Escuelas Changemaker

Leído el titular, algunos os estaréis preguntando; ¿qué es una escuela Changemaker? Intuiréis que tiene algo que ver con la transformación, con el cambio… En palabras de Ashoka, la entidad que acuña el concepto, se trata de una red mundial de colegios de primaria y secundaria que educan a sus alumnos en habilidades como la empatía, el trabajo en equipo, la creatividad, el liderazgo y la resolución de los problemas. Son escuelas pioneras, que se han adaptado a las necesidades educativas actuales, en sintonía con un mundo en cambio constante, y además son las generadoras de los cambios sociales del futuro.
¿Y qué tiene que hacer o tener una escuela para obtener este reconocimiento?

  • Visión. Centrarse en la persona, no tanto en el contenido. Trabajar competencias como la empatía, el trabajo en equipo o la creatividad.
  • Aprendizaje activo. Los alumnos toman decisiones y asumen responsabilidades. Todo el entorno constituye una oportunidad de aprendizaje por lo que se incluye a padres, gente del barrio, etc.
  • Centro abierto. Comparten su modelo y se prestan al debate para enriquecerse y enriquecer el sistema educativo.
  • Influencia. Son centros activos en su entorno, en el sector y en las redes sociales. Sus resultados académicos están contrastados. Sirven de inspiración al resto de la comunidad educativa.
  • Trabajo en equipo. Un grupo de profesores y otras personas que se preocupan de mantener la visión del centro y conseguir sus objetivos.

Si reúnen estos requisitos es posible que reciban el reconocimiento Changemaker. Para ello la escuela debe ser nominada al título por una red de expertos y superar la evaluación de Ashoka.

El ejemplo del Centro de Formación Padre Piquer de Madrid

Para entender mejor qué significa ser una escuela Changemaker, podemos observar el caso del Centro de Formación Padre Piquer de Madrid, uno de los que ostentan este reconocimiento en España.

Se trata de un centro con más de 1.000 alumnos de 31 nacionalidades distintas. El colegio está situado en un barrio humilde y más del 40% de los alumnos son inmigrantes. Hace unos años el centro tenía graves problemas de absentismo escolar. Hoy éste es prácticamente nulo y todos están encantados; estudiantes, familias y profesores. Lo han conseguido gracias a la metodología que usan desde hace más de 10 años y que podría resumirse en los siguientes puntos:

– Aulas Cooperativas Multitarea. En estas aulas no hay asignaturas ni libros de texto. En lugar de recibir lecciones, los alumnos trabajan en proyectos. Hay entre 50 y 60 alumnos por clase, que son atendidos por 3 profesores. Las mesas y sillas se distribuyen de forma que se pueda trabajar en equipo (por ejemplo en círculos). Se llaman multitarea porque pese a estar todos en un mismo espacio, hay distintos grupos que pueden estar trabajando simultáneamente distintos ámbitos o a diferentes ritmos.

– Aula de enlace. En este aula estudian hasta un máximo de 12 chicos procedentes de otros países que tienen dificultades serias con el idioma o no lo conocen.

– Formación profesional. El centro apuesta firmemente por la Formación Profesional y pueden presumir de una inserción de sus titulados en el mercado laboral que roza el 100%.

Si quieres conocer más a fondo este centro y qué lo llevó a definir su propio proyecto, no te pierdas el siguiente vídeo:

Otras escuelas Changemaker en España son el CEIP Amara Berri (Donostia), O Pelouro (Caldelas de Tui, Pontevedra) y Escuela Sadako (Barcelona).
¿Las conoces?

«Reivindico el derecho de los maestros a sentirse orgullosos del trabajo que hacen»

JuanjoPrimerPla01

Si visitáis la web de Juanjo Fernández, rápidamente os daréis cuenta de que es un entusiasta de la educación. La encabeza el lema “Enseño, escribo…y charlo”, que define sus facetas como profesor y consultor pedagógico de la Fundación Escuela Cristiana de Cataluña, escritor y conferenciante. Con ese entusiasmo que le caracteriza ha respondido a las preguntas de El Aula de Papel Oxford y ha compartido con nosotros interesantes reflexiones.

Será que la educación es un buen tema para debatir pero parece que esté constantemente cuestionada. ¿Qué debería cambiar para que deje de estarlo?

Habría que reencontrar un equilibrio entre recuperar valores e incorporar otros nuevos. Hay que devolver a los maestros la autoridad, reconocerles el oficio. Esto se hace desde la sociedad (haciendo difusión rigurosa y entusiasta de los éxitos de la educación y la escuela, y evitando el sensacionalismo -por parte de todos- al tratar incidentes puntuales y minoritarios), desde la administración y la política (poniéndose de acuerdo para mantener una legislación estable que reconozca la autonomía de los centros y la libertad de elección de las familias), desde las familias (cultivando una actitud de complicidad con la escuela que han elegido para sus hijos) y desde los educadores (trabajando con oficio y alegría y pensando siempre en el alumno).

Tal vez la importancia de la escuela queda a veces diluida entre tantas críticas. Pero usted la reivindica. ¿La escuela salva vidas?

Yo reivindico el derecho de los maestros a sentirse orgullosos del trabajo que hacen, y a liberarse de un cierto complejo autodestructivo de culpabilización, especialmente ante las críticas a la escuela «tradicional». Creo que no podemos estancarnos y dar la espalda a las innovaciones, pero no deberíamos hacer Valores Absolutos de la Innovación (ni de la Creatividad, ni de la Calidad, ni del Emprendimiento, ni de PISA, ni de los Tiempos Pasados…), porque entonces se convierten en una especie de deidades a quien sacrificar las capacidades, los talentos y las iniciativas que, aparentemente, no «encajan». ¡Esto sería idolatría educativa! La Escuela salva vidas, ¡ya lo creo si lo hace! Cada maestro de cada escuela nos podría explicar el caso de aquella niña, de ese chico… De hecho, a menudo son los mismos chicos y chicas (en general los que eran más «trastos») quienes, pasados los años, vuelven a la escuela para agradecer a los maestros su dedicación.

Una de sus charlas dirigidas a educadores lleva por título «El maestro ideal». ¿Nos puede dar 4 pinceladas de cómo debe ser este maestro?

Hace varios años, el dúo de humoristas Cruz y Raya (sí hace tiempo, sí, pero es que yo soy generación Yo Fui a EGB!) Hicieron muy popular aquello de «Si hay que ir, se va; pero ir pa ‘ná es tontería». Pues bien, este es el anti-lema del maestro ideal. El maestro ideal siempre «va» (no importa el lugar, el centro, la edad de los niños, los recursos, los tópicos y prejuicios). Siempre «va» (y educa y propone y venga y vamos) porque NUNCA es «pa ‘ná» y NUNCA es «tontería».

Otra que también hace referencia a un aspecto clave a la hora de educar es «Estrategias para Mejorar la Atención de los Alumnos». ¿Qué debe hacer un maestro para que los alumnos estén atentos?

En primer lugar, dominar la materia que se está enseñando. Da igual si la clase es magistral, o es un proyecto interdisciplinar con gran protagonismo del alumno: si el maestro no se siente seguro, su inseguridad se transmitirá en forma de incapacidad de captar la atención, nerviosismo, comunicación ineficaz… ¡y problemas de disciplina! Si se domina la materia, significa que uno se ha ganado el derecho a hablar sobre lo que se está enseñando, ya sea por experiencia o por estudio.
El segundo requisito es el entusiasmo por la materia. El buen maestro es aquel que vive su materia con pasión, que se está formando constantemente, que tiene un interés constante y creciente por lo que enseña, porque le gusta muchísimo.
Y el tercer requisito es tener muchas ganas de compartirlo con los alumnos, y desear que a través de la materia y del conocimiento de la materia los alumnos hagan crecer sus mejores talentos.
Cuando se cumplen estos tres puntos, hay muchas posibilidades de que cualquier estrategia desarrollada por el maestro atraiga irresistiblemente la atención de los alumnos.

Un maestro debe ser un buen comunicador no sólo para enseñar a los alumnos, sino también a la hora de relacionarse con los demás profesores. ¿Cuál es la clave para comunicarse de forma eficaz?

Todos tendemos a comunicarnos de manera agresiva o pasiva (o combinando las dos estrategias) y transmitimos nuestro estilo comunicativo a nuestros alumnos (y a nuestros hijos). Pero superando estos dos estilos está el asertivo, que nos capacita para defender nuestras posiciones y lograr nuestros objetivos sin necesidad de atacar o menospreciar a los demás. La asertividad es muy atractiva… y no es evidente: ¡hay que entrenarse! Una buena manera puede ser evitar que nos posean los 4 Jinetes del Apocalipsis de la Comunicación: el Rompetímpanos Ofensivo, el Yo-ista Sobrado, el Pitufo Gruñón, y el Vampiro Psíquico. Y para ello, nada mejor que optar por el altruismo, hacer el bien… porque sí: ¡esta es la mejor estrategia comunicativa! Como decía Mary Ward: «Haz el Bien, ¡y Hazlo Bien!»

Dice usted en uno de los documentos que dirige a los maestros que «la difusión no falla cuando llega por una pantalla». ¿Qué le parecen por ejemplo los grupos de padres en Whatsapp? ¿Cree que el profesor también debe intervenir?

Pero también digo que no hay mejor difusión que la recomendación que hace la maestra directamente a los alumnos (sobre todo en cursos de Infantil y Primaria): «la seño ha dicho que …» sigue siendo Palabra de Dios.
En cuanto a los grupos de Whatsapp, es evidente que están pasando por un momento de auto-regulación imprescindible. El Whatsapp es una herramienta extraordinaria, pero hay que utilizarla con conciencia clara de sus posibilidades y limitaciones… y de las nuestras como usuarios. En términos generales, habría que recordar ser muy prudentes, ser siempre respetuosos, no comentar temas personales y tener siempre presente que fácilmente se nos puede ir de las manos. Los grupos de WhatsApp de padres deberían ser estrictamente informativos, muy «planos». Ciertamente, NO debería ser un sustituto de la agenda personal del alumno, ni un foro donde verter críticas de manera indiscriminada. Y no, los profesores no deberían intervenir: ya hay espacios y canales adecuados para la comunicación familia-escuela.

En general, ¿qué papel cree que debe jugar la tecnología en la educación?
El papel que mejor contribuya a la educación. Como herramienta, como entorno, como plataforma, como instrumento… Las posibilidades son casi infinitas, así que conviene seguir apostando por la tecnología para que esté siempre al servicio de la escuela como Espacio Humano, espacio de relación positiva entre personas que se aman y se enseñan y aprenden mutuamente.

Con toda su experiencia tratando con profesores, padres y alumnos, ¿cuál es la principal conclusión que extrae de la situación actual de la educación en nuestro país?

Que vivimos tiempos, más que difíciles, apasionantes. Pero «apasionante» en los dos sentidos de la palabra: «pasión» amorosa, exultante … y «pasión» de sufrir. La inestabilidad legislativa, la desconfianza familia-escuela, la falta de recursos para la educación, el desconcierto en las familias sobre aspectos básicos de hábitos y comportamiento de los hijos, el cansancio -vital, existencial- de los educadores, la diferencia de ritmos entre la irrupción de las TIC y la capacidad de la sociedad de usarlas educativamente…

Entonces, ¿cuáles son los principales retos de futuro en este ámbito?

El principal reto es, como siempre, la educación misma. ¿Cómo educamos a niños y jóvenes? En la educación, qué corresponde a los maestros, a las familias, a la sociedad, y a los mismos alumnos. En mi opinión, parece que las respuestas van por dos caminos: uno que implica la recuperación de la figura del maestro como educador-todoterreno, experto en la materia/materias que imparte, persona coherente y entusiasta que despierta las mejores cualidades de los alumnos ; y otro camino (que no es excluyente) que apostaría más decididamente por una transformación radical de la escuela desde los aspectos más formales (espacios, mobiliario) los más pedagógicos (construcción del conocimiento, proyectos intergeneracionales, inteligencias múltiples, trabajo por competencias, aprendizaje basado en problemas). Creo que cualquier opción puede ser buena, si la planteamos y la llevamos a cabo desde la humildad y la coherencia, y con una propuesta gozosa de valores. Y personalmente, me apuntaría a la propuesta que hizo Pere Vergès: «Si tienes entusiasmo y vibras ante las cosas, y te pasas de vez en cuando el papel de lija de la sensibilidad por las puntas del espíritu, ve en nombre de Dios, que las puertas te serán abiertas «. Pues venga, ¡a abrir puertas!

Actividades educativas en otoño

Hoy hemos entrado en el otoño. Como os comentábamos hace unos días, los cambios de estación nos dan pie a hacer muchas actividades lúdicas y educativas en clase. Aquí os dejamos algunas ideas para la estación que hoy empieza:

– Salir a recoger hojas secas para después hacer manualidades en clase, por ejemplo collages con hojas de diferentes tonalidades rellenando la forma que queramos; el dibujo de un árbol, una castaña, algún animal… O un inmenso mural para decorar alguna pared de la clase.
Con esta actividad podemos introducir el concepto de árbol caducifolio, por qué pierden las hojas en otoño y la diferencia con los de hoja perenne. Además trabajaremos la expresión artística.Arbol-hojas-secas-manualidades

– Asar y comer castañas. Con esta actividad lúdica podemos hablar de los frutos de otoño. Además de las castañas, también son típicas de esta estación las granadas o los boniatos, por ejemplo.

También podemos decorar la clase con estos frutos o con dibujos de ellos hechos por los niños y sugerir menús con castañas y boniatos a la cocina de la escuela. Así de paso podemos hablar con los niños sobre la conveniencia de comer productos de temporada.castañas

– Música y cuentos. Otro recurso habitual es escuchar juntos canciones sobre el otoño, memorizarlas y cantarlas. También hay muchos cuentos que hacen referencia a esta estación. En este vídeo de Musicaeduca lo tenemos todo; un cuento sobre el otoño acompañado de la música de Vivaldi.


¿Qué otras actividades hacéis durante esta estación del año?

Enseñar a volar

Volar es uno de los anhelos más comunes entre los seres humanos. Poder flotar en el aire o desplazarse como lo hacen los pájaros es desde pequeños un sueño para muchos. También desde hace mucho. Si no vean la historia de los hermanos Montgolfier, que ya en 1783 lograron volar durante 10 minutos a bordo de un globo aerostático. Pero el invento empezó a gestarse mucho antes, concretamente cuando un día, siendo niños, jugaban con bolsas de papel invertidas sobre el fuego y vieron que estas subían hasta el techo. Así empezaron a experimentar con otros materiales, entre ellos el papel Canson (¿sabías que Canson se fundó en 1557?), y fueron dando forma al globo aerostático.

Hoy la mayoría de niños siguen teniendo esa curiosidad por volar y por lo que vuela. Por eso estarán abiertos a las explicaciones que podamos darles. Por ejemplo:

– ¿Qué niño puede resistirse a un globo de helio? Pero, ¿se habrán preguntado por qué ese globo sube, mientras los que inflan ellos mismos caen al suelo si los dejan ir? Por si no se han hecho esa pregunta, podemos hacerla un día en clase. Por supuesto, la pregunta y su posterior respuesta deberán ir acompañadas de un soporte material que no será otro que un globo de helio y otro para inflar nosotros mismos. Esto nos ayudará a captar su atención y a que retengan la explicación. Aprenderán diferencias entre algunos elementos y algunos principios de física.

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– ¿Por qué vuelan los aviones? ¿Si muchos mayores aún se lo preguntan, cómo no iban a hacerlo también los niños? Como en el caso anterior, si damos una explicación simple acompañada de una maqueta o un avión de juguete que nos permita señalizar cada parte, seguro que lo entenderán mucho mejor. Como curiosidad, hemos encontrado este vídeo de una compañía aérea que explica con dibujos animados cómo pilotar un avión.

La curiosidad innata de los niños es nuestra aliada para que aprendan y si pueden hacerlo de una forma divertida mucho mejor.
¿Qué otras actividades has realizado en clase y han sido todo un éxito?

Las estaciones en el aula

En pocos días cambiaremos de estación y dejaremos atrás el verano para dar paso al otoño. Es un buen momento para hablar con los niños sobre ellas, su razón de ser, qué caracteriza a cada una, etc. Los cambios de estación nos permiten enseñar muchos conceptos tan solo con hacer que los niños observen lo que pasa a su alrededor.

Para trabajarlos en el aula os proponemos la siguiente actividad:

– Anotar la hora de la salida y la puesta del sol y la temperatura máxima y mínima de algunos días. Sugerimos hacerlo una vez a la semana o al mes según la edad de los alumnos. En un cuadro que colgaremos en alguna de las paredes del aula para que todos puedan consultarlo iremos anotando cada día la hora a la que sale y se pone el sol y las temperaturas de cada día. Podemos hacerlo durante todo el curso o en períodos más reducidos de cada estación, siempre y cuando sean lo suficientemente extensos para comprobar las variaciones que se producen. Es especialmente recomendable hacerlo en primavera o en otoño, puesto que se puede observar mejor la transición entre los extremos representados por invierno y verano.

La variación en las horas de sol y las temperaturas es algo que los niños ya experimentan en su día a día, pero el hecho de anotarlo colectivamente en clase y tener un registro nos dará pie a ir explicando por qué pasa esto y a que sean más conscientes de las diferencias entre estaciones.

Día Internacional de la Alfabetización

El 8 de septiembre es el día elegido por las Naciones Unidas para celebrar el Día Internacional de la Alfabetización. Pese a los avances en materia de alfabetización y las significativas mejoras conseguidas especialmente en las últimas décadas, en el mundo aún hay 781 millones de adultos y 126 millones de jóvenes que no saben leer ni escribir. Tal como muestra este mapa realizado a partir de datos del Instituto de Estadística de la UNESCO, aún hay zonas del planeta donde la tasa de alfabetización de adultos no supera ni el 50%.

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Por eso se sigue trabajando activamente para que cada vez más personas tengan este derecho. Un derecho que nos confiere autonomía personal y nos permite desarrollarnos como individuos y como sociedad. La alfabetización es la base de la educación y esta la solución a grandes problemas; construir sociedades democráticas, garantizar la igualdad de género, erradicar la pobreza…
Los avances en esta materia son responsabilidad de todos, pero especialmente de los dirigentes que deben mostrar la voluntad política y facilitar los medios para que cualquier ser humano aprenda a leer y a escribir. En un plano más práctico, si pensamos en quien nos enseñó a nosotros a hacerlo, veremos que fueron nuestros profesores y padres, por lo que la figura del docente es clave para la alfabetización y para el desarrollo de nuestra sociedad. Por eso, en un día como hoy no queremos perder la oportunidad de agradeceros a todos los maestros lo mucho que hacéis día a día por el desarrollo y el progreso de la humanidad, y si sois padres, doble agradecimiento.

Recomendaciones para elegir agenda

Una de las herramientas más importantes para los escolares durante todo el curso es, sin duda, la agenda. Con ella aprenden a organizarse, priorizar tareas, recordar fechas y planificar su tiempo.

Si bien, la elección de la agenda es un tema muy personal, para cada edad y etapa escolar hay un formato ideal:

  • Primaria: lo mejor son las agendas en formato 4º y A5 y distribución Semana a la Vista.
  • Secundaria y ciclos superiores: hay que anotar muchas cosas para cada día, así que el formato ideal es un 8º o A6 en distribución Día Página. Permite anotar las tareas para el día, así como eventos, sugerencias y comentarios.

Para este curso, Oxford trae muchos diseños en diferentes sujeciones, tipos de tapa e interiores.

imatge post facebook

Para más información sobre las agendas Oxford, puedes visitar:
http://es.my-oxford.com/gamas-y-productos/agendas-escolares

La solidaridad en clase

El 31 de agosto se celebra el Día Internacional de la Solidaridad. Es un valor que va mucho más allá de las competencias escolares, pero también conviene trabajarlo en el colegio.

Estas son algunas ideas:

– Colaborar en alguna campaña solidaria. Por ejemplo, se puede hacer recogida de alimentos para donarlos a entidades que se encargan de repartirlos entre los más desfavorecidos. Se informa a los alumnos de la campaña, en qué consiste, por qué se hace, de la importancia de ayudar a los que lo pasan mal y se anima a los alumnos que se lo puedan permitir a hacer su aportación.

– En la línea de involucrarse en las iniciativas solidarias de la sociedad, conocer casos reales y hacerles reflexionar, también podemos analizar algunas noticias de actualidad. Podemos seleccionar noticias en positivo (campañas solidarias, sucesos en los que ha destacado una actitud solidaria…), aunque también podemos comentar otras no tan positivas (noticias sobre pobreza, desatención…).

– También podemos dedicar alguna clase a ver algunas películas cuya temática principal es la solidaridad. Por ejemplo “Up”, en la que un niño se ofrece a ayudar a un hombre mayor con el que acabará viviendo una gran aventura. La relación entre ambos y con los animales que se encontrarán en su camino muestran la importancia de la solidaridad y del trabajo en equipo. Algo similar podríamos decir de “Buscando a Nemo”, donde el protagonista cuenta con unos compañeros que le ayudan a superar los peligros que se encuentra en su periplo para reencontrarse con su padre. Tras ver estas películas se puede abrir un pequeño debate y comentar qué les ha parecido la película, qué conclusión extraen, etc. Solo son un par de ejemplos, pero hay muchísimas otras que pueden servir para intentar inculcar este valor a los más pequeños.

– Otra opción similar es contar cuentos o poner como tarea que lean un libro cuyo argumento gire en torno a la solidaridad. Desde el clásico “Blancanieves y los siete enanitos”, donde una joven en dificultades es acogida por unos enanos, a otros cuentos más modernos que podemos encontrar fácilmente en la red o incluso inventarnos alguna historia.

– Dinámicas para trabajar la empatía. Enseñar a los niños a ponerse en el lugar de la otra persona les ayudará a ser más comprensivos y a mejorar sus manifestaciones ante los demás. Se puede trabajar de muchas maneras y debe hacerse continuamente, con el ejemplo y con reflexiones que pueden generarse con en el día a día. Por ejemplo, cuando un niño insulta a otro, hacerle pensar en como le sientan a él los insultos y hacerle ver que al niño al que él ha insultado también le sientan mal.
Hay actividades más específicas como realizar ejercicios sin contar con alguno de los sentidos o con las extremidades para que se pongan en el lugar de las personas discapacitadas (andar con los ojos vendados, moverse en silla de ruedas, etc.)
En cualquier caso, debemos provocar en ellos una reflexión para que se pongan en el lugar de los demás y lejos de causar algún sufrimiento ayuden en la medida de sus posibilidades a mitigarlo si este existe.

– Charlas de ONG. Podemos invitar a responsables de alguna ONG a que expliquen su experiencia en clase. Así los niños conocerán cómo trabajan estas organizaciones sin ánimo de lucro y qué sienten las personas que se dedican a ayudar a los demás desinteresadamente.

Estas son solo algunas ideas. Pero por encima de todo hay que dar ejemplo.

¿Quién fue Maria Montessori?

Maria Montessori (31/08/1870 – 6/05/1952) fue una mujer polifacética. Recordada por haber renovado la enseñanza con el método que lleva su nombre, se había licenciado previamente en Medicina en la Universidad de Roma lo cual la llevó a ayudar en la cátedra de Psiquiatría de la misma universidad. Allí trató con niños deficientes y advirtió que su problema era más pedagógico que médico. A partir de entonces fue trabajando en esta idea, se formó en Filosofía y Psicología, viajó y profundizó en los métodos de educación especial. Todos los conocimientos adquiridos se teorizaron convirtiéndose en un método general de educación infantil.

En 1907 Maria Montessori fundó la primera “Casa de los niños”, donde se desarrollaría su método de enseñanza. Le seguirían otros centros en Italia y posteriormente en el resto del mundo. En 1909 publica Il metodo della pedagogia scientifica applicato all’autoeducazione infantile nella Casa dei bambini, donde expone el método. Fue traducido a las principales lenguas.

¿En qué consiste el método?

El método se basa en la autonomía del alumno, en darle libertad para aprender y llegar a ser un adulto capaz de hacer frente a los problemas. El niño no debe depender constantemente de un adulto. Debe explorar y descubrir por si mismo. De la misma manera que aprende a andar de forma casi inconsciente, puede aprender a escribir o leer. El método rehúye las normas estrictas. El maestro ejerce el papel de guía o de vínculo entre el niño y el ambiente, que vigilará sea siempre el idóneo para el aprendizaje.

El ambiente:
Un lugar amplio y abierto, con elementos especialmente dispuestos para que los niños accedan a ellos fácilmente. El niño elige el material y de esta manera explora libremente lo que le interesa, a veces solo y otras en grupo.

Materiales:
Se usan materiales sensoriales diseñados con el objetivo de despertar la curiosidad del niño. Suelen ser autocorrectivos, por lo que el niño es consciente de sus equivocaciones y el error no se castiga ni se resalta, sino que forma parte del proceso.

Los niños:
Los niños de diferentes edades, por ejemplo de 3 a 6 años, conviven en un mismo ambiente, de manera que los más pequeños tienen la oportunidad de aprender de los mayores.

El profesor:
El profesor es un guía. Observa, evalúa las necesidades, capacidades e intereses de cada niño y le ofrece la mejor forma de trabajo. El objetivo es que el profesor/guía cada vez intervenga menos a medida que el niño se desarrolla, además de ir introduciendo nuevos materiales y actividades a medida que el niño va asimilando los conocimientos.

«Necesitamos más competencia emocional y de valores para ser felices»

Nuria-Bosch-Sophia-Education-fundsNúria Bosch es especialista en finanzas corporativas y las finanzas son la disciplina donde ha ejercido toda su carrera profesional hasta que decidió cumplir un sueño. Actualmente es fundadora y CEO de Sophia Education Funds, una entidad creada en 2013 que nació con la voluntad de reunir fondos a favor del cambio educativo. Aquél proyecto inicial se ha tenido que adaptar a un contexto aún inmaduro para un planteamiento bastante ambicioso. Hablamos con ella de la fundación i reflexionamos sobre la educación.

¿Cómo han sido estos dos años de vida de Sophia Education Funds?
La idea primitiva era un poco naif dado que las empresas en las que debería haber invertido hipotéticamente el Fondo que nos planteábamos o no existen o son muy pequeñas, pero en cualquiera de los dos casos no teníamos argumentos para convencer a los inversores para que invirtieran en startups educativas que se encuentran en proceso de innovación y que quizás no sobrevivan los 10 años que los inversores necesitan.

Entonces, ¿han reorientado el proyecto?
Partiendo de ahí, con toda la información que tenemos tras haber hecho un recorrido por todos los sistemas educativos de la OCDE y conociendo el cambio de paradigma (que ya ha empezado) en el que los niños tendrán que vivir, hemos orientado el proyecto a una fase inicial de “non-profit” para ofrecer líneas de trabajo que complementen la educación curricular.

¿Cómo pueden ustedes desde Sophia Education Funds, ayudar a cambiar el paradigma educativo?
Tenemos diferentes líneas de trabajo: para niños, padres, maestros y hasta una para administraciones. Por ejemplo, para posibilitar el cambio debemos poner al alcance de los maestros formación en dos áreas principales: tecnología (para que los niños no sean ‘analfabetos digitales’) y emociones, para que, a través de su ejemplo, los niños sean también competentes emocionalmente.

El gran éxito de la película Inside Out de Pixar ratifica que nos falta mucho por aprender, a todos, respecto a las competencias emocionales.

¿En qué sentido?
Su éxito evidencia la búsqueda de información sobre lo que nos pasa por dentro, de instrumentos para hacernos más competentes, o la necesidad de compartirlo para sentirnos comprendidos porque no nos pasa solo a nosotros. Buscamos respuestas a preguntas que quizás no sabemos cómo formular.

¿Y la tecnología qué papel juega en este cambio de paradigma?
La tecnología es básica para casi todo en estos momentos. Uno de los países que ‘observamos’ es Inglaterra y ellos han introducido en su currículum escolar Code (programación) y Mindfulness (fomento de la atención y control del pensamiento).
La tecnología es una fabulosa herramienta a nuestro servicio.

Uno de los servicios que ofrecen desde Sophia Education Funds es el de “consultoría del cambio” para escuelas. ¿En qué consiste?
Consiste en hacer proyectos ad hoc a las necesidades de cada escuela para cambiar todo aquello (material, formación de personas, espacios…) que pueda estar ejerciendo un freno para proporcionar a los niños una formación del s.XXI (arte, expresión, trabajos por proyectos, escucha activa de los maestros, pedagogía sistémica…).

Repensar la educación no es una tarea fácil y hay disparidad de opiniones. ¿Cómo resumiría la suya?
Nuestro parecer sobre la educación actual es que el resultado del final del proceso (sea a nivel de primaria, de secundaria…) está orientado a la adquisición de conocimientos, y eso hay instituciones que lo hacen muy bien, pero no nos prepara, como sociedad, para las competencias del siglo XXI; necesitamos más competencia emocional y de valores para ser felices, al posibilitar elegir realmente el camino que se quiere tomar en la vida.

Nos gustaría que la educación mirara por el bien de la persona y fuera orientada al niño: a cuidar de ellos y resaltar los talentos, a estar a su servicio con lo que necesite, de forma personalizada, tutelada y pasando de programas “iguales para todos” a una formación que posibilitara el desarrollo personal y profesional.

‘Love is the only way for learning’, ¿sería este su lema?
¡Por suerte tenemos muchos! Pero el del amor es primordial, a través de la emoción se hacen muchas cosas, lo aprendimos con Pygmalion.