En un mundo lleno de aplicaciones, métodos de estudio y técnicas de productividad, a veces olvidamos que la simplicidad puede ser increíblemente poderosa. Las flashcards —esas tarjetas con una pregunta en un lado y la respuesta en el otro— han pasado de ser un recurso artesanal de cartulina a convertirse en herramientas digitales con algoritmos inteligentes. Y lo mejor: la ciencia respalda su eficacia.
Según un estudio de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), las flashcards no solo sirven para memorizar definiciones; también son un motor para mejorar la recuperación de información, consolidar conocimientos y mantener la motivación. Su formato sencillo facilita la integración de tres estrategias clave para la retención a largo plazo:
- Repetición espaciada: revisar la información en intervalos óptimos para evitar el olvido.
- Práctica de recuperación: obligar al cerebro a recordar activamente.
- Retroalimentación inmediata: confirmar si la respuesta fue correcta y corregir errores al instante.
Estas técnicas, combinadas, ayudan a automatizar el conocimiento y a aumentar la fluidez con la que recuperamos información.
Evidencia en todos los niveles educativos
La investigación de la UAB demuestra que las flashcards son útiles en contextos muy diversos:
- Educación primaria: mejoran la rapidez y precisión en operaciones básicas como la multiplicación, superando incluso a juegos didácticos.
- Educación especial: facilitan el aprendizaje funcional y el vocabulario en estudiantes con discapacidades cognitivas.
- Educación superior: en carreras como medicina, derecho o farmacia, las versiones digitales con repetición espaciada incrementan el compromiso y la retención de contenidos complejos.
Más que memoria: comprensión y pensamiento crítico
El estudio también señala que las flashcards pueden adaptarse a todos los niveles de la taxonomía de Bloom, desde recordar datos básicos hasta aplicar y analizar conceptos. Además, combinarlas con estrategias como:
- Sketchnoting: tomar apuntes con dibujos y texto para organizar visualmente la información.
- Interrogación elaborativa: responder preguntas como “¿por qué?” o “¿cómo?” para profundizar en el significado.
Esto permite no solo memorizar, sino también comprender y aplicar el conocimiento.
El poder de la versión digital
Cuando se utilizan de forma temprana —por ejemplo, antes o entre clases—, las flashcards liberan espacio en la memoria de trabajo, lo que facilita aprender nuevos contenidos. Los estudiantes que las utilizan tienden a estudiar con más autonomía, obtener mejores resultados y tienen hasta tres veces más probabilidades de aprobar exámenes finales.
Entre las opciones digitales más potentes destacan las flashcards de Oxford, que, combinadas con la app Scribzee, permiten un estudio integrado, seguimiento del progreso y un uso inteligente de la repetición espaciada.
Motivación y aprendizaje autónomo
La asociación entre imágenes y palabras, especialmente útil en la adquisición de vocabulario, convierte a las flashcards en una experiencia más atractiva y motivadora. Su accesibilidad y versatilidad hacen que cualquier persona, desde un niño en primaria hasta un profesional que prepara una certificación, pueda integrarlas fácilmente en su rutina.
Conclusión:
Este estudio de la UAB confirma que las flashcards son la prueba de que no siempre es necesario lo más complejo para obtener grandes resultados. Con una estrategia adecuada —y un poco de constancia— pueden convertirse en tu mejor aliada para aprender más rápido, recordar por más tiempo y estudiar con más motivación.
Fuente: Estudio elaborado por el Grup de Recerca Interdisciplinari en Didàctica (GRID) de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).
Investigadoras: Dra. Verónica Violant Holz, Dra. Mariona Portell, ,Dra. Carla Quesada-Pallarès, Dra. Anna Ciraso-Calí, Dra.Paulina E. Robalino-Guerra.
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