Enseña a tus alumnos a buscar su propósito

OXFORD CHALLENGE – Actividad 1

 

En el día a día del aula, a veces necesitamos centramos tanto en los contenidos que es posible que quizás no nos quede tiempo para algo esencial: cómo se sienten nuestros alumnos y alumnas. Una manera sencilla —y muy potente— de poder trabajar el bienestar emocional es abrir un espacio para hablar de metas personales, de buscar su propósito.

Desde Aula de Papel proponemos una actividad muy fácil de aplicar. Pide a cada estudiante que piense en algo que le gustaría conseguir este curso, a buscar su propósito. No tiene que ser una meta enorme: puede ser mejorar en una asignatura, atreverse a participar más, organizarse mejor, hacer nuevos amigos o sentirse más seguro en clase.

Después, invítales a escribir en su cuaderno:

  • Qué quiero conseguir.

  • Por qué es importante para mí.

  • Cómo me sentiré si lo logro.

  • Cómo me sentiré si me cuesta o no lo consigo al principio.

Aunque parece una propuesta simple, fijarse una meta tiene un impacto emocional es grande. Ayuda al alumnado a poner nombre tanto a sus ilusiones como a sus miedos. Cuando imaginan cómo se sentirían al lograr su meta, refuerzan su motivación y su autoestima. Y cuando contemplan que quizá no les salga a la primera, aprenden algo fundamental: la frustración también forma parte del proceso y no significa que estén fallando.

Si algunos quieren compartirlo en voz alta, se crea un clima especialmente valioso en el aula. Descubren que muchas preocupaciones se repiten, se sienten más comprendidos y se fortalece el sentimiento de grupo. Esto reduce la presión, mejora la convivencia y convierte la clase en un espacio emocionalmente más seguro.

Además, esta dinámica es una herramienta clave para enseñar resiliencia: el alumnado entiende que las dificultades son normales y que avanzar no siempre es lineal. En conjunto, la actividad promueve el bienestar emocional porque invita a conocerse mejor, a ilusionarse con el futuro y a desarrollar una mirada más positiva sobre las propias capacidades. Tener metas no solo impulsa el aprendizaje académico: también fortalece la salud mental al aportar sentido, esperanza y motivación.

Superar los fracasos y las frustraciones

rabieta

Muchas veces intentamos evitar el dolor pretendiendo que los niños no sufran y sean felices. Pero en la vida de una persona habrá muchos fracasos y frustraciones y para ello como educadores debemos enseñarles a superarlos de una manera constructiva.

Enseñarles a aprender de sus errores, a afrontar los fracasos y superar la frustración, a conseguir sus metas y a esforzarse para ello.

 

Compartimos una serie de pautas que hemos extraído de: http://www.alsalirdelcole.com/

Cambia la manera de ver los fracasos. Haz que no vean los fracasos como algo negativo, no consiste en el todo o nada, sino en aprender de lo que hemos hecho y como lo hemos hecho.

Haz que haga las cosas por sí mismo. No le des todo hecho, haz que piense, aunque al principio no sepa hacer ciertas cosas. Déjale que lo haga el solo que piense, que lo intente y que tenga la oportunidad de equivocarse y de enfrentarse al fracaso. De esta forma se aprende que podemos equivocarnos, pero que si nos equivocamos podemos también solucionarlo.

Enséñale que en toda situación de fracaso puede haber algo positivo. Esto puede parecer complicado, pero es fundamental. Ante todo fracaso hay siempre algo positivo que es la capacidad de aprender de ello, la posibilidad de crecer como persona también.

No refuerces la rabia como respuesta a la frustración. Cuando el niño o niña siente frustración suele responder con rabia. Si cedemos a sus rabietas, le enseñamos que es una forma fácil de superar esa situación y conseguir lo que quiere.

Educa en el esfuerzo pero marcando objetivos razonables. Los niños y niñas han de aprender que para conseguir ciertas cosas es necesario esforzarse.

Razona con él sobre sus errores y fracasos. Que entienda lo que ha pasado, que ha salido mal. Si lo entiende se sentirá tranquilo y ganara confianza porque sabrá lo que tiene que hacer la próxima vez.