«Hemos logrado que en nuestro centro sea habitual prestar no solo a contemporáneos, sino también a Dickens, Verne, Stevenson, Dafoe, Bécquer o Poe»

Isabel Martínez Llorente es doctora en Didáctica de la Lengua y la Literatura por la UMU y formadora docente para el CPR o el INTEF. Coordina el Plan Lector de Centro del IES Mariano Baquero Goyanes (Murcia), donde asimismo ejerce la jefatura de departamento de Lengua castellana y Literatura. Hemos conversado con ella acerca de las iniciativas que lleva realizando para promover la lectura en el alumnado.

¿Cómo motivar a los alumnos para que adquieran el hábito de leer?

“Tú lees y te miran raro; en cambio, si estás con el móvil toda la tarde, no te dicen nada”: este es uno de los testimonios recogidos en el último informe de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez sobre Jóvenes y lectura (2022), según el cual casi un 27% de los jóvenes con edades comprendidas entre los 10 y los 18 años percibe el hecho de “ser lector” como una actividad que lo distancia de su grupo social. Este mismo estudio indica que es precisamente en esa franja de edad cuando los adolescentes encuentran una obra que les influye de forma definitiva en su formación, y que son las personas más próximas a su entorno las que los motivan para acercarse a los libros. De ahí que sea desde los centros educativos desde donde hemos de implementar acciones que animen a los discentes a leer: no es en modo alguno justificable que la escuela represente tan solo un 19,43% en la incidencia del perfil de un lector adolescente.

¿Qué se puede hacer desde los centros educativos?

Las bibliotecas escolares tendrían que convertirse, de acuerdo con la LOMLOE, en un eje vertebrador de la enseñanza. La lectura es una destreza tanto para las letras como para las ciencias y, aunque parezca una obviedad, se trata de una competencia que tendría que reflejarse en cualquier PGA y concretarse en las programaciones docentes para ser llevada a las aulas. Otro factor clave es que la lectura “salga de las aulas”.

¿Que cómo lo hacemos en el Plan Lector del IES Mariano Baquero? La primera fase consiste en desarrollar dentro del aula estrategias específicas que ayuden a los alumnos a leer mejor: utilizamos un “cuadernillo para la mejora de la competencia lectora” diseñado ex profeso, con carácter interdisciplinar, que contempla rutinas de desarrollo antes, durante y después de la lectura del texto. Es fundamental que los alumnos aprendan a leer mejor, y la literatura científica (Solé, Cassany, Camps) nos avala: el lector, cuanto más competente, más lee.

¿Y la siguiente fase?

La segunda fase ya se desarrolla fuera del aula, sirviéndose de todos los espacios del centro educativo y de toda una red que fomenta la sensación de pertenencia a una comunidad lectora: se organizan talleres de diversa temática en la biblioteca escolar (lettering, teatro…); un ciclo de “Lecturas en alta voz” durante los recreos; un club de lectura para los profesores más inquietos; otro ciclo denominado “Palabra de autor”, con encuentros con escritores de nivel contrastado; concursos de booktubers, de marcapáginas, de libros imaginarios, de creación literaria… y otros que conmemoran días importantes relacionados con el libro y las bibliotecas. Los alumnos disponen voluntariamente de un “Pasaporte lector” que van sellando a medida que avanzan en sus niveles de lectura y son invitados a compartir su experiencia en el “Panel del lector” de nuestra cuenta de Instagram @planlectormb. Las TIC son una herramienta imprescindible en nuestro trabajo al usarlas de forma significativa en la realización de vídeos sobre lectura, pósters sobre escritores, etc.; y, en torno a la cuenta de Instagram, nos ha permitido asimismo dar cauce a una amplia comunidad lectora que incluye a alumnos y docentes, padres y autores. No me gustaría olvidar al alto porcentaje de alumnos que se ha integrado en la “Patrulla lectora”, que participa activamente en todo lo que se hace y transmite el necesario orgullo de ser y sentirse lectores.

Una de las iniciativas de su Plan Lector es #Apadrinaunclásico. ¿En qué consiste y cómo surgió la idea?

#Apadrinaunclásico nace de la constatación de que nuestro alumnado lee mucho, pero no todos los clásicos que quisiéramos. Desde que se implantó este proyecto en el curso 18-19, hemos aumentado el porcentaje de préstamos de la biblioteca escolar de forma considerable. El año 17-18, antes de poner en marcha el Plan Lector, se habían realizado 275 préstamos en la biblioteca escolar; el curso pasado, el 21-22, realizamos un total de 1066 préstamos. En solo cuatro cursos (y con una pandemia que cerró el acceso a la biblioteca durante un curso y medio) se ha conseguido que nuestros alumnos lean más; sin embargo, los clásicos ofrecen una resistencia por el hecho de ser considerados “antiguos”. Desterramos esta idea con un vídeo en el que colaboró un buen número de escritores y personajes de la cultura (César Mallorquí, Luis Leante, Juan Ramón Barat…), donde expresaban sus razones para apadrinar un clásico; después, en el aula, explicamos a los alumnos qué significa “apadrinar”, desde una dimensión solidaria, y lo pusimos en práctica con todos esos autores y personajes que necesitan ser rescatados por las nuevas generaciones de lectores para mostrar su vigencia. Se promovió una campaña de marketing con la realización de anuncios para celebrar el “día de los clásicos” haciéndolo coincidir con la celebración del día del libro, y claro, si los clásicos se venían a vivir a nuestro instituto, ¿cómo no los íbamos a entrevistar? Ahí quedan esos vídeos inolvidables dedicados a Franz Kafka, a Frankenstein, a Don Quijote…

El día fijado para el evento, alumnos y profesores fuimos pegando en una pared del instituto reservada al efecto nuestro “Diploma de apadrinamiento”, convirtiéndose en un enorme mural o, como alguien apuntó, en la bandera más solidaria de la historia de la literatura; ahí convivieron durante semanas, rescatados del olvido secular de las estanterías, personajes y autores que sumaban innumerables razones para merecer su inusitado resurgir. Ese día pudimos acudir disfrazados de nuestro personaje o autor apadrinado, y el claustro de profesores vistió para la ocasión una camiseta con el lema “Yo apadrino una clásica”, con más de una veintena de nombres de escritoras que reclaman su espacio en la historia de la literatura. La fiesta concluyó con las conferencias ofrecidas por la escritora Marisa López Soria y el rapero y poeta Tolo Ortógrafo, con una chocolatada sufragada por el AMPA y una entrega de premios a los mejores disfraces patrocinada por algunas editoriales.

¿Han logrado incrementar el interés por los clásicos?

Las semanas previas y las posteriores fuimos testigos de un notable incremento de préstamos de títulos clásicos. Hemos logrado que en nuestro centro sea habitual prestar no solo a contemporáneos, sino también a Dickens, Verne, Stevenson, Dafoe, Bécquer o Poe. Conviven modernos y clásicos en una simbiosis mágica: hay pocas cosas tan emocionantes como ver un niño de catorce años embebido en la búsqueda de un tesoro o conteniendo el aliento por un corazón que delata al asesino.

¿Cómo la han recibido los alumnos?

“Apadrino un clásico” ha sido la iniciativa mejor valorada, junto al ciclo “Palabra de autor”. En la evaluación del Plan Lector que se lleva a cabo el último mes de cada curso a través de un formulario, el 100% de respuestas del alumnado manifestó su deseo de que se vuelva a repetir este acto, de forma que se consolide como una seña identitaria del centro y de nuestro Plan. ¿Cómo decir no a centenares de alumnos que piden ser ellos mismos los personajes de sus libros favoritos? ¿Cuántas veces los profesores deseamos que nuestros alumnos muestren interés por Cervantes, por Quevedo o por Lope, o que se disfracen de la Celestina o del Lazarillo, del Principito o de un escarabajo llamado Gregor?

También promueven la sostenibilidad…

El primer curso que se implementó este proyecto fue colegiado por la Consejería de Educación de la Región de Murcia como Proyecto de Innovación bajo el título Lectura sin plastificar, porque no hemos apuntado hasta ahora que la línea temática de todo el proyecto dentro del aula es la que trabaja aquellos ODS que tienen que ver con el desarrollo del 7º Objetivo del Milenio: “Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente”. En este sentido, se midió de forma objetiva mediante una herramienta estandarizada el grado de mejora de la competencia lectora tras la aplicación de la herramienta “Cuadernillo para la mejora de la competencia lectora”, y el dato que arrojó fue muy positivo: la muestra de alumnos sobre los que se realizó la medición mejoró hasta en un 56,66% su grado de competencia. Por otra parte, en lo relativo a la concienciación medioambiental, es un proyecto que ha organizado tres años su “Semana Verde”, y gracias a ello han ofrecido conferencias personas de mucho mérito en este ámbito: el exdirector del IEO y vicepresidente de Greenpeace España, Julio Mas; líderes de la economía circular como Diego Amores (Entomo Agroindustrial); fundadores de asociaciones o empresas que tienen como objetivo la mejora del entorno (Patrice D’Arras, con Nafaso; Jesús Pagán, con Foodtopía; Isabel Sánchez, con Disfrumur…); directores de ONGs como Pedro Luengo (de Ecologistas en Acción), Cristina Sobrado (naturalista), personal del Centro de Interpretación de Aves El Valle, o la particular visión de artistas como el escultor Fernando Sáez de Elorrieta o el fotógrafo Juan José Ballester. El resultado inmediato de estas iniciativas fue la reducción drástica del uso de plásticos en el centro, e incluso se promovió, por iniciativa de los alumnos, la eliminación de cualquier plástico el día de las tradicionales paellas, con motivo de la festividad de Santo Tomás.

¿Qué otras iniciativas destacaría de su Plan Lector?

Por ejemplo, la posibilidad de realizar un taller de teatro que ha sido financiado en dos ediciones por el Ayuntamiento de la ciudad de Murcia. El teatro es una actividad que debería estar contemplada en todos los planes de estudio: es crucial el poder reunir alumnos, profesores y familias en torno a un proyecto común, y diseñar espacios de convivencia en torno a una lectura dramatizada que parta de dentro, de un proyecto propio. Los beneficios, solo desde el ámbito didáctico, son innumerables: vocabulario, dicción, oralidad, declamación, coordinación, movimiento, ejercitación de la memoria, entonación, lenguaje no verbal… y luego están todos los demás, los que no se ven, pero que cuentan tanto como los otros: ilusión, gestión de los nervios, resolución de conflictos, ayuda al compañero, compromiso, solidaridad, sentido del grupo con un objetivo… Todo esto es un universo que se llama educación, o tal vez habría que llamarlo Educación, con mayúscula.

También destacaría iniciativas que tienen que ver con la modificación de espacios: una rama de árbol puede convertirse en un árbol de los deseos que hay que esquivar para entrar a la biblioteca del centro; una esquina de la biblioteca puede ser de repente el rincón que alberga las novedades que se han adquirido porque los alumnos las han pedido (¡jóvenes que piden libros para leer!), los bancos o las gradas del patio pueden habilitarse para albergar un club de lectura el último viernes de cada mes… No es natural mantener a un niño sentado seis horas entre cuatro paredes (a menudo con una decoración muy modesta): el cerebro aprende en movimiento, y el contacto con el entorno o con elementos nuevos, el cambio de ambiente, favorece la atención consciente y que se produzca aprendizaje significativo.

También han organizado talleres de Lettering. ¿Cuál es su finalidad?

La neurociencia nos dice que el cerebro genera conexiones sinápticas si realiza trazos con lápiz; no así si se pasa el dedo por una superficie plana (consúltense los tratados de Catherine L’Ecuyer, otra experta que pasó recientemente por nuestro centro). Practicar lettering sujetando de forma firme o suave un rotulador con punta de pincel es un ejercicio valiosísimo para mejorar la concentración, para practicar la atención consciente y para alegrar el sentido de la vista al comprobar que somos capaces de pintar las palabras o de dibujar un concepto con colores y diversos estilos caligráficos. Este taller está ideado y dirigido por la profesora de Lengua castellana y Literatura Raquel Montesa Bernet, una docente extraordinaria que, además de ser plenamente eso, docente, es también una artista que pone su tiempo, su esfuerzo y su talento al servicio de este proyecto común de centro que se llama Plan Lector.

Botellas reutilizables para el colegio

Muchos alumnos y alumnas ya usan botellas de agua reutilizables en el colegio y para las excursiones. Esto permite reducir los residuos que producen las botellas de plástico desechables. En algunos centros han llevado a cabo iniciativas para fomentar el uso de botellas reutilizables. Por ejemplo, el reto de residuo cero durante el recreo consiste en utilizar fiambreras y botellas reutilizables para evitar plásticos, papel de aluminio, papel film o cualquier otro elemento de usar y tirar. Un simple gesto como este, hace que al final del año se hayan evitado toneladas de basura.

Botellas termo Oxford by Runbott

Hemos confiado en Runbott, especialistas en botellas reutilizables, para crear las botellas Oxford, con un diseño exclusivo.

Son ligeras y resistentes. Están hechas de acero inoxidable 204, de alta calidad alimentaria y libre de BPA, y cuentan con un recubrimiento cerámico interno para mantener el sabor original de las bebidas. Además, gracias al aislamiento al vacío de doble pared, permiten eliminar la condensación y mantenerlas frías hasta 24 horas y calientes hasta 12 horas.

El diseño de la botella está pensado para adaptarse a los alumnos, con un asa en la parte superior que permite transportarlas fácilmente de una clase a otra o durante el recreo, y con base de silicona, para evitar ralladuras y que hagan ruido al dejarlas sobre la mesa.

Las gamas TOUCH y SCHOOL tienen capacidad para medio litro (50 cl), mientras que las TIE DYE tienen algo más de capacidad (60 cl).

Están disponibles en varios colores y acabados que, además, coinciden con muchos cuadernos Oxford. Así los alumnos pueden llevar todo el conjunto de su color favorito.


OXFORD BOTELLA RUNBOTT TOUCH

 


OXFORD BOTELLA RUNBOTT SCHOOL

 


OXFORD BOTELLA RUNBOTT TIE DYE

 

             

¿Usáis estas botellas en vuestro colegio?

Manualidades para Halloween

Halloween es una celebración muy vistosa y a muchos niños y niñas les encanta, por eso os proponemos dos manualidades para estos días.

Este es el material que necesitaremos:

• Bloc de cartulinas Oxford (usaremos las de color verde, naranja, blanco y negro)
• Bloc de papeles de manualidades surtidos Oxford (usaremos el papel charol naranja)
• Tijeras
• Pegamento
• Regla
• Lápiz

Con los blocs de manualidades de Oxford podemos hacer infinidad de manualidades de papel. Hay blocs de cartulinas de colores, de papel de seda, de papel charol, de papel celofán y de papel aluminio, para escoger según el trabajo que vayamos a realizar. También podemos optar por el bloc de papeles surtidos, con el que los tendremos todos.

Postales para Halloween

1. Cogemos las cartulinas blanca, naranja y verde.

2. Doblamos por la mitad cada cartulina y reseguimos el contorno de nuestra mano.

3. Recortamos el contorno y obtenemos como resultado una mano que se abre.

 

4. Para decorar las manos como personajes de Halloween: fantasma (mano blanca), calabaza (mano naranja) y Frankenstein (mano verde) recortamos ojos, bocas, rectángulos negros y otros elementos para después decorar nuestras manos.

5. Y los pegamos con cola.

Por último, podemos escribir un mensaje dentro.

 

Punto de libro para Halloween

1. Cogemos un papel naranja y dibujamos un cuadrado de 10×10 cm. En este caso usamos el papel charol, pero también puede hacerse con cartulina.

2. Recortamos el cuadrado y hacemos pliegues, tal como se muestra en las fotografías.

 

3. Repetimos el procedimiento con una cartulina negra y también recortamos formas de alas, ojos, dientes y boca.

4. Usamos el cuadrado naranja para hacer una calabaza de Halloween, añadiéndole ojos, boca y tallo. En el caso del cuadrado negro, le añadimos alas, ojos y colmillos para crear un murciélago.

¿Qué os parecen estos puntos de libro? Seguro que a los alumnos y alumnas les hará gracia usarlos en sus lecturas.

Actividad: pintura de otoño

La educación artística permite desarrollar habilidades como la creatividad, la expresión o la concentración. Además, suele gustar mucho a los niños y niñas, por lo que aumenta su motivación. En esta ocasión, os proponemos una actividad de pintura de otoño, con la que además podréis comentar algunos aspectos de esta época del año, como la caída de las hojas de los árboles.

Material

• Hojas de árboles
Bloc de acuarela y témpera de Oxford
• Pinturas de color blanco, amarillo, naranja, rojo y marrón
• Pincel
• Lápiz

Para técnicas de pintura húmedas o mixtas como la de esta actividad, necesitamos un papel con un buen gramaje. El bloc de acuarela y témpera de Oxford tiene un papel artístico de gran calidad, de 300 g, con una cara de grano fino y otra de grano grueso, que le otorga una gran versatilidad para realizar diferentes trabajos. Está disponible en blocs de formato A4+ y A3+ y en láminas A4 y A3.

Procedimiento

1. Escogemos la hoja del árbol que más nos llame la atención.

2. Cogemos pintura naranja, blanca, amarilla y roja, y con este orden ponemos una pequeña cantidad de cada una en la cara exterior de la hoja.

3. Pintamos la hoja mezclando los colores.

4. Giramos la hoja y la ponemos sobre el papel haciendo presión.

5. Dejamos reposar.

6. Una vez secado, dibujamos el tronco del árbol y lo pintamos de color marrón.

¡Y ya tenemos nuestra pintura de otoño! Es muy fácil de hacer y el resultado es para enmarcar, ¿verdad?

“Enseñar es maravilloso”

Josep Maria Alaña fue la primera persona con acondroplasia en ganar una oposición para docente en España. Licenciado en Biología y en Pedagogía, durante más de 30 años impartió clase en diferentes institutos. Posteriormente, trabajó en el departamento de Educación de la Generalitat de Cataluña, en temas relacionados con la formación profesional. Este año ha publicado “Profe y enano. El orgullo de la diferencia”. También es autor de “A 30 centímetros del suelo” y “Mamá, papá, mi tutor de este año es un enano”.

¿Cómo fue su etapa de estudiante?

En los años 50 la escuela no era inclusiva y, por lo tanto, era una escuela dura para las personas que éramos diferentes. En mi caso, yo era siempre el más bajito de la clase.
Como forma de protección, elegí ponerme en el lado de los gamberros y por eso me dejaba una o dos asignaturas para septiembre. Fue una forma de subsistencia.

¿Qué le llevó a ser profesor?

Soy biólogo (entre otras cosas) y quería dedicarme a la investigación, pero me di cuenta de que yo en un laboratorio tendría dificultades: las estructuras no estaban adaptadas, no tenía la suficiente destreza con las manos para manipular el material…
Lo que sí podía hacer era explicar y por eso pensé que podría dedicarme a enseñar. Además, la educación siempre me ha gustado y creo que es un motor de cambio.

¿Está satisfecho con esa elección?

Mucho. Enseñar es maravilloso. Hay momentos realmente mágicos, como cuando encuentras exalumnos y se acuerdan de ti y te dan las gracias.

¿Cómo era su relación con los alumnos?

Era muy buena. Tenía alumnos adolescentes y también algunos mayores que yo (al acabar la carrera, con 22 años, empecé a dar clase en un instituto nocturno). Siempre tuvieron ese sentimiento de protección del diferente.
Yo no era un profesor más, porque incluso necesitaba su ayuda; había alumnos que se encargaban de escribir en la pizarra, porque yo solo podía hacerlo de la mitad para abajo.

Hay otra cosa que me gustaría destacar y es que las personas que somos diferentes tenemos que dejar un tiempo de acomodación a la otra persona. Una vez se ha acomodado, ya no ve las diferencias, solo ve a la persona.

¿Cómo ve la escuela actual? ¿Considera que es inclusiva?

Estamos lejos de una escuela realmente inclusiva. Pero creo vamos hacia un modelo de escuela más autónomo. El contenido lo encontramos fácilmente en internet. Tenemos que trabajar la comunicación, las relaciones con las personas, aprender a ganar y a perder, la responsabilidad…

Es un gran defensor de los derechos de las personas con acondroplasia. ¿Cuáles son sus principales reivindicaciones?

Eliminar el estigma. Conozco muchas personas con acondroplasia muy inteligentes; hay profesores, abogados, arquitectos, ingenieros… Pero en este mundo sigue dándose mucha importancia a la imagen y a la primera impresión. Nosotros necesitamos la segunda impresión, necesitamos la acomodación.

Nos gustaría acabar esta entrevista con una reflexión sobre la frase que da título a su libro: El orgullo de la diferencia.

Yo estoy orgulloso de lo que soy y de la gente como yo. Solo aceptando la diferencia podremos avanzar en igualdad. Tenemos que aprender a convivir con nuestras diferencias y respetarlas.

Otra forma de ver la dislexia

Si buscamos la definición de dislexia en la RAE encontraremos que es una “dificultad en el aprendizaje de la lectura o la escritura, frecuentemente asociada con trastornos de la coordinación motora”. Pero un artículo de la Universidad de Cambridge publicado en Frontiers of psychology, da una nueva visión sobre la dislexia.

Dislexia, ¿trastorno neurocognitivo o clave para la adaptación humana?

Según los investigadores que han redactado el artículo, las personas con dislexia estarían más enfocadas a lo exploratorio, lo cual es una estrategia de adaptación humana. La exploración de lo desconocido ha sido clave para la evolución de nuestra especie, que a lo largo de la historia se ha enfrentado a grandes cambios y a la
incertidumbre.

De esta manera, aunque tengan dificultades para el aprendizaje de la lectura o la escritura, las personas con dislexia serían más curiosas, lo que las haría destacar en otras habilidades como el descubrimiento, la creatividad o la innovación.

Helen Taylor, una de las autoras, indica que esto podría explicar por qué estas personas se decantan hacia profesiones relacionadas con las artes, la arquitectura, la ingeniería o el espíritu empresarial.

¿Qué os parece este nuevo enfoque?

“Nuestro objetivo es que los clientes encuentren todo lo que necesitan aquí”

Mª Asún Beltrán de Heredia es propietaria de Caype, un ejemplo de papelería tradicional que este año celebra su 50 aniversario y en la que Oxford tiene presencia desde hace dos décadas. Situada en Vitoria-Gasteiz, su trayectoria profesional fue reconocida en los premios al Turismo, Comercio y Consumo que entrega el Gobierno Vasco y en los Premios Nacionales de Comercio Interior del Gobierno de España (2019).

Enhorabuena por el 50 aniversario. ¿Nos podría contar la historia de la papelería?

Muchas gracias. Nuestra historia se inicia en una tienda dedicada a la compra y venta de estampas y libros religiosos, perteneciente al seminario de Vitoria. La regentaba mi tío, don Constancio Beltrán de Heredia, quien en un momento dado consideró que sería interesante introducir artículos de papelería. Tras pedir permiso al seminario, pudo montar un primer almacén de papelería, de 80 m2. En ese momento es cuando yo empecé a trabajar en el negocio. Tiempo después, el seminario consideró que ya no había vínculo con la papelería y pasó a ser una empresa familiar.
Conforme pasó el tiempo y fuimos creciendo, vimos que no podíamos seguir en el mismo local, en el centro de Vitoria, y nos trasladamos a la ubicación actual, en el polígono industrial de Betoño. Decidimos robotizar nuestro almacén, con más de 300 bandejas en las que los pedidos salen automáticamente, y dejamos un pabellón de 600 m2 donde tenemos la tienda.

Tienen venta online y presencial…

Así es, hemos hecho una inversión muy fuerte en nuestra página web. Pero creo que hay que saber combinar la venta online y darle ese plus al cliente del trato cercano y personalizado. La experiencia de compra es muy importante. A todos nos gusta que nos atiendan, que nos mimen… Si viene un padre o una madre con dudas sobre el tipo de rayado de un cuaderno para su hijo o hija, nosotros podemos asesorarle y recomendarle el producto que necesita.

De hecho, para facilitar la compra del material a las familias, tienen en su web un servicio que permite hacer el pedido con solo seleccionar el colegio y el curso. ¿Cómo gestionan esta herramienta?

Por lo general, ya en mayo nos ponemos en contacto con los colegios para que nos faciliten sus listas. A veces también las depuramos, porque hay referencias que quizás ya no existen y, en ese caso, les aconsejamos el reemplazo.

¿Cómo preparan la vuelta al cole?

Durante el mes de septiembre, ampliamos horario; abrimos de 8 de la mañana a 10 de la noche. Estudiamos los consumos que ha habido el año anterior para tener suficiente stock y, sobre todo, procuramos contar con todas las novedades, para que los clientes encuentren también cosas nuevas. Cada día reponemos para que la tienda esté siempre bien surtida. Nuestro objetivo es que los clientes encuentren todo lo que necesitan aquí.

¿Cuáles son los artículos que nunca faltan para la vuelta al cole?

Cuadernos, blocs de dibujo, carpetas, bolígrafos… Y hay un producto estrella, que son los packs de cuadernos (4+1).

¿Qué destacaría de los productos Oxford?

Destacaría muchas cosas. Principalmente, la calidad, tanto del papel como de las tapas. Es un material muy resistente. Además, el hecho de que la tinta no traspase es algo que se valora mucho de los cuadernos Oxford. Como anécdota puedo explicar que en una ocasión hicimos una prueba con un grupo de 30 personas a las que les dimos dos papeles para escribir, uno Oxford y otro diferente, sin que supieran la marca. Al preguntarles con cuál se quedaban, todas eligieron Oxford.
Por otra parte, me gusta que es una marca que innova, como por ejemplo con los cuadernos con pizarra blanca (Write & Erase). Y también destacaría el colorido.

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

Yo gestiono las compras y es un trabajo de oficina. Pero donde más disfruto es en tienda. Es muy gratificante el trato personal con los clientes y poder ayudarles. Además, me sirve para coger el pulso y ver qué es lo que más demanda tiene.

3 actividades para el primer día de clase

El primer día del curso siempre es muy especial. Es el momento del reencuentro para muchos alumnos y alumnas, después de más de dos meses sin verse. También es el día de conocer a nuevos compañeros o nuevos profesores. Incluso el colegio o la clase pueden cambiar. Por eso este día se suele destinar a una primera toma de contacto, a conocerse, dejar atrás los nervios y empezar con buen pie el nuevo curso. Aquí van tres actividades para el primer día de clase:

El puzzle

Con unas cartulinas preparamos diferentes figuras: círculos, cuadrados o triángulos de varios colores, estrellas con distinto número de puntas, un trébol, una media luna… Las partimos por la mitad y las metemos en una caja. El primer día de clase, los alumnos deberán coger cada uno una de estas piezas y buscar al compañero que tiene la que falta para completar la figura. Una vez lo haya localizado, deberá presentarse (en caso de que no se conozcan) o explicar cómo les ha ido el verano (si ya se conocían de cursos anteriores). Podemos repetir la actividad unas cuantas veces para que cada alumno interactúe con varios de sus compañeros.

Que levante la mano quien…

Daremos a los alumnos un papel o unas tarjetas con algunas preguntas sobre ellos, como por ejemplo su fecha de nacimiento, una afición, su comida favorita, un deporte que practiquen… Cuando hayan acabado, pasaremos a hacer preguntas a toda la clase, como por ejemplo: ¿quién ha nacido en abril?, ¿a quién le gusta la fotografía?, ¿quién juega a baloncesto? En caso afirmativo, los alumnos deberán levantar la mano. De esta manera, se irán conociendo todos y al ser una dinámica de grupo, pierden un poco el miedo a participar.

Buzón de sugerencias

Cada alumno deberá escribir en un papel lo que espera del curso. Por ejemplo, algo que quiera aprender, cómo le gustaría que fueran las clases, etc. Cuando acaben, deberán introducir el papel en el buzón de las sugerencias (puede ser una caja con una ranura). De esta forma, conoceremos las expectativas de los alumnos o cuáles son sus intereses.

Y en vuestra clase, ¿qué soléis hacer el primer día del curso?

El colegio más…

Vaya por delante que cada colegio es único. Pero dentro de esa singularidad, nos hemos fijado en algunos que han sido destacados por alguna razón.

El colegio más antiguo de España

Nuestra Señora de los Infantes de Toledo, cuya fundación se data entre los años 522 y 531, está considerado el centro más antiguo de España. Así se reconoció en el acto de celebración del 90 aniversario de la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos.

El colegio más grande del mundo

Es el City Montessori School (Lucknow, India). Cuenta con más de 50.000 alumnos y de 1.000 clases, algo que le hizo entrar en el libro de los Guinness World Records en 2013.

El colegio más bonito del mundo

Así describían el Colegio Alemán de Madrid gracias al premio que ganó en el World Architecture Festival de 2016. Se trata de un moderno edificio, obra del estudio Grüntuch Ernst.

El colegio más frío del mundo

Es el de la ciudad de Oymaykon, en la región habitada más fría del planeta. En invierno, llegan a registrarse temperaturas por debajo de los -60ºC y la media suele rondar los -40ºC. A -56ºC el centro cierra. Dependiendo de la temperatura y del viento, los alumnos también pueden ausentarse justificadamente.

¿Qué os han parecido estos datos?

“El primer paso para atender la diversidad es reconocerla y valorarla”

Iris Carabal es maestra de educación primaria y especialista de Pedagogía Terapéutica. También es autora del blog Avanzando con emociones, donde trata temas y ofrece recursos relacionados con la atención e intervención en niños y niñas con diversidad funcional.

¿Qué le llevó a especializarse en Pedagogía Terapéutica?

Cuando en la carrera cursé la primera asignatura relacionada con las necesidades educativas especiales descubrí que era uno de los temas que más llamaba mi atención dentro del área de la educación. Y a partir de ahí comencé a enfocar mis posteriores estancias en prácticas, la especialización y el resto de formación en la pedagogía terapéutica.

¿Cómo se debería atender la diversidad en el aula?

El primer paso para atender la diversidad es reconocerla y valorarla. Sabiendo que en cada aula vamos a encontrar una casuística concreta y que no siempre contamos con la solución mágica. A partir de ahí, necesitamos partir de una amplia formación continua que pueda guiar nuestra intervención. Atender a la diversidad requiere de mucho tiempo de dedicación en el aula. No es algo que se haga de forma intermitente y algunos días. La atención a la diversidad se atiende durante toda nuestra jornada laboral. Implica autoevaluarse continuamente y coordinarse con las familias y resto de profesionales e implicarse de forma conjunta. También implica poner en práctica muchas medidas y recursos, equivocarse y mejorar para aprender.

¿Cuáles son las dificultades que se dan con más frecuencia en el proceso de aprendizaje de la lectoescritura?

Las dificultades principales que me encuentro tienen más que ver con las barreras del entorno que en la propia dificultad de aprendizaje. La falta de evaluaciones exhaustivas sobre las dificultades de aprendizaje que presentan algunos alumnos y que retrasan la dotación de recursos humanos y de una intervención individualizada, las prisas para que el alumnado adquiera la lectoescritura y lo fácil que se pueden descolgar del grupo clase fomentando en un futuro el abandono escolar, y la escasa puesta en práctica de una amplia variedad de materiales didácticos que les permitan acceder y participar en el proceso de aprendizaje de la lectoescritura y del resto de áreas curriculares.

¿Qué se recomienda en estos casos?

Lo primero de todo, invertir tanto en educación como para poder contar con suficiente personal para llevar a cabo las medidas de atención a la diversidad. A partir de ahí podemos facilitar recursos adaptados y aplicar medidas que respondan a las necesidades individuales del alumnado: uso de material manipulativo y cuentos adaptados con pictogramas, uso de las nuevas tecnologías como recursos específico de intervención y uso de otros software facilitadores para la lectura y la escritura, dar más peso a la realización de actividades prácticas en el aula, emplear adaptaciones de acceso como los códigos de color, simplificar las tareas, dar tiempo extra, uso de autoinstrucciones y otras estrategias metacognitivas, etc.

¿Cómo es el proceso de creación de los recursos que ofrece en el blog? ¿En qué se inspira?

Todos los recursos de mi blog son creados en mi día a día como maestra de PT. Nunca creo materiales porque me lo pidan o porque sea solo para el blog. A lo largo de los últimos 5 cursos he pasado por diferentes modalidades de escolarización y he tenido que realizar diversos materiales. Los más generalizables son aquellos que comparto en el blog. Y al final la inspiración está estrechamente relacionada con las necesidades particulares de mi alumnado.

Respecto al proceso, primero preparo el material para mi alumno y, una vez he hecho las correcciones necesarias tras ponerlo en práctica, hago una copia en la que no se incluye ningún dato o marca personal del alumno. Finalmente, lo reviso y lo cuelgo en el blog. Como la mayoría de mis materiales se tienen que imprimir, plastificar y montar de alguna manera, suelo incluir imágenes del resultado final para guiar a los lectores del blog.

¿A quién van dirigidos estos recursos?

Mis recursos van dirigidos tanto a profesionales de la educación como a las familias. Concretamente, las adaptaciones de acceso, como el pictografiado, son un tipo de recurso que debe ser implementado en todos los contextos posibles y que debe conocer toda la sociedad en su conjunto.

¿Qué le aporta el blog? ¿Qué tipo de feedback recibe acerca de estos recursos?

El mensaje principal que suelo recibir es de agradecimiento porque les ha ayudado a encaminar la intervención educativa o a superar barreras del entorno que entorpecen el aprendizaje de los niños y niñas con necesidades especiales. Y este mensaje es una de las principales aportaciones que recibo del blog y uno de mis objetivos principales cuando decidí abrirlo.