La pedagogía del error

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Históricamente, el error siempre ha sido visto como algo malo, algo a evitar especialmente en el aula. De hecho, incluso cuando somos pequeños pensamos que el que menos se equivoca en clase es el que más aprende. En realidad, es al contrario; equivocarse es parte del aprendizaje y, de hecho, es fundamental para cimentar muchos de nuestros conocimientos.
En ocasiones se evita el error por miedo a quedar en evidencia, por vergüenza o por miedo a ser reprendido por falta de atención.

Por eso debemos cambiar y alentar a los alumnos a que se equivoquen, el error es una muestra del interés por querer aprender y si los acompañamos en el error para que encuentren la solución haremos un gran servicio al aprendizaje.

Como se indica en este artículo de Tiching, el error debe servir de fuente de aprendizaje. Para virar hacia esa concepción positiva del error hay una serie de factores muy útiles a tener en cuenta:

  • Ambiente de confianza: desdramatizar el error permitirá crear un clima de confianza idóneo para fomentar la participación, ya que el miedo a equivocarse es uno de los principales frenos para los alumnos.
  • Feedback inmediato: no solo para indicar la equivocación, sino también para dar al alumno una nueva oportunidad de reflexionar y volver a intentarlo. Así también se fomenta la capacidad de resiliencia.
  • Conducir a la respuesta correcta, no resolver: en lugar de darle la respuesta correcta al alumno cuando este se equivoque, condúcele, mediante preguntas y reflexiones, hacia ella para que sea él mismo el que resuelva.
  • Potencia el ensayo-error: En educación infantil es una de las mejores estrategias de aprendizaje y permite un gran nivel de autonomía. Se puede seguir utilizando en etapas posteriores.
  • No ridiculizar: el miedo a equivocarse va estrechamente ligado al miedo a hacer el ridículo. Por ello hay que evitar y amonestar cualquier burla.
  • Analiza el error internamente: Por una parte, analizar la lógica que ha hecho servir el alumno y que le ha llevado al error, te permitirá ayudarle mejor. Pero, además, si detectamos que muchos alumnos cometen un mismo error, puede ser un indicativo de que necesitamos reforzar ese aspecto y, quizás, abordarlo desde otro punto de vista.

En esta búsqueda del ensayo/error positivo, una herramienta que es de mucha utilidad, son las libretas Write&Erase de Oxford, de las que hablamos recientemente en el post dedicado a los cuadernos de matemáticas.

Cuentan con una pizarra blanca incorporada, ideal para hacer cálculos, operaciones o borradores de cualquier conocimiento que estén trabajando. Una vez den con el resultado correcto, pueden trasladarlo al papel. De esta forma se evitan tachones y es una manera muy cómoda de trabajar.

Lo importante es que los alumnos entiendan que no es malo equivocarse, sino que es natural, forma parte del aprendizaje y nos sirve para mejorar. Y, sobre todo, que no importa las veces que lo intenten porque de todas aprenderán algo y les acercarán al resultado que desean.
#NeverGiveUp


OXX
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