“Dime qué y cómo evalúas y te diré lo que te importa”

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david-martin-educamosDavid Martín Díaz es codirector de Ashoka España y autor del libro ¿Por qué educamos? (LID Editorial), en el que recoge argumentos y soluciones de varios expertos para los cambios a los que debe hacer frente la educación.

Partiendo de la misma pregunta que da título al libro… ¿Cuál es la finalidad actual de la educación?
Al hablar de “educación” me gustaría que pensáramos en grande. Miremos alrededor; vemos graves desigualdades, poblaciones que enfrentan escasez de recursos, guerras, corrupción… Enfrentamos enormes retos como sociedad y necesitamos estar a la altura para ofrecer respuestas. Incluso anticiparlos y prevenirlos, siendo más capaces de diseñar soluciones que de crear problemas.
El mundo es cada vez más complejo, hace falta ser muy inteligente y tener amplios conocimientos para resolver cualquier problema que se nos pueda ocurrir. Hace falta saber muchas matemáticas, historia, física o idiomas. Sin duda. Pero también hace falta aprender constantemente, comprender y abrazar la diversidad, tener pensamiento sistémico, saber resolver situaciones problemáticas, pensar críticamente, colaborar, etc. Y, lo más importante de todo, lo que le da sentido; los valores. Si no, podríamos estar educando monstruos, grandes líderes expertos en sus disciplinas y con capacidades brillantes para hacer el mal, colaborando mejor o con una enorme iniciativa.
Este es el mensaje principal del libro, en realidad.

En el libro recoge los testimonios y opiniones de expertos como César Bona (maestro), Andreas Schleicher (Director de Educación de la OCDE), etc. Después de escucharles a todos, ¿cuáles son las principales conclusiones que extrae?
Son veinte personas que hablan desde distintos enfoques de la educación: el sistema escolar, lo no formal, las políticas municipales, la familia… Diría que hay más nuevas preguntas que conclusiones, pero también hay aprendizajes muy valiosos en esas conversaciones. La coincidencia es la necesidad de equipar a los niños, niñas y jóvenes de herramientas para tomar conciencia de la realidad en que viven y ser capaces de transformarla en positivo. No solo por una cuestión de principios morales o de propósito, es que nuestra supervivencia como especie depende de ello.

¿Cuáles son los cambios más urgentes que necesita nuestro sistema educativo?
Podría responderte que necesitamos inversión decidida y sostenida, políticas educativas más responsables y valientes con mayor participación de la comunidad educativa, una forma distinta de evaluar, una revisión urgente del currículum, más o mayor formación de los equipos docentes… Es una lista enorme de cambios estructurales muy difíciles de conseguir y que llevan mucho tiempo.
Pero mientras trabajamos para esto (juntos, si queremos que funcione), mañana mismo tienes que volver a clase y seguir avanzando.

Entonces, ¿qué se puede hacer por ahora?
Yo me centraría en la actitud. Pasar de la frustración a la acción. Es más fácil solucionar algo que no te satisface cuando tomas partido por ello. Reduciendo la crispación y colaborando más.
Si lo pensamos, aunque todos esos cambios “en el sistema” nos harían la vida más fácil, a nuestro alrededor hay muchas soluciones que podemos utilizar. Hay miles de compañeras y compañeros haciendo las cosas muy bien y deseando compartirlas, hay centros educativos en los que podemos fijarnos, hay proyectos maravillosos. Hace falta que los equipos directivos ejerzan ese liderazgo decidido para hacerlo posible y activarlo. Y teniendo en cuenta que hay personas que pueden contribuir más allá del colegio: padres y madres, técnicos municipales, asociaciones locales.
Hay que dejar de ver a los chicos y chicas como receptores pasivos y construir más con ellos y ellas, promover un aprendizaje más activo y significativo. Su motivación es una garantía para la nuestra, además de favorecer mejores resultados académicos o reducir el abandono.

Hay corrientes que apuestan por cambiar el sistema de evaluación y ya hay colegios que han suprimido los exámenes. ¿Cuál es su opinión?
Evaluar es imprescindible. La evaluación debe servir para que el alumno aprenda, para mejorar los procesos y contextos en los que lo hace. Podríamos evaluar muchas cosas, espacios, personas que lo acompañan, ritmos, adquisición de competencias, conocimientos o valores… Evaluar significa tener un propósito. ¿Para qué pongo en marcha toda esta maquinaria de planes de estudio, aulas, profesionales y recursos? ¿Qué quiero conseguir cada mañana con estos chicos y chicas? Y significa comprender que son distintos, que quizás aprenden de forma distinta, que tienen intereses diferentes y capacidades diversas.
Así que dime qué y cómo evalúas y te diré lo que te importa.
Pero centrarlo solo en exámenes sí o exámenes no me parece insuficiente. El debate tendría que ser más complejo. Evaluar es, debería ser, mucho más que eso.
Si me pides una opinión: si la forma de evaluar de mi colegio es solo hacer un examen que mida cómo mis alumnos me repiten la lección, te digo exámenes no. Es una mirada muy egoísta o perversa de entender la evaluación.

¿Y sobre los deberes?
Pues igual. Depende. Hay deberes con cero valor en el proceso de aprendizaje, que incluso pueden provocar rechazo y reducir las ganas de aprender o despertar la curiosidad… Pero también se podrían plantear de forma diferente. Estoy seguro de que cualquier profe con ganas o un grupo de ellos podrían tener ideas estupendas de cómo replantearlos en media hora de conversación.

Es codirector de Ashoka España. ¿Cuál es su motivación y cuáles son sus objetivos?
Ashoka es una organización sin ánimo de lucro que surge con el objetivo de promover una sociedad de “agentes de cambio”, personas que resuelven lo que no funciona de forma exitosa y ejemplar. Surge hace 35 años en Estados Unidos, pero ya operamos en 90 países. Tenemos varias líneas de acción, tradicionalmente nos hemos dedicado a identificar y apoyar a lo que llamamos “emprendedores sociales”, personas cuya trayectoria o proyecto resuelven retos sociales con gran impacto. Pero lo que más nos preocupa es, más allá de estas personas excepcionales, cómo todos y cada uno de nosotros desarrollamos esa conciencia. No necesariamente para hacernos “emprendedores sociales” sino para ser personas con la conciencia, voluntad y herramientas para generar impacto positivo a nuestro alrededor, sea a lo que sea que nos dediquemos o hagamos en la vida.

Ashoka impulsa las “escuelas changemaker”. ¿Cómo nace este distintivo?
Las Escuelas Changemaker son para nosotros un equipo de trabajo. Son muestras tangibles, reales, de que es posible educar agentes de cambio desde la escuela, a través de proyectos de centro integrales. Son ejemplos muy diversos, lo hacemos a propósito, queremos representar distintas realidades geográficas, socioeconómicas, etc.

¿Cuántas escuelas lo tienen actualmente en España? ¿Qué características tienen?
Ojalá pudiéramos tener al menos un ejemplo en cada Comunidad Autónoma. Por ahora tenemos 8 escuelas en España, la mayoría públicas, y hay más de 300 en el mundo.
Los criterios de lo que buscamos, el proceso de análisis, etc. está explicado en nuestra web. Cualquier persona puede nominar una escuela, o autonominarse.

Hay ciertas reticencias a introducir determinados cambios e incluso miedos. ¿Qué les diría a esos directores y profesores que dudan?
Lógico, la resistencia al cambio es parte del proceso. Hay mucha presión sobre los centros escolares, las exigencias de la administración, las expectativas de las familias, la necesidad de alinear a los equipos docentes… No es nada fácil. Pero el liderazgo es clave en los procesos de innovación. Sobre todo creo que hay que tomar conciencia de que este “cambio” es un proceso sin fin. No llegará el día en que podamos decir “hemos terminado de cambiar el centro, ahora está todo bien”. Es adaptación constante. Y precisamente por eso hay que modular bien por dónde empezar, con qué recursos y posibilidades cuento. Quizás no se trata de hacer cambios disruptivos sino pequeños y progresivos. Y, sin duda, apoyarte en quienes ya lo están haciendo o ya lo hicieron. Quizás incluso los tienes en el claustro.


OXX
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1 comentario

  1. M. José García Lara on

    Totalmente de acuerdo. Soy Profesora de FP en adultos y la formación se completa con todo lo anteriormente expuesto Gracias por compartir.

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