“El aspecto emocional de los niños con TDAH es un objetivo primordial a trabajar con ellos”

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Rocio-meca-cadahRocío Meca es la responsable del área educativa de la Fundación CADAH (Cantabria Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad), que nació en 2006 con el objetivo de ayudar a las personas que padecen TDAH, aportando conocimiento sobre este trastorno y asesorando a los afectados, a sus familias y a otras personas de su entorno. Se calcula que en España el TDAH afecta a un 6,5% de la población infanto-juvenil. Si quieres saber más, no te pierdas esta entrevista.

¿Cómo definen el TDAH?
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo de carácter crónico, sintomáticamente evolutivo y de probable transmisión genética. Se caracteriza por la dificultad de mantener la atención voluntaria frente a actividades, tanto académicas como cotidianas, unida a la falta de control de impulsos.
La sintomatología puede manifestarse de forma diferente según la edad del niño y se debe presentar como mínimo en dos o más ambientes, por ejemplo en casa y en el colegio.

¿En qué afecta el TDAH al desarrollo de los niños en la escuela?
Los alumnos con dicho trastorno pueden experimentar a lo largo de su escolarización diferentes dificultades académicas, lo que puede provocar retrasos significativos en su aprendizaje aunque su capacidad y nivel de inteligencia sean normales.

¿Cuáles son esas dificultades académicas?
Las podemos resumir en dificultades en la planificación del tiempo y de la organización (cuadernos, agendas…), inhibición respecto a los estímulos irrelevantes para la tarea que están desarrollando en un momento determinado, precipitación en la tarea a realizar, memorización fallida debido a una lectura precipitada, mala reflexión y casi inexistente repaso de tareas, falta de estrategias para organizar la información, dificultades para seguir las instrucciones del profesor (principalmente las orales) y dificultad para mantener un nivel de atención sostenida sobre la tarea aceptable.

En lo referente a la conducta, esta también puede influir de manera negativa en su proceso de aprendizaje, presentando comportamientos disruptivos o interrupciones en clase.

Estas dificultades afectan a áreas académicas como el cálculo, la lectura o la escritura, pudiendo desencadenar, sin un tratamiento específico para combatirlo, discalculia, disgrafía, disortografía y otros trastornos asociados a la lectura.

¿Qué tipos de TDAH podemos identificar?
Dependiendo de la sintomatología que presente el niño, podemos diferenciar tres tipos diferentes de diagnósticos: el TDAH predominantemente hiperactivo/impulsivo, el TDAH predominantemente inatento y el TDAH combinado.
Además, se debe clasificar en función de la gravedad que presente: leve, moderado o severo.

¿Cómo los podemos diferenciar?
En niños con un diagnóstico predominantemente inatento observamos falta de atención y concentración y un comportamiento de distracción. Normalmente no completan sus tareas, se distraen con facilidad, cometen errores y rechazan actividades que requieran de un nivel de atención sostenida elevado y mucha concentración. Tienen dificultades en la memoria de trabajo y en retener información nueva. Todo ello ocasiona que en las instrucciones orales o escritas cometan errores. No se caracterizan por ser niños agresivos, con lo cual no suelen tener demasiados problemas en crear amistades entre iguales. A estos niños con frecuencia se les malinterpreta como perezosos, desmotivados e irresponsables, y representan aproximadamente el 30% de los niños con diagnóstico de TDAH.

Por su parte, en niños con un diagnóstico hiperactivo-impulsivo nos encontramos con niños con un alto nivel de inquietud, en movimiento casi constante, con grandes dificultades para estar sentado, quieto e incluso callado. A menudo presentan verborrea. En comparación con el diagnóstico predominantemente inatento, puede presentar más agresividad. Del mismo modo suelen tener mayores dificultades en establecer relaciones sociales debido a su carácter impulsivo. La adolescencia puede ser problemática si no se trabajan los síntomas desde la infancia.

Por lo general, ¿qué síntomas o manifestaciones nos pueden hacer sospechar que un niño tiene TDAH?
Para poder responder a esta pregunta, es necesario atender cuidadosamente a la conducta del niño.
En niños inatentos observamos que, debido a la falta de atención, cometen muchos errores por descuido, tienen dificultad para mantener la atención sobre la tarea y para organizarla. Evitan tareas de mucha dificultad y no son capaces de seguir las instrucciones que se le dan. A menudo parecen no escuchar cuando se les habla y pierden cosas necesarias para las tareas (lápices, libros, ejercicios escolares, agenda…). Son descuidados y olvidadizos en las actividades diarias y se distraen con estímulos irrelevantes.

Por su parte, en niños hiperactivos observamos una actividad excesiva, con movimientos constantes; presentan dificultad para jugar de una forma tranquila y les cuesta esperar su turno o seguir las reglas del juego.

Finalmente, los niños impulsivos se caracterizan por actuar sin pensar, interrumpir constantemente y responder de manera precipitada.
Son muy impacientes y prácticamente incapaces de aplazar una gratificación. Además, son muy descuidados con sus posesiones y a menudo presentan mal humor o irritabilidad.

¿Qué recomendaciones hacen a un profesor que sospeche de un caso en su clase?
Ante una sospecha de un posible caso de TDAH en el aula, la primera recomendación es comunicarlo al departamento de orientación o al EOEP correspondiente, dependiendo del centro, y a la familia.
El protocolo que se sigue varía de una comunidad autónoma a otra, pero los pasos son muy similares.
Desde el servicio de pediatría, se hace una valoración de la situación y se deriva el caso al servicio de Salud Mental Infanto Juvenil para que el equipo de profesionales clínicos pertinente lleve a cabo el proceso diagnóstico.
De manera paralela, en el centro escolar se deberá valorar a través de la realización de una evaluación psicopedagógica, autorizada por la familia o los tutores legales, la presencia o no de necesidades educativas especiales en el alumno en cuestión derivadas del TDAH.

Algunas recomendaciones hacen referencia a los cuadernos y agendas, especialmente a las anotaciones que deben hacer en ellos, pero ¿hay algún aspecto de diseño a tener en cuenta para alumnos con TDAH? Por ejemplo, ¿puede influir el tipo de rallado de un cuaderno?
Debido a las dificultades que presentan en la planificación y en la memoria de trabajo, se hace indispensable que los niños con TDAH adquieran cuanto antes pautas específicas de organización; un correcto uso de la agenda les facilitará la gestión de su tiempo de dedicación a lo académico.
Respecto a los cuadernos, la mayoría de ellos presentan una caligrafía desordenada por lo que, sin duda, un cuaderno pautado puede ayudarles a mejorarla.

Hay distintas opiniones sobre el TDAH… Una de ellas apunta a las múltiples distracciones que tienen los niños (televisión, tablets, juguetes…) como detonante del trastorno. ¿Qué papel juegan todos estos estímulos?
El TDAH es un trastorno neurobiológico, por lo que las nuevas tecnologías no son su detonante, pero es cierto que estas influyen. En el caso de los adolescentes con TDAH, las nuevas tecnologías usadas de forma continua fomentan la pasividad, el aislamiento, la apatía, la aversión al estudio, la búsqueda de gratificación inmediata y la intolerancia a la frustración.

¿Cuál es su recomendación?
Tenemos que vigilar y supervisar el uso de las nuevas tecnologías; evitar los horarios nocturnos, no sobrepasar el tiempo limitado al juego, conocer los contenidos a los que acceden, así como el tipo de información que recaban o intercambian.

¿Y las emociones? ¿Influyen en el desarrollo y tratamiento del TDAH?
Por supuesto. El aspecto emocional de los niños con TDAH es un objetivo primordial a trabajar con ellos. Habitualmente, un alto porcentaje presenta una desmotivación generalizada hacia el estudio y también hacia otras tareas de la vida diaria. Además, no olvidemos que muchos niños con TDAH han ido experimentando a lo largo de su desarrollo muchas situaciones negativas como consecuencia de los síntomas propios del trastorno, lo que les ha llevado a desarrollar una imagen de ellos mismos negativa. Por ello, la intervención emocional les ayuda a mejorar a nivel personal, lo que repercute, sin ninguna duda, en la mejora de su sintomatología; cuando ellos se ven capaces aumenta su autoestima y eso se traduce en una mejoría a nivel general.

¿Se debería modificar el sistema educativo para atender adecuadamente a los alumnos con TDAH?
Desde mi punto de vista, no es necesario que el sistema educativo realice modificaciones para atender a los alumnos con TDAH, sino que dependiendo de las dificultades que derivadas del trastorno se traduzcan en dificultades académicas, en cada centro escolar se dé la respuesta educativa más adecuada atendiendo a cada niño de manera individualizada.

¿El aprendizaje basado en proyectos puede beneficiar a los niños con déficit de atención e hiperactividad?
Entre otros motivos, los niños con TDAH suelen tener problemas en el establecimiento de buenas relaciones sociales debido a sus dificultades en atención y en los procesos cognitivos. Por ello, el trabajo cooperativo como base del trabajo por proyectos, es una fuente de beneficios para ellos.
El aprendizaje por proyectos, además, fomenta la comunicación, desarrolla el lenguaje oral, estrategias de resolución de conflictos, el respeto, la flexibilidad y tolerancia hacia los demás. Todo esto va a proporcionar el desarrollo de un aprendizaje significativo al igual que un aumento en su autoestima al verse parte imprescindible del equipo de trabajo, ya que todas las aportaciones y tareas encomendadas son necesarias, desarrollando cada uno de ellos aquellas en la que se es más habilidoso.


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