Entrevista a Mireia Portero, Premio Educa Abanca 2025

Mireia Portero Mejor Docente de España 2025

 

Mireia Portero es docente de Educación Primaria y jefa de estudios, además de formadora de profesorado y docente universitaria. Está especializada en metodologías activas, competencia digital docente, inteligencia artificial aplicada a la educación y liderazgo educativo, ámbitos en los que acompaña a centros y docentes en procesos de innovación y mejora pedagógica.

Su trabajo ha sido reconocido recientemente en los Premios EDUCA ABANCA – Mejor Docente de España en la categoría de Educación No Formal, un reconocimiento que nace de la propuesta del propio alumnado.

Conversamos con ella sobre innovación educativa, creatividad en el aula, el papel de la tecnología, la inteligencia artificial y los retos de enseñar en un mundo cada vez más digital.

 

En los últimos años se habla mucho de innovación educativa. Desde tu experiencia en el aula, ¿qué significa realmente innovar en educación?

A menudo cuando hablamos de innovación educativa pensamos inmediatamente en herramientas nuevas o en cambios muy visibles, pero en realidad innovar en educación tiene más que ver con la mirada pedagógica que con los recursos que utilizamos.

Desde mi experiencia en el aula, innovar significa replantearse cómo aprenden mejor los alumnos/as y diseñar experiencias que favorezcan un aprendizaje más activo, significativo y conectado con la realidad. No se trata tanto de hacer cosas completamente diferentes, sino de mejorar aquello que ya hacemos para que tenga más sentido para el alumnado.

Innovar también implica reflexionar sobre la propia práctica docente. Preguntarnos si lo que estamos haciendo realmente ayuda a los estudiantes a comprender, a pensar, a crear o a desarrollar habilidades que les serán útiles en el futuro.

En el fondo, innovar en educación es una actitud: mantener la curiosidad, observar lo que ocurre en el aula, aprender constantemente y estar dispuesto a ajustar y mejorar la manera en que acompañamos el aprendizaje.

 

Muchas veces se asocia la innovación a la tecnología. ¿Qué papel crees que debe tener realmente la tecnología dentro del aprendizaje?

La tecnología tiene un potencial enorme dentro de la educación, pero es importante entender que por sí sola no transforma el aprendizaje. Lo que realmente marca la diferencia es la pedagogía.

La tecnología debe entenderse como una herramienta que puede enriquecer las experiencias de aprendizaje: permite acceder a información de manera más flexible, crear contenidos más visuales, trabajar de forma colaborativa o adaptar actividades a diferentes ritmos de aprendizaje.

Sin embargo, su valor depende completamente de cómo se utilice. Incorporar tecnología sin una intención pedagógica clara puede quedarse en algo superficial o incluso convertirse en una distracción.

Por eso creo que la pregunta importante no es qué tecnología usamos, sino para qué la utilizamos. Cuando se integra con sentido educativo, la tecnología puede ampliar muchísimo las posibilidades del aula, pero el centro del proceso sigue siendo siempre el aprendizaje del alumnado y el criterio pedagógico del docente.

 

Trabajas mucho con metodologías activas como la gamificación o el aprendizaje basado en proyectos. ¿Qué cambia en el aula cuando el alumnado pasa a tener un papel más protagonista?

Cuando el alumnado asume un papel más activo en su aprendizaje cambia completamente la dinámica del aula. El estudiante deja de ser únicamente receptor de información y pasa a participar en el proceso: investiga, toma decisiones, resuelve retos, crea y colabora con sus compañeros/as.

Esto suele generar un cambio muy visible en la implicación. Cuando los alumnos/as sienten que forman parte del proceso y que lo que hacen tiene sentido, la motivación y la participación aumentan considerablemente.

Metodologías como la gamificación o el aprendizaje basado en proyectos ayudan a plantear situaciones en las que el aprendizaje se vive de forma más experiencial. El alumnado no solo escucha o memoriza, sino que aplica conocimientos, conecta ideas y trabaja habilidades como la resolución de problemas o el trabajo en equipo.

Además, este enfoque permite desarrollar competencias que hoy son fundamentales, como el pensamiento crítico, la creatividad o la autonomía. En definitiva, el aprendizaje deja de ser algo que simplemente se recibe y pasa a ser algo que se construye.

 

La motivación del alumnado es uno de los grandes retos actuales. ¿Qué estrategias funcionan mejor para despertar la curiosidad y el interés por aprender?

La motivación está muy relacionada con el sentido que el alumnado encuentra en lo que hace. Cuando un estudiante percibe que una actividad tiene propósito, que le plantea un reto interesante o que le permite participar activamente, su implicación suele aumentar de forma natural.

Una estrategia que funciona muy bien es plantear el aprendizaje a través de retos o preguntas que despierten curiosidad. En lugar de empezar por la explicación, empezar por el problema o el desafío hace que los estudiantes quieran encontrar la respuesta.

También es importante dar cierto margen de autonomía. Cuando el alumnado puede tomar decisiones, explorar o aportar ideas propias, se siente más implicado en el proceso.

Otro factor clave es el clima del aula. Cuando los estudiantes se sienten seguros, escuchados y valorados, participan más y se atreven a probar, equivocarse y aprender.

En el fondo, despertar la curiosidad no tiene que ver sólo con hacer las clases más entretenidas, sino con diseñar experiencias de aprendizaje donde el alumnado se sienta protagonista y donde aprender tenga realmente sentido para ellos.

 

Hoy los estudiantes crecen en un entorno completamente digital. ¿Cómo influye esto en su forma de aprender y qué retos plantea para los docentes?

Los estudiantes de hoy han crecido en un entorno donde la información está disponible de forma inmediata y donde los estímulos son constantes. Esto influye en su manera de relacionarse con el conocimiento, con la tecnología y también con el propio proceso de aprendizaje.

Por un lado, tienen una gran capacidad para moverse en entornos digitales, buscar información o utilizar herramientas tecnológicas con mucha naturalidad. Pero al mismo tiempo, eso no significa necesariamente que sepan interpretar esa información, analizarla o utilizarla con criterio.

Aquí aparece uno de los grandes retos para la educación actual: no se trata solo de enseñar contenidos, sino de desarrollar habilidades como el pensamiento crítico, la capacidad de seleccionar información fiable o la competencia digital.

Para los docentes, esto implica repensar muchas dinámicas de aula. Si la información está a un clic, el valor ya no está únicamente en transmitirla, sino en ayudar al alumnado a comprenderla, contextualizarla y transformarla en conocimiento.

 

La Inteligencia Artificial ha entrado con fuerza en la educación. ¿Cómo puede ayudar realmente al profesorado y qué precauciones debemos tener?

La Inteligencia Artificial es una herramienta que puede tener un impacto muy interesante en la práctica docente si se utiliza con criterio pedagógico. Puede ayudar, por ejemplo, en la creación de materiales, en la adaptación de actividades a diferentes niveles o en la generación de ideas para trabajar determinados contenidos.

También puede facilitar algunas tareas que consumen mucho tiempo al profesorado, como preparar recursos, estructurar actividades o revisar determinados aspectos de las producciones del alumnado. Esto puede permitir que el docente dedique más tiempo a lo realmente importante: acompañar el proceso de aprendizaje.

Sin embargo, también es importante tener en cuenta algunos riesgos. La IA puede generar información incorrecta o fomentar una dependencia excesiva si no se utiliza de manera crítica.

Por eso, uno de los retos educativos actuales es enseñar al alumnado a utilizar estas herramientas con responsabilidad: saber contrastar la información, entender cómo funcionan y desarrollar una mirada crítica hacia los resultados que generan.

 

Además de docente, también trabajas formando a otros profesores. ¿Cuáles son las inquietudes o necesidades que más te transmiten los docentes hoy?

Cuando trabajo con docentes en formaciones o talleres, hay una inquietud que aparece de forma muy recurrente: cómo adaptarse a un contexto educativo que cambia cada vez más rápido.

Muchos profesores sienten interés por incorporar nuevas metodologías, trabajar con tecnología o entender mejor herramientas como la Inteligencia Artificial, pero al mismo tiempo buscan propuestas que sean realistas y aplicables en su día a día.

Otra necesidad muy habitual es encontrar estrategias para aumentar la motivación del alumnado y mejorar la implicación en el aula. Los docentes perciben claramente que las dinámicas de aprendizaje han cambiado y quieren explorar formas de conectar mejor con los estudiantes.

También aparece con frecuencia la necesidad de compartir experiencias con otros profesionales. La formación docente no solo aporta herramientas, sino que genera espacios de reflexión muy valiosos donde el profesorado puede intercambiar ideas, dudas y buenas prácticas.

 

Has sido reconocida recientemente en los Premios EDUCA ABANCA como Mejor Docente de España en la categoría de Educación No Formal. ¿Qué ha significado para ti este reconocimiento y cómo influye en tu forma de entender la educación?

Recibir el reconocimiento en los Premios EDUCA ABANCA como Mejor Docente de España en Educación No Formal ha sido una experiencia muy especial, sobre todo por el origen del premio. En estos galardones son los propios alumnos/as (y en algunas etapas también las familias) quienes proponen a los docentes, y eso le da un valor emocional muy grande.

Más allá del reconocimiento personal, lo viví sobre todo como una confirmación de que el trabajo que hacemos desde la educación tiene impacto real en las personas. Muchas veces la labor docente es silenciosa y sus resultados no siempre son inmediatos, por lo que momentos como este te recuerdan el sentido profundo de la profesión.

También lo siento como un reconocimiento compartido. En educación nada se construye en solitario. Detrás de cualquier proyecto hay alumnado, compañeros, equipos educativos y muchas personas que contribuyen a que las ideas se conviertan en experiencias de aprendizaje.

Y, en cierto modo, este tipo de reconocimientos también generan una responsabilidad: seguir aprendiendo, seguir innovando y continuar intentando aportar valor desde la educación y la formación docente.

 

En muchas ocasiones se habla de contenidos y resultados académicos, pero menos del clima del aula. ¿Qué importancia tiene el vínculo entre docente y alumnado?

El clima del aula es un factor absolutamente determinante en el aprendizaje, aunque a veces no se le dé toda la importancia que merece. Antes de que se produzca cualquier aprendizaje significativo, tiene que existir un entorno donde el alumnado se sienta seguro, escuchado y respetado.

El vínculo entre docente y alumnado influye directamente en la motivación, la participación y la confianza. Cuando un estudiante percibe que su profesor/a le acompaña, le entiende y cree en sus capacidades, es mucho más probable que se implique en el proceso de aprendizaje.

Además, el clima de aula también afecta a la convivencia, a la gestión de los errores y a la forma en que los alumnos/as afrontan los retos. Un entorno donde equivocarse forma parte del aprendizaje favorece mucho más la curiosidad y la experimentación.

En el fondo, más allá de metodologías o herramientas, el aprendizaje siempre tiene una dimensión profundamente humana. Y ese vínculo entre docente y alumnado es uno de los elementos que más impacto puede tener en el desarrollo de los estudiantes.

 

A lo largo de tu trayectoria has impulsado proyectos educativos muy diversos. ¿Qué tienen en común las experiencias de aprendizaje que realmente funcionan?

Si hay algo que comparten las experiencias de aprendizaje que realmente funcionan es que tienen sentido para el alumnado. Cuando una propuesta conecta con su curiosidad, con sus intereses o con situaciones más cercanas a la realidad, la implicación suele ser mucho mayor.

También suelen tener un componente activo. El alumnado no se limita a recibir información, sino que investiga, crea, toma decisiones o resuelve retos. Este tipo de participación hace que el aprendizaje sea más profundo y más duradero.

Otro elemento común es el componente emocional. Cuando una experiencia genera sorpresa, curiosidad o sensación de logro, se recuerda mucho más. El aprendizaje no es solo un proceso cognitivo, también está muy ligado a la emoción.

Y, por último, las propuestas que funcionan suelen estar bien diseñadas pedagógicamente. No se trata solo de hacer actividades atractivas, sino de que exista coherencia entre los objetivos de aprendizaje, las actividades que se plantean y la forma en que se evalúa.

 

Mirando hacia el futuro, ¿qué crees que debería aprender el alumnado hoy para estar preparado para el mundo que viene?

Creo que el gran reto de la educación hoy no es solo transmitir conocimientos, sino preparar a los estudiantes para desenvolverse en un mundo cada vez más complejo y cambiante.

Más allá de los contenidos, hay competencias que cada vez tienen más peso. El pensamiento crítico es una de ellas: la capacidad de analizar información, contrastar fuentes y formarse un criterio propio es fundamental en un contexto donde la información es abundante y no siempre fiable.

También serán cada vez más importantes habilidades como la creatividad, la resolución de problemas, la comunicación o el trabajo en equipo. Muchas de las profesiones del futuro exigirán precisamente este tipo de competencias.

A esto se suma la competencia digital y la capacidad de adaptarse a nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, que ya forman parte de nuestra realidad.

En definitiva, el objetivo de la educación no es sólo preparar para un examen o para una etapa concreta, sino formar personas capaces de seguir aprendiendo a lo largo de toda su vida.

 

Recientemente has coordinado el libro Más allá del juego: Gamificando de la A a la Z. ¿Cómo surgió este proyecto y qué puede encontrar el profesorado en sus páginas?

Coordinar Más allá del juego: Gamificando de la A a la Z ha sido una experiencia muy especial. El libro nace con la idea de reunir experiencias reales de docentes que están aplicando la gamificación en sus aulas y compartirlas de una forma práctica y accesible para otros profesores/as.

A veces la gamificación se entiende simplemente como “jugar en clase”, pero en realidad implica diseñar experiencias de aprendizaje donde aparecen elementos del juego como retos, narrativa, misiones o progresión. Bien planteada, puede aumentar mucho la implicación del alumnado y favorecer aprendizajes más significativos.

En el libro participan más de veinte docentes que comparten proyectos, ideas y reflexiones desde diferentes etapas educativas. Eso hace que el libro tenga una mirada muy diversa y muy conectada con la realidad del aula.

Además, el proyecto tiene también una dimensión solidaria que para mí era muy importante. Los beneficios del libro se destinan a la Fundación Aladina, que realiza una labor extraordinaria apoyando a niños y adolescentes con cáncer. Poder unir educación, innovación y solidaridad ha sido, sin duda, una de las partes más bonitas del proyecto.

 

Para terminar, ¿qué mensaje te gustaría compartir con los docentes que buscan seguir innovando en sus aulas?

Quizá el mensaje más importante sería recordar que innovar no significa hacer siempre cosas grandes o complejas. A veces pequeños cambios en la manera de plantear una actividad, en la forma de preguntar o en cómo implicamos al alumnado pueden tener un impacto enorme.

También es importante no perder la curiosidad. La educación está en constante evolución y la actitud de seguir aprendiendo, explorando y compartiendo con otros docentes es una de las claves para seguir creciendo profesionalmente.

Al mismo tiempo, creo que conviene no obsesionarse con las modas educativas. Cada aula es diferente y lo más importante es adaptar las metodologías y las herramientas al contexto real de nuestros estudiantes.

Y, sobre todo, no olvidar que el centro de todo es siempre el alumnado. Más allá de metodologías, tecnología o recursos, la educación tiene que ver con acompañar, inspirar y ayudar a cada estudiante a descubrir de qué es capaz.

10 cuentos infantiles para contar durante el verano a niños y niñas

El verano es el momento perfecto para relajarse y disfrutar de momentos especiales con nuestros pequeños. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que con cuentos infantiles llenos de aventuras, magia y enseñanzas? Aquí te presentamos una selección de 10 cuentos que harán que las noches de verano sean inolvidables para los niños y niñas.

«El Grúfalo» de Julia Donaldson

Un clásico moderno sobre una pequeña ratoncita que se enfrenta a peligros en el bosque y se inventa una historia sobre un monstruo terrible para protegerse.

«Donde Viven los Monstruos» de Maurice Sendak

La historia de Max, un niño que viaja a una isla llena de criaturas salvajes, perfecta para despertar la imaginación de los más pequeños.

«La Oruga Muy Hambrienta» de Eric Carle

Un cuento sencillo y colorido sobre una oruga que se transforma en mariposa, ideal para enseñar sobre la naturaleza y la metamorfosis.

«Cuentos de la Selva» de Horacio Quiroga

Una colección de historias cortas sobre la vida en la selva, llenas de animales exóticos y lecciones sobre la convivencia con la naturaleza.

«El Principito» de Antoine de Saint-Exupéry

Un relato filosófico disfrazado de cuento infantil que invita a reflexionar sobre el amor, la amistad y lo esencial de la vida.

«Los Tres Cerditos»

Un cuento clásico que enseña la importancia del esfuerzo y la perseverancia a través de las aventuras de tres cerditos y un lobo.

«La Pequeña Oruga Glotona» de Eric Carle

Otro encantador cuento de Eric Carle, esta vez sobre una oruga que come y come hasta transformarse en una hermosa mariposa.

«La Historia Interminable» de Michael Ende

Un cuento de fantasía que transporta a los niños a un mundo mágico donde la imaginación no tiene límites.

«El Patito Feo» de Hans Christian Andersen

Un cuento sobre la aceptación y la belleza interior, perfecto para enseñar a los niños a valorar las diferencias y la autoestima.

«Alicia en el País de las Maravillas» de Lewis Carroll

Una aventura llena de personajes excéntricos y situaciones surrealistas que encantará a los pequeños y estimulará su imaginación.

Estos cuentos no solo entretendrán a los niños y niñas durante las cálidas noches de verano, sino que también les enseñarán valiosas lecciones y despertarán su amor por la lectura. ¡Prepara tus libros favoritos, una manta y disfruta de la magia de contar historias bajo las estrellas!

Entrevista a Pilar Benejam, maestra de maestros

¿Qué educación queremos? Esta pregunta titula el nuevo libro* de Pilar Benejam, maestra y pedagoga que a lo largo de su carrera profesional se ha ganado la definición de “maestra de maestros”. Benejam tiene ahora 77 años y ha querido compartir con esta obra su visión sobre la profesión de maestro desde la óptica que le da su larga experiencia.

La sociedad ha evolucionado rápidamente en las últimas décadas y especialmente en los últimos años. ¿Cree que la educación ha evolucionado a la misma velocidad? ¿Cómo valora esta evolución?

Es cierto que si miramos atrás, por ejemplo a mi etapa de estudiante, hay muchas cosas que han mejorado. Ahora todo el mundo se tiene que escolarizar y hay una formación obligatoria hasta los 16 años.
Queda pendiente que el sistema tome calidad. No quiere decir que no haya maestros excelentes y centros muy buenos. Pero al sistema, como sistema, le falta calidad.

¿Sabemos que no hay que generalizar, pero se atrevería a hacer una radiografía de los maestros actuales?

Entre los maestros, como en cualquier profesión, hay de todo. Yo me atrevería a hacer una radiografía de la formación del profesorado. La culpa de la falta de calidad del sistema está repartida. No hay duda de que uno mismo, aunque lo formen mal, llega un momento que es consciente de su obligación y de su ética profesional y lo que no le han enseñado lo aprende. Pero por otro lado, la universidad no ha terminado de entender qué significa preparar a gente para ejercer una profesión. Tienen muy claro qué es preparar a gente para la investigación o el conocimiento. Pero no tienen claro que en una profesión, además de saber hay que saber hacer.

¿Qué cualidades debería reunir un buen profesor?

Hay tres cosas muy importantes. La primera es que el maestro debe estar convencido de la importancia de su trabajo, de la dignidad de la profesión. Hay mucha gente que ve la profesión de maestro como algo menor cuando en realidad es de una extraordinaria repercusión social y dignidad, porque formar a los futuros ciudadanos de una sociedad democrática no es decir poco. La segunda cosa que debe tener un maestro es un gran rigor con el conocimiento, ganas de saber, porque sólo enseña bien aquel que siempre aprende. Y debe aprender tanto la teoría como la práctica. Debe seguir los progresos que hace la ciencia y la reflexión, pero también tiene que reflexionar sobre la práctica, porque teoría y práctica no se pueden separar. Y la tercera cosa es que educar es un acto de respeto y estima por los alumnos, no es sólo poner notas y exámenes.

¿Cree que la formación que reciben los profesores actualmente es la adecuada?

La formación de maestros actual es una formación universitaria basada en créditos y la suma de créditos no puede ser igual al todo. Es una formación muy académica en la que teoría y práctica están separadas, cuando en realidad saber y saber hacer son las dos caras de un misma moneda.

¿Y cómo ve a los alumnos de hoy?

Los alumnos siempre han sido difíciles y fáciles. No creo que ahora sean más difíciles que antes. La educación no ha sido fácil y se necesitan profesores que sepan muy bien lo que hacen. A veces la gente cree que educar es ir a clase y explicar lo que el profesor sabe. Yo creo que el maestro tiene que ir a clase a trabajar lo que los alumnos necesitan. Y debe hacerlo de una manera que enganche, que atraiga, que entusiasme a los alumnos. Cuando el profesor está entusiasmado, los alumnos se entusiasman.

¿Podríamos resumir que la motivación es básica a la hora de enseñar?

Los alumnos siempre quieren aprender. Ahora bien, quieren aprender lo que para ellos es interesante, y un profesional de la enseñanza es el que lo sabe hacer interesante.
Parece que un profesional de la enseñanza puede ser cualquiera. Un padre un poco ilustrado puede hacer lo que ahora hacen muchos profesores. Entonces, ¿qué es la profesión? La profesión es hacer de tal manera que los alumnos quieran y puedan aprender.

Pero despertar el interés de los alumnos no es fácil.

La culpa es de unos programas infumables (con perdón de la expresión). Estos programas no se pueden hacer. Creer que los alumnos aprenderán en un año todo lo que tú has aprendido en la vida es absurdo. Pasar por las lecciones como si uno fuera a caballo sólo conduce al olvido. Se examinan, vierten todo aquello que han estudiado y lo olvidan.

¿Cuál sería la alternativa a estos programas?

Es mejor trabajar unos pocos temas fundamentales, bien trabajados, a fondo. Además, como todo se relaciona con todo, cuando se trabajan bien los temas fundamentales de una materia, se añaden experiencias, se sale a la calle, se hacen excursiones … resulta que se aprenden muchas más cosas.

También hay que trabajar desde pequeños las responsabilidades y obligaciones. En la escuela se hace con pequeñas tareas, como cuidar los peces, repartir las hojas, etc. Todo el mundo participa y tiene una obligación y una responsabilidad.

Usted también ha apuntado a la responsabilidad de los maestros a la hora de educar a los ciudadanos de una sociedad democrática. ¿Cree que se están haciendo bien las cosas en este sentido?

Si realmente educamos para una sociedad democrática, toda persona tiene un voto. La educación general básica es la que se supone que se da a todos los ciudadanos para que voten con entendimiento. Porque de lo contrario querrá decir que no se cree en la democracia o que la democracia no tiene salud. Por lo tanto, la educación general básica debe servir para que todas las personas que tienen el poder y lo ejercen con su voto, tengan una formación, una educación. Si todo el mundo tuviera claro esto, sabrían que en la educación general básica hasta los 16 años deben formar personas que sepan pensar, elegir, decidir, que sepan vivir con los demás y dialogar, que sepan que deben comprometerse y que deben participar.

En resumen, ¿cuál sería la clave para conseguir la educación que queremos?

Una educación general básica de calidad. Se deben formar personas que sepan dialogar como base de la igualdad. Si sabes escuchar y dialogar significa que crees que las ideas de los otros pueden ser tan interesantes y auténticas como las tuyas. La base es el respeto a los demás y en eso es importante el ejemplo de la familia y de los maestros.

 

(*) Quina educació volem? de Pilar Benejam Arguimbau. Editorial: Associació de Mestres Rosa Sensat | Colección: Referents, 6 | Año: 2014 | Páginas: 157 | Idioma: Catalán.

Descubre el blog “Un mundo de pequeñas cosas” por Carolina

carolina

Carolina Calvo Garcia, maestra de Educación Infantil y autora del blog “Un mundo de pequeñas cosas”. Le apasiona su trabajo y éste es su pequeño rincón donde comparte recursos y muchas actividades que hace en clase con sus alumnos.

¿Por qué decidiste crear un blog? 

Comencé mi blog hace 5 años, en mi primer curso como maestra de Educación Infantil. En un principio nació como un reto, pero poco a poco fui descubriendo que era una herramienta con muchas posibilidades que me permitía abrir una ventana a mi clase y, sobre todo, a mi cabecita de maestra.

Con el paso de los años «Un Mundo de Pequeñas Cosas» se ha convertido en mi herramienta trabajo. Mis alumnos acceden a él en clase para jugar, ver y afianzar contenidos o recordar actividades que ya hemos realizado. También para las familias resulta fundamental para entender la vida en el aula, no consiste en mostrarles «qué aprendemos» sino «cómo aprendemos», es decir, cómo organizamos y vivimos un día, una semana, un mes, un trimestre y un curso dentro de un aula de infantil, intentando que se sientan más partícipes, si cabe, de la educación de sus hijos e hijas.

¿Te consideras una persona apasionada de las redes sociales?

Sí, lo soy, tanto a título personal como docente. Así podéis encontrarme en Facebook, Twitter, Google Plus, Pinterest…

Las redes sociales son maravillosas para compartir y recibir información y contenidos, pero sobre todo para conocer a docentes que tienen un concepto de educación muy similar al tuyo, y para mí es un placer formar parte de estos «claustros virtuales» de los que tanto aprendo tanto a nivel profesional como personal.

¿Crees que hacen falta más blogs como éste para ayudar a preparar e innovar en las clases de infantil?

Creo que los docentes deberíamos aprender a compartir, sin miedo. Imaginemos el enriquecimiento que sería si todos abriéramos nuestras aulas, nuestros recursos, nuestras estrategias… ¡sería increíble! Parece una paradoja que pasemos tanto tiempo intentando enseñar a nuestro alumnado a compartir y que luego nosotros no seamos capaces de hacerlo, y no me refiero sólo a compartir en red, sino en un mismo colegio, deberíamos acabar con las aulas cerradas y aprender a trabajar en equipo aprovechando lo mejor que cada uno tiene que ofrecer. Si los docentes somos capaces de hacerlo, nuestro alumnado aprenderá y, por lo tanto, la sociedad también, enriqueciéndose de ello.mis alumnos

¿Utilizas las nuevas tecnologías en clase? ¿En qué aspecto han mejorado tus clases? ¿Consideras que tus clases son más interactivas y entretenidas?

Me  considero una afortunada por poder enseñar en la denominada «era de la información». Las nuevas tecnologías tienen magia para nuestros pequeños y pequeñas, despiertan en ellos una motivación extraordinaria, y eso supone salir más cerca de la línea de meta del aprendizaje. Además, hoy en día y, gracias a las herramientas 2.0, se pueden crear actividades interactivas y motivadoras de manera muy sencilla. No hace falta ser un experto y en la red encontramos muchos tutoriales, y, aunque sí que debemos invertir tiempo en aprender, sin duda merece la pena, quien lo prueba lo sabe.

Cuéntanos alguna anécdota divertida que te haya ocurrido este año en clase.

Un día en clase había dos niñas hablando en rincones. De repente se acercó una muy nerviosa y me dijo:

-¡Profe, profe! ¿Sabes que Celia nació en Cataluña y sabe hablar catalán?

-Claro Gloria, cada persona puede nacer en un lugar diferente, no todos los niños nacen en Zaragoza o en Aragón, mi hermana pequeña por ejemplo nació en Castilla y León.

Automáticamente me preguntó eufórica:

– Y… ¿sabe hablar cómo los leones?

Fue un momento muy divertido, que nos sirvió para aprender las diferentes lenguas que se hablan en España y, para descubrir que, efectivamente y por desgracia, mi hermana Virginia no sabe hablar como los leones.

¿Cómo combinas tu trabajo con el blog?  ¿Dedicas muchas horas a crear contenido para “Un Mundo de Pequeñas Cosas”?

Dedico muchas horas a mi trabajo en general porque ser maestra para mí es una responsabilidad, un regalo, y pongo mucha ilusión y dedicación en ello.

Nunca creo contenidos propios para el blog, o bien utilizo los que he creado o seleccionado para  utilizarlos en clase, o bien cuento alguna actividad que hemos llevado a cabo, reflexiono sobre un tema, expongo nuestros proyectos… Y, aunque no voy a negar que hay que invertir tiempo en mantenimiento y publicación, es algo que me compensa con creces, ya que allí tengo mi diario de aula con todas las actividades y aprendizajes organizados y secuenciados cronológicamente, con fotos, evaluación, recursos para llevarlas a cabo…, ¡el sueño de cualquier docente!

¡Gracias por tu colaboración!

“Todo aquello que motive al alumnado es excelente para aprender algo nuevo, sobre todo cuando se trata de otro idioma”

DANIELA

Daniela Ayala, maestra especialista en inglés por vocación, enamorada de esta lengua desde niña. Sus padres son profesores y ha vivido el día a día el amor por la enseñanza. Le apasiona este mundo y afirma que sin él no sería la misma. Educación, inglés y Daniela son un triángulo que no se puede despegar.

 

 ¿Cómo fue que empezaste a crear un blog? ¿Fue por iniciativa propia?
Siempre he sido una enamorada de las nuevas tecnologías, así que decidí hacer algo para poder aplicarlo en educación. Así, fui decidida a un curso de formación en el CEP de Toledo y aprendí sobre blogs. Fueron unas pinceladas, pero muy bien dadas. Después, a lo largo de todos estos años, he ido perfeccionándome, mejorando ambos blogs y también añadiendo cada vez más recursos digitales para mis clases.Mis blogs ...

 

 Los contenidos que publicas son  muy interesantes para trabajar con niños de infantil y primaria. ¿Cómo seleccionas los temas que tratas en tu blog?

Crear un blog puede ser rápido, pero para hacerlo bien, se requiere de mucho tiempo, dedicación y paciencia. Quiero dejarlo claro, porque algunas personas creen que esto no lleva ningún trabajo, y no es así. Mis blogs son parte de mi trabajo diario como docente, en el cuál invierto mi tiempo en buscar los recursos que creo necesarios para ese momento.

Lo primero que considero es el  tipo de alumnado que tengo, qué necesidades tienen y qué contenidos tengo que trabajar con ellos. A posteriori, planteo las actividades en función de lo que he planificado hacer en mis sesiones. Siempre busco actividades y recursos multifuncionales, es decir, que transmitan, que enseñen y que diviertan.

 

¿Crees que en España se da la importancia que se merece  a la asignatura de inglés?

Creo que llevamos unos años en los que cada vez más se le va dando más peso al área de Inglés. Eso me gusta siempre y cuando esté bien hecho el planteamiento de la adquisición del inglés como lengua extranjera.

 

Explícanos alguna de tus clases. ¿Qué actividades llevas a cabo para que los niños aprendan inglés de una manera didáctica y divertida?

Creo que todo tiene un proceso y que se deben seguir algunas pautas claras. Primero preparar un buen ambiente de clase con una melodía pegadiza y adecuada al tópico del día. Después, un poco de entrenamiento sobre ese aspecto a estudiar, en este momento podríamos usar la PDI y realizar algún juego interactivo, ver algún cuento en Inglés, etc., y después juegos, rimas, diálogos o cualquier tipo de actividad que conlleve acción, para que el alumnado reaccione, interactúe y adquiera lo que hemos planteado. Considero que es importantísimo sacar partido de todo aquello que haga al alumno expresarse en inglés. Sea lo que sea que se nos ocurra, debemos intentar hacerlo en inglés, consiguiendo al final que nuestros alumnos lo tomen como algo natural, y poco a poco surja solo en el ambiente del aula. Todo aquello que motive al alumnado es excelente para aprender algo nuevo, sobre todo cuando se trata de otro idioma.

 

¿Alguna anécdota? Me gusta recordar ese momento mágico en el que un alumno sin ton ni son te mira a los ojos y te dice, ¡te quiero, profe! No es gracioso en sí, pero a mí me llena de alegría, ternura y me da mucha energía.

 

¿Qué destacarías de tu blog?
Destaco su diseño y planteamiento, porque son una guía excelente para mi trabajo diario como docente y a su vez ayuda a las familias para que si lo deseen puedan ver los contenidos también en casa. Los recursos que hay en ambos blogs son interesantes y útiles. Creo que la base de todo está en compartir y aprender juntos, ya que del trabajo de nuestros alumnos también se aprende muchísimo. Me encanta interactuar con ellos en el blog, publicar sus trabajos, videos, comentarios, etc., todo eso hace de esto un trabajo de calidad y equipo.

 

Echa un vistazo a  sus dos blogs  http://maestraconpdi.blogspot.com , http://english4childrentoday.blogspot.com y a su cuenta personal del Twitter @DanielaAyalaM.

¡¡Muchas gracias por colaborar con nosotros!!