“El objetivo no es aprobar, sino aprender”

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Belén Palop es profesora en la Facultad de Educación de Segovia, ingeniera en Informática y doctora por la Universidad Politécnica de Cataluña. Junto a otros docentes de distintos niveles educativos y puntos del país, es una de las cofundadoras del movimiento “Sin notas”.

¿Qué es “Sin notas” y por qué han decidido impulsar este movimiento?

La ley dice que la evaluación tiene que ser continua y formativa. No dice que tenga que ser cuantitativa hasta final de curso. Pero parece que no tengamos más herramientas para evaluar que los números. Hacemos grandes hojas de cálculo para acabar obteniendo un número que no es más que el resultado de los diferentes aspectos y criterios que se han tenido en cuenta. Para el alumno es más interesante la versión completa (el desglose) que el resultado final (un número). Debemos darles toda la información para que sepan en qué necesitan mejorar o qué es lo que llevan mejor.

“Sin notas” es un movimiento que surge de un grupo de personas que ya aplicamos esta filosofía en nuestras aulas y seguimos de cerca la experiencia de otros países. La idea es trasladar el movimiento internacional al contexto e idioma español para dinamizar una comunidad en España que vaya en esta dirección.

¿Se les da demasiada importancia a los números?

Soy amante de los números, pero creo que les damos una magia que no tienen. Nos hacen pensar que somos más objetivos y no es cierto, porque dos profesores pueden corregir con diferentes criterios el mismo examen y poner una nota distinta. Son números, pero son subjetivos.

En matemáticas, por ejemplo, el resultado del ejercicio (un número) puede determinar la nota…

Si un alumno ha hecho bien todo el ejercicio, lo ha planteado correctamente, hace todas las operaciones bien y en el último momento se equivoca en un cálculo y el resultado no es el correcto… ¿Debería tener un 0? Yo argumento que debemos evaluar si el alumno entiende los porcentajes, si sabe calcularlo… Pero si se despista en el último paso, no creo que deba tener un 0. En su lugar, le diré que vigile porque al final se ha despistado un poco y ha cometido un error en algo que sé que sabe hacer. Entre eso y un 0 hay mucha diferencia. Esto de pensar que en matemáticas todo es bien o mal, sin término medio, es lo que hace que sea una de las asignaturas con peor afectividad y que más traumatiza.

¿Cambiando el método de evaluación se podría cambiar esa visión de las matemáticas?

Matemáticas es una materia intrínsecamente más complicada, pero también influye la forma de evaluar. Siempre hago la comparación con lengua. Imaginemos que, en una redacción, en la primera falta de ortografía el profesor dejara de corregir y pusiera de nota un 0. Es algo que no se nos ocurre. Y, sin embargo, en matemáticas, al primer error de cálculo, ¿ya tengo un 0? Con este panorama, el alumno aborda el ejercicio con miedo.

Explican que sacar conclusiones no cuesta más que sacar números. ¿Podría ponernos algún ejemplo?

Entre decir “tienes un 5” o decir “tienes que trabajar más en las raíces cuadradas” no hay mucha diferencia. Es más, para poner la nota numérica, has tenido que mirar si sabía hacer la raíz cuadrada. Así que se trata de compartir con el alumno ese paso previo en lugar del número.

¿Qué resultados han observado cuando se aplica este tipo de evaluación?

Sobre todo, destacaría que se cambia el foco. El objetivo no es aprobar, sino aprender.
No es raro escuchar a algún alumno decir “por lo menos he aprobado” por haber conseguido ese 5 mágico. Aunque muchas de las cosas que debería haber aprendido no las ha aprendido, le basta. Y el siguiente curso hay que construir sobre una base llena de agujeros que son esos 5 puntos que nunca tuvo y que nadie le explicó cuáles eran.
El objetivo debe ser aprender todo lo que se marca para ese curso. Y si un alumno puede aprender más, adelante. Y si un alumno no lo puede aprender todo, que por lo menos el aprendizaje sea sólido.

¿Cuál es la valoración de profesores y alumnos?

Los que probamos no volvemos. Ni los docentes, ni los alumnos, que una vez se acostumbran a una evaluación formativa ya no quieren números, porque con eso no pueden hacer nada. Un 7 no les puede ayudar a mejorar. Lo que ayuda es que les digan lo que tienen que mejorar.


OXX
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