13 de febrero de 2015

Entrevista a Pilar Benejam, maestra de maestros

¿Qué educación queremos? Esta pregunta titula el nuevo libro* de Pilar Benejam, maestra y pedagoga que a lo largo de su carrera profesional se ha ganado la definición de “maestra de maestros”. Benejam tiene ahora 77 años y ha querido compartir con esta obra su visión sobre la profesión de maestro desde la óptica que le da su larga experiencia.

La sociedad ha evolucionado rápidamente en las últimas décadas y especialmente en los últimos años. ¿Cree que la educación ha evolucionado a la misma velocidad? ¿Cómo valora esta evolución?

Es cierto que si miramos atrás, por ejemplo a mi etapa de estudiante, hay muchas cosas que han mejorado. Ahora todo el mundo se tiene que escolarizar y hay una formación obligatoria hasta los 16 años.
Queda pendiente que el sistema tome calidad. No quiere decir que no haya maestros excelentes y centros muy buenos. Pero al sistema, como sistema, le falta calidad.

¿Sabemos que no hay que generalizar, pero se atrevería a hacer una radiografía de los maestros actuales?

Entre los maestros, como en cualquier profesión, hay de todo. Yo me atrevería a hacer una radiografía de la formación del profesorado. La culpa de la falta de calidad del sistema está repartida. No hay duda de que uno mismo, aunque lo formen mal, llega un momento que es consciente de su obligación y de su ética profesional y lo que no le han enseñado lo aprende. Pero por otro lado, la universidad no ha terminado de entender qué significa preparar a gente para ejercer una profesión. Tienen muy claro qué es preparar a gente para la investigación o el conocimiento. Pero no tienen claro que en una profesión, además de saber hay que saber hacer.

¿Qué cualidades debería reunir un buen profesor?

Hay tres cosas muy importantes. La primera es que el maestro debe estar convencido de la importancia de su trabajo, de la dignidad de la profesión. Hay mucha gente que ve la profesión de maestro como algo menor cuando en realidad es de una extraordinaria repercusión social y dignidad, porque formar a los futuros ciudadanos de una sociedad democrática no es decir poco. La segunda cosa que debe tener un maestro es un gran rigor con el conocimiento, ganas de saber, porque sólo enseña bien aquel que siempre aprende. Y debe aprender tanto la teoría como la práctica. Debe seguir los progresos que hace la ciencia y la reflexión, pero también tiene que reflexionar sobre la práctica, porque teoría y práctica no se pueden separar. Y la tercera cosa es que educar es un acto de respeto y estima por los alumnos, no es sólo poner notas y exámenes.

¿Cree que la formación que reciben los profesores actualmente es la adecuada?

La formación de maestros actual es una formación universitaria basada en créditos y la suma de créditos no puede ser igual al todo. Es una formación muy académica en la que teoría y práctica están separadas, cuando en realidad saber y saber hacer son las dos caras de un misma moneda.

¿Y cómo ve a los alumnos de hoy?

Los alumnos siempre han sido difíciles y fáciles. No creo que ahora sean más difíciles que antes. La educación no ha sido fácil y se necesitan profesores que sepan muy bien lo que hacen. A veces la gente cree que educar es ir a clase y explicar lo que el profesor sabe. Yo creo que el maestro tiene que ir a clase a trabajar lo que los alumnos necesitan. Y debe hacerlo de una manera que enganche, que atraiga, que entusiasme a los alumnos. Cuando el profesor está entusiasmado, los alumnos se entusiasman.

¿Podríamos resumir que la motivación es básica a la hora de enseñar?

Los alumnos siempre quieren aprender. Ahora bien, quieren aprender lo que para ellos es interesante, y un profesional de la enseñanza es el que lo sabe hacer interesante.
Parece que un profesional de la enseñanza puede ser cualquiera. Un padre un poco ilustrado puede hacer lo que ahora hacen muchos profesores. Entonces, ¿qué es la profesión? La profesión es hacer de tal manera que los alumnos quieran y puedan aprender.

Pero despertar el interés de los alumnos no es fácil.

La culpa es de unos programas infumables (con perdón de la expresión). Estos programas no se pueden hacer. Creer que los alumnos aprenderán en un año todo lo que tú has aprendido en la vida es absurdo. Pasar por las lecciones como si uno fuera a caballo sólo conduce al olvido. Se examinan, vierten todo aquello que han estudiado y lo olvidan.

¿Cuál sería la alternativa a estos programas?

Es mejor trabajar unos pocos temas fundamentales, bien trabajados, a fondo. Además, como todo se relaciona con todo, cuando se trabajan bien los temas fundamentales de una materia, se añaden experiencias, se sale a la calle, se hacen excursiones … resulta que se aprenden muchas más cosas.

También hay que trabajar desde pequeños las responsabilidades y obligaciones. En la escuela se hace con pequeñas tareas, como cuidar los peces, repartir las hojas, etc. Todo el mundo participa y tiene una obligación y una responsabilidad.

Usted también ha apuntado a la responsabilidad de los maestros a la hora de educar a los ciudadanos de una sociedad democrática. ¿Cree que se están haciendo bien las cosas en este sentido?

Si realmente educamos para una sociedad democrática, toda persona tiene un voto. La educación general básica es la que se supone que se da a todos los ciudadanos para que voten con entendimiento. Porque de lo contrario querrá decir que no se cree en la democracia o que la democracia no tiene salud. Por lo tanto, la educación general básica debe servir para que todas las personas que tienen el poder y lo ejercen con su voto, tengan una formación, una educación. Si todo el mundo tuviera claro esto, sabrían que en la educación general básica hasta los 16 años deben formar personas que sepan pensar, elegir, decidir, que sepan vivir con los demás y dialogar, que sepan que deben comprometerse y que deben participar.

En resumen, ¿cuál sería la clave para conseguir la educación que queremos?

Una educación general básica de calidad. Se deben formar personas que sepan dialogar como base de la igualdad. Si sabes escuchar y dialogar significa que crees que las ideas de los otros pueden ser tan interesantes y auténticas como las tuyas. La base es el respeto a los demás y en eso es importante el ejemplo de la familia y de los maestros.

 

(*) Quina educació volem? de Pilar Benejam Arguimbau. Editorial: Associació de Mestres Rosa Sensat | Colección: Referents, 6 | Año: 2014 | Páginas: 157 | Idioma: Catalán.

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