10 de junio de 2015

“La felicidad o la infelicidad están dentro de nuestra mente”

quim-valls-kimmonNuestro pensamiento tiene una poderosa influencia sobre lo que nos pasa y cómo nos sentimos. Sugestionar ese pensamiento puede ser la clave de la felicidad. Pero ¿cómo lo hacemos? Para Joaquim Valls (Barcelona, 1959), la escritura juega un papel fundamental. En ella se basa su Método Kimmon o Programación Neuro-Caligráfica (PNC ®). Este economista y profesor universitario ideó el método para educar una hija feliz. Antes de que esta naciera, cambió los libros de literatura por obras de psicología, neurología y autoayuda. Así lo explica en su primer libro. El primero de muchos. A punto de publicar una nueva obra, hablamos con él.

Ha escrito varios libros y tiene uno nuevo en camino; MANUAL MENTE, La magia de una nueva herramienta: la Programación Neuro-Caligráfica. ¿Qué encontraremos en él?

Programación Neuro-Caligráfica es el nombre científico de lo que coloquialmente denomino “grafotransformación”. Este libro, como su nombre indica, es un manual sobre cómo puede reeducarse la mente a través de ejercicios manuales de escritura. El título juega con la polisemia de la palabra “manual”.

Manual Mente es el resultado del curso que he impartido, con la colaboración inestimable de Manu Ramírez, Director General del Instituto Kimmon y primera persona en el mundo que grafotransformó su escritura, en el propio Instituto Kimmon y en la Escuela de Administración de Empresas (adscrita a la Universitat Politècnica de Catalunya). Se trata pues de un curso para llegar a ser entrenador de Programación Neuro-Caligráfica.

Pero, ¿en qué consiste exactamente la “grafotransformación”?

Un alumno nuestro lleva a cabo un entrenamiento de aproximadamente nueve meses en el que desarrolla las nueve características fundamentales de la Inteligencia Emocional para alcanzar una vida plena, a saber: un buen autoconcepto, optimismo, perseverancia, buena gestión emocional, extraversión, empatía, paciencia, proactividad y gratitud.

¿Cómo?

El entrenamiento consiste en realizar ejercicios caligráficos matutinos y diarios, de unos diez minutos de duración en unos cuadernos especiales que contienen instrucciones motivadoras que van reprogramando el inconsciente, ejercicios autosugestivos nocturnos de un mínimo de cinco minutos justo en el estado de duermevela y una redacción semanal de una hora de duración con temas basados en la praxis de la psicología positiva que van reeducando la atención del alumno.

Cada una de las nueve características se trabaja en períodos de cuatro semanas, de forma que más o menos una vez al mes cambia el contenido de las instrucciones motivadoras, el tema de las redacciones y la letra o letras a grafotransformar.

¿Y así podríamos alcanzar la felicidad?

La felicidad o la infelicidad están dentro de nuestra mente. Lo importante no es lo que nos sucede sino nuestra actitud frente a lo que nos sucede. Esta actitud está profundamente arraigada en nuestra mente inconsciente, a través de pensamientos automáticos, creencias limitantes e irracionales, y esquemas emocionales, a menudo disfuncionales, que la mayoría de las personas no saben controlar.

¿Cómo podemos aprender a controlarlos?

En la PNC hemos añadido a la ecuación Pensar-Sentir el término Actuar, de modo que la cadena Pensar-Sentir-Actuar nos permite a través de la “actuación” (en nuestro caso emular la caligrafía de personas de vida plena) conseguir que las personas tengan buenos sentimientos, experimenten emociones positivas y generen ideas felices de forma espontánea. No cambiamos el pensamiento consciente (cognitivo) para mejorar los resultados, sino que actuamos a la inversa.

Primero actuar…

La reversiblidad del citado proceso ya fue intuida y postulada por el padre de la psicología, William James, quien observó que no sólo sonreímos cuando estamos de buen humor, sino que forzarnos a sonreír nos posibilita alegrarnos. Posteriormente, el médico Gregorio Marañón mostró cómo fingiendo con el rostro las facciones características de una emoción se podía provocar que esta fluyera voluntariamente.

Entonces, ¿cambiar nuestra forma de escribir podría ser una forma de cambiar nuestra vida?

En Kimmon solemos decir que entrenamos gente ordinaria para alcanzar resultados extraordinarios. O, si se quiere, desarrollamos la Inteligencia Emocional de las personas para mejorarles el carácter.

Pero hay que tener en cuenta que la PNC no es una terapia. No pretendemos sanar a nadie, y de hecho en cuanto detectamos cualquier tipo de anomalía psíquica en un alumno lo derivamos enseguida hacia profesionales de la psicología o de la psiquiatría.

Pero sí podríamos escribir en parte nuestro destino…

A través de nuestra mente consciente podemos construirnos una mente inconsciente, es decir una personalidad ideal, que nos permita no ya escribir nuestro destino, sino en gran parte crearlo.

¿Por eso la letra de una persona dice tanto de ella?

La letra es “el espejo público” del alma. Fijándome en su firma, por ejemplo, puedo observar si una persona tiene un buen o mal autoconcepto (si tiene complejos, si posee creencias limitantes…), cómo anda de autoestima, si es optimista, si está o no afligida, si tiene miedos o iniciativa, si se siente cerca de los demás, prefiere guardar las distancias o es un entrometido, si se relaciona mejor con la madre o con el padre, si tiene mochilas emocionales heredadas de la infancia, si confiere más importancia a su vida íntima o personal o si por el contrario está muy focalizada en el trabajo, etc.

Supongo que todos estos conocimientos también le han servido en su experiencia como profesor…

En mis treinta y ocho años de profesión enseñando matemáticas a estudiantes universitarios del Grado de Administración y Dirección de Empresas, de Economía y, más recientemente, de Marketing (casi todos procedentes del bachillerato social, cuando no del humanístico) no me he encontrado ningún alumno que fuera realmente de letras. Considerarse “de letras” es una creencia limitante que se desvanece cuando se dan cuenta que son capaces de aprender, por ejemplo, integrales o ecuaciones diferenciales supuestamente muy complejas.

Ahora muchos hacen sus trabajos o incluso toman apuntes con ordenadores o tablets. ¿Qué opinión le merece?

Innumerables investigaciones demuestran la vinculación absoluta entre el cuerpo y la memoria. Muchas personas han vivido la experiencia de aprenderse la materia por el simple hecho de “hacerse chuletas a mano” como material de apoyo. Así que mi recomendación es que nunca tomen apuntes con un teclado, que siempre los hagan manuscritos.

¿Qué le parece por ejemplo el caso de Finlandia, que potenciará el uso del teclado en detrimento de la caligrafía tradicional seguida?

En Manual Mente, en un epígrafe de título provocador (Pero tú, ¿ligas o no ligas?) expongo las bondades de la letra ligada. Solo puedo adelantar que la nueva ocurrencia del sistema educativo finlandés, de desdeñar la letra cursiva a favor de la de imprenta contribuirá a educar niños y niñas introvertidos, aislados, o con dificultades para el razonamiento lógico-racional.

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