos los que cuenten alguna experiencia divertida. Deberán escribirlo en sus cuadernos y, una vez revisados, podemos pedir a algunos de ellos si los quieren compartir con la clase.

Con esta sencilla actividad, aprenderán a utilizar su imaginación. Además, practicarán la escritura a mano, ya que tendrán que redactar su monólogo hasta que quede perfecto. También les servirá para enfrentarse a su timidez, aprendiendo a mejorar su oratoria.

Comentar viñetas

Las viñetas de los diarios son dibujos humorísticos que suelen estar relacionados con temas de actualidad. Podemos ver algunos ejemplos en clase y proponer a los alumnos que dibujen sus propias historietas. Para ello deberán mirar las noticias y poner toda su creatividad para realizar un dibujo y pensar un texto que sean originales y divertidos.

¿Habéis hecho alguna de estas actividades en clase?

«Enseñamos a comunicar la ciencia de una manera más lúdica y emocionante»

Helena González es licenciada en Biología y Bioquímica por la Universidad de Salamanca y Doctora en Biomedicina por la Universidad de Barcelona. Fundadora de Big Van Ciencia (www.bigvanciencia.com), una iniciativa dedicada a la educación, divulgación y comunicación de la ciencia con actividades atractivas para todo tipo de públicos.

¿Cómo nació Big Van Ciencia?

Big Van Ciencia nació en 2013 gracias a un grupo de personas que nos dedicamos a la ciencia. Nos conocimos en un concurso de monólogos científicos llamado Famelab. Los finalistas de aquel concurso, entre los cuales había biólogos, físicos, químicos y hasta ingenieros, decidimos juntarnos para comunicar la ciencia a distintos tipos de público y en lugares que no necesariamente estaban reservados para la ciencia; llevarla a centros culturales, a teatros, a las fiestas de los pueblos… para que forme parte de la cultura.

Comenta que está especialmente interesada en la educación científica en primaria. ¿Por qué en esta etapa?

Creo que es donde se empieza a formar la personalidad y la manera de pensar. Si queremos adultos que tengan un pensamiento científico, más crítico, que sepan buscar la información más fiable… será más fácil conseguirlo si desde pequeños les hemos enseñado a ver el mundo desde una perspectiva más científica.

¿Qué ofrecen desde Big Van Ciencia a los docentes?

Ofrecemos cursos de formación y proyectos. Llevamos espectáculos de ciencia a las aulas y tenemos formaciones para que los docentes puedan implementar proyectos de educación científica, relacionados con temas como la sostenibilidad y el cambio climático, nutrición, etc.
Enseñamos a comunicar la ciencia de una manera más lúdica y emocionante y promovemos que los alumnos se conviertan en comunicadores científicos y generen sus propios materiales de comunicación: vídeos, podcasts, espectáculos de teatro…
Además, también damos formación de pensamiento científico dentro del aula a profesores de primaria y de secundaria.

El título de uno de sus libros es muy representativo de cómo comunican la ciencia; “Tenemos menos genes que un brócoli… Y se nota”. ¿Es así?

Así es, tratamos de utilizar el humor y acercarnos al público a través de las emociones. En cuanto al título, es cierto, tenemos menos genes que un brócoli y se nota; porque no somos brócoli. El título pretende dar una idea de lo que se puede encontrar dentro del libro, que es un ensayo sobre genética, epigenética… desde lo más básico, hasta cuestiones más avanzadas como temas de clonación o edición genética y todas las implicaciones éticas que eso conlleva. Pero el título ya indica que está escrito de una manera amable, contando anécdotas…

¿Qué papel juega el humor a la hora de enseñar ciencia?

Creo que es fundamental para desmitificar el papel serio que ha tenido históricamente la ciencia. La ciencia la hacemos una comunidad de científicos y científicas, que somos personas, y podemos comunicar lo que hacemos de una manera mucho más cercana, no necesariamente utilizando tantos tecnicismos (que por supuesto son necesarios para comunicar ciencia). Podemos, de alguna manera, traducir ese conocimiento científico a algo que todos podamos comprender y disfrutar. En este sentido, el humor es fundamental para acercarnos a la gente.

Durante el confinamiento participaron en el programa “Aprendemos en casa” de ClanTV y La2. ¿Cómo fue la experiencia?

Fue una experiencia maravillosa. Con el confinamiento estábamos todos encerrados en casa y muchos de nuestros proyectos educativos se tuvieron que aplazar. El programa nos permitió continuar con la educación científica y en un formato audiovisual como la televisión. Fue muy gratificante ayudar a los niños y niñas que no podían ir al cole y a aquellos que no tenían ordenador para poder seguir las clases online. Tuvimos muchísima suerte de formar parte de este programa y de dar las clases de ciencia. Afortunadamente, tuvo tanto éxito que se ha mantenido (aunque ahora se llama “Aprendemos en Clan” y está más orientado a primaria) y nosotros seguimos participando.

Escribir a mano ayuda a aprender otras habilidades más rápido

Un reciente estudio realizado por la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos ha revelado el importante papel que tiene la escritura a mano en el aprendizaje de habilidades como la lectura y nuevos idiomas.

Para el estudio, se enseñó el alfabeto árabe a 42 personas, divididas en tres grupos: uno que escribía a mano, otro que tecleaba y otro de observadores de vídeo. Se realizaron seis sesiones, tras las cuales la mayoría de participantes pudieron reconocer las letras. Pero el primer grupo, el de las personas que escribían a mano, alcanzó esta competencia más rápido que los demás. A la hora de usar las letras aprendidas, para escribir o deletrear palabras o para leer, este grupo también fue el que mejor lo hizo. Los autores del estudio explican que el hecho de escribir a mano proporciona una experiencia perceptivo-motora que enriquece el conocimiento y crea un aprendizaje más completo.

Si bien el estudio se hizo con adultos, los autores esperan obtener los mismos resultados en niños, lo cual reafirmaría la importancia de la escritura a mano en las aulas. Asimismo, también es útil para aprender nuevos idiomas y diferentes alfabetos.

Movilidad escolar segura, sostenible y saludable

Del 16 al 22 de septiembre se celebra la Semana Europea de la Movilidad cuyo objetivo es sensibilizar a la población acerca de los efectos que tiene sobre la salud y el medio ambiente el uso excesivo del coche dentro de la ciudad. También sirve para fomentar otras formas de desplazarse más sostenibles y saludables como caminar, la bicicleta o el transporte público.

En este objetivo, tiene un papel muy relevante la movilidad escolar, responsable de multitud de desplazamientos diarios. Para que esta sea también sostenible y saludable, colegios, ayuntamientos y otras instituciones ya han tomado varias medidas y siguen trabajando en ello.

Camino escolar seguro

Una de ellas es la DGT, que en su portal “Camino Escolar Seguro” ofrece recursos educativos e información de interés para padres, alumnos, colegios y ayuntamientos.
Podemos encontrar experiencias del camino escolar en diferentes ciudades, cuentos y juegos para que los niños aprendan educación vial, y herramientas para crear grupos, rutas y alertas para organizar desplazamientos seguros. Todo con el objetivo de que los niños puedan ir al colegio de forma autónoma, sostenible y saludable.

En cualquier caso, para crear caminos escolares seguros es necesaria la implicación de ayuntamientos, escuelas y familias, así como la formación de los alumnos.

La Semana Europea de la Movilidad es un buen momento para reflexionar sobre la movilidad escolar.

“El objetivo no es aprobar, sino aprender”

Belén Palop es profesora en la Facultad de Educación de Segovia, ingeniera en Informática y doctora por la Universidad Politécnica de Cataluña. Junto a otros docentes de distintos niveles educativos y puntos del país, es una de las cofundadoras del movimiento “Sin notas”.

¿Qué es “Sin notas” y por qué han decidido impulsar este movimiento?

La ley dice que la evaluación tiene que ser continua y formativa. No dice que tenga que ser cuantitativa hasta final de curso. Pero parece que no tengamos más herramientas para evaluar que los números. Hacemos grandes hojas de cálculo para acabar obteniendo un número que no es más que el resultado de los diferentes aspectos y criterios que se han tenido en cuenta. Para el alumno es más interesante la versión completa (el desglose) que el resultado final (un número). Debemos darles toda la información para que sepan en qué necesitan mejorar o qué es lo que llevan mejor.

“Sin notas” es un movimiento que surge de un grupo de personas que ya aplicamos esta filosofía en nuestras aulas y seguimos de cerca la experiencia de otros países. La idea es trasladar el movimiento internacional al contexto e idioma español para dinamizar una comunidad en España que vaya en esta dirección.

¿Se les da demasiada importancia a los números?

Soy amante de los números, pero creo que les damos una magia que no tienen. Nos hacen pensar que somos más objetivos y no es cierto, porque dos profesores pueden corregir con diferentes criterios el mismo examen y poner una nota distinta. Son números, pero son subjetivos.

En matemáticas, por ejemplo, el resultado del ejercicio (un número) puede determinar la nota…

Si un alumno ha hecho bien todo el ejercicio, lo ha planteado correctamente, hace todas las operaciones bien y en el último momento se equivoca en un cálculo y el resultado no es el correcto… ¿Debería tener un 0? Yo argumento que debemos evaluar si el alumno entiende los porcentajes, si sabe calcularlo… Pero si se despista en el último paso, no creo que deba tener un 0. En su lugar, le diré que vigile porque al final se ha despistado un poco y ha cometido un error en algo que sé que sabe hacer. Entre eso y un 0 hay mucha diferencia. Esto de pensar que en matemáticas todo es bien o mal, sin término medio, es lo que hace que sea una de las asignaturas con peor afectividad y que más traumatiza.

¿Cambiando el método de evaluación se podría cambiar esa visión de las matemáticas?

Matemáticas es una materia intrínsecamente más complicada, pero también influye la forma de evaluar. Siempre hago la comparación con lengua. Imaginemos que, en una redacción, en la primera falta de ortografía el profesor dejara de corregir y pusiera de nota un 0. Es algo que no se nos ocurre. Y, sin embargo, en matemáticas, al primer error de cálculo, ¿ya tengo un 0? Con este panorama, el alumno aborda el ejercicio con miedo.

Explican que sacar conclusiones no cuesta más que sacar números. ¿Podría ponernos algún ejemplo?

Entre decir “tienes un 5” o decir “tienes que trabajar más en las raíces cuadradas” no hay mucha diferencia. Es más, para poner la nota numérica, has tenido que mirar si sabía hacer la raíz cuadrada. Así que se trata de compartir con el alumno ese paso previo en lugar del número.

¿Qué resultados han observado cuando se aplica este tipo de evaluación?

Sobre todo, destacaría que se cambia el foco. El objetivo no es aprobar, sino aprender.
No es raro escuchar a algún alumno decir “por lo menos he aprobado” por haber conseguido ese 5 mágico. Aunque muchas de las cosas que debería haber aprendido no las ha aprendido, le basta. Y el siguiente curso hay que construir sobre una base llena de agujeros que son esos 5 puntos que nunca tuvo y que nadie le explicó cuáles eran.
El objetivo debe ser aprender todo lo que se marca para ese curso. Y si un alumno puede aprender más, adelante. Y si un alumno no lo puede aprender todo, que por lo menos el aprendizaje sea sólido.

¿Cuál es la valoración de profesores y alumnos?

Los que probamos no volvemos. Ni los docentes, ni los alumnos, que una vez se acostumbran a una evaluación formativa ya no quieren números, porque con eso no pueden hacer nada. Un 7 no les puede ayudar a mejorar. Lo que ayuda es que les digan lo que tienen que mejorar.